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		<title>-Blog de José Luis Cardero López</title>
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		<description></description>
		<language>es</language>
		<managingEditor>eva_sanabria@yahoo.es</managingEditor>
                <copyright>Copyright 2010</copyright>
		<generator>Pivot Pivot - 1.40.4: 'Dreadwind'</generator>
		<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 21:47:22 +0200</pubDate>
		<ttl>60</ttl>
		
		
		
		
		<item>
			<title>CABEZAS QUE DANZAN, SWASTIKAS, LABERINTOS Y GEOMETRIAS SECRETAS</title>
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                        <description><![CDATA[ <p>
<font color="#ff0000"><strong>En el camino de un saber perdido -m&aacute;s bien olvidado, desprendido de su esencia- s&oacute;lo el iniciado pasar&aacute;.</strong></font> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/dessin_album_de_villard_de_honnencourt.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>
Ante nosotros existe un mundo en el que los signos nos advierten sobre aquello que vendr&aacute;. Presencia en el mundo y presencia del mundo. Certeza expresada acerca de las otras presencias que nos rodean y atenazan, inseguridad respecto a como hemos de resolver la espinosa situaci&oacute;n planteada por los predominios y las posesiones en relaci&oacute;n con las cosas. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/mosaico_casa_de_baco._complutum._swasticas_4.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Todo ello -y algo m&aacute;s- viene afirmado en el Laberinto. All&iacute;&nbsp;se muestra representado, incluido, pautado, en las vueltas y revueltas de su desarrollo espacio temporal. All&iacute;&nbsp;figura condensado como informaci&oacute;n relevante en los signos&nbsp;que se manifiestan frente a una necesidad imperiosa: la&nbsp;que empuja al caminante, al aventurero o al simple mortal, para resolver el problema que surge&nbsp;cuando se muestra lo m&uacute;ltiple frente a lo que se considera uno y definitivamente establecido. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/tete-sans-corps_mythologie_lunaire._gorgona_swastiforme_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
As&iacute; ocurre con aquellos laberintos&nbsp;que ahora estudiamos. Tambien con los extra&ntilde;os seres que moran en sus caminos. Seres como la Gorgona swastiforme, cabeza sin cuerpo que danza, antigua divinidad lunar en la que se condensan propiedades apotropaicas, junto al terror&iacute;fico poder que conduce hacia la muerte o tal vez hacia algo peor que pueda tener reservado lo numinoso para los incautos y advenedizos. Es decir, para quienes, sin mas preparaci&oacute;n, se internan audazmente en las sombras de lo primigenio. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/swastika_sto._tom_de_morgade_ourense.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Un&nbsp;laberinto con forma de swastika es el Camino de los muertos, la v&iacute;a de ida y vuelta hacia el m&aacute;s all&aacute; que algunos pretendieron abrir. Las cr&oacute;nicas, no siempre bien confirmadas, aseguran que en Wewelsburg, el castillo medieval en el que Heinrich Himmler pretendi&oacute; instaurar los misterios de su Orden Negra, los blasones de los <em>Obergruppenf&uuml;hrer</em> SS fallecidos,&nbsp;se quemaban en un pozo existente en la cripta. El humo de esa cremaci&oacute;n era absorbido por cuatro respiraderos practicados entre las ramas de una <em>hakenkreuz</em> dispuesta en la b&oacute;veda, justo debajo del <em>Schwarzesonne</em>, el Sol Negro colocado en el suelo de la sala superior. A dicha disposici&oacute;n de elementos -el Fuego, el Humo ascendiendo recto, los orificios de salida, la gran swastika y el Sol Negro- se le denominaba &quot;el adoratorio, el camino y reino de los muertos&quot; (Heinz H&ouml;hne, <em>Der Orden unter dem Totenkopf. Die Geschichte der SS</em>, &quot;La Orden de la Calavera&quot;, Plaza y Jan&eacute;s). 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/wewelsburg_hakenkreuz.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Pero la asociaci&oacute;n de laberintos, caminos y swastikas parece encerrar algo m&aacute;s. Los giros anunciados o prometidos por el signo swastiforme o por sus figuras matrices -espirales, meandros, hexap&eacute;talas, estrellas de vectores y cruciformes, entre otras- suelen ser siempre como los giros que, para el iniciado,&nbsp;habr&iacute;a de emprender el mundo, incluso el universo entero. Aunque ese voltear esperado, previsto, haya de iniciarse a partir de lo que est&aacute; encerrado, contenido, en una c&aacute;psula de espacio y tiempo. Y los ejemplos de este proceso abundan, desde Hissarlik (donde Schliemann encontr&oacute; unos cuantos objetos con grabados de swastikas y laberintos), hasta Newgrange, con su Triple Espiral -el Signo de los antiguos druidas- o por las dedalescas tierras y palacios&nbsp;de Knossos, en la Creta inmemorial y legendaria. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/triple_espiral_swastiforme_cairn_newgrange_eire.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
La simbolog&iacute;a del encierro, es, tal vez, una de las m&aacute;s evidentes y de las que se ofrecen con un mayor dinamismo al observador. En efecto, no hay laberinto sin encierro, por m&aacute;s provisional y breve que esa reclusi&oacute;n pueda ser. La propia din&aacute;mica laber&iacute;ntica se apoya como sobre dos patas en dicha convicci&oacute;n y en la certeza -que desde el comienzo mismo del camino ha de brillar como una luz en la oscuridad- de que siempre existe alguna salida posible, la cual, no obstante,&nbsp;conviene encontrar con una cierta premura. 
</p>
<p>
Pero lo mismo que existe una posibilidad, fundamentada en el conocimiento, que permite salir del laberinto, tambien existe otra, en ning&uacute;n caso desde&ntilde;able, de no encontrar nunca m&aacute;s el camino correcto y de que el explorador vague, por tanto, perdido entre vueltas y revueltas hasta morir por extenuaci&oacute;n o hasta ser atrapado por los monstruos que -tambi&eacute;n casi siempre- moran en el d&eacute;dalo y all&iacute; permanecen al acecho. 
</p>
<p>
Swastikas y swastiformes han sido escogidos en numerosas ocasiones como signos adecuados para expresar, con sus propias modificaciones y mudanzas, los pasos que integran y componen el Gran Cambio. El marco apropiado de tales variaciones significantes es, ciertamente,&nbsp;el laberinto, representado por c&iacute;rculos y espirales, por&nbsp;su car&aacute;cter continente y apropiado para el encierro, quiz&aacute; tambi&eacute;n por la condici&oacute;n subterr&aacute;nea, oscura y asfixiante, que el laberinto comparte con la tumba y que viene a ser como una met&aacute;fora suprema de esa transici&oacute;n establecida entre dos mundos, acontecer inevitable, a la vez esperado y temido. 
</p>
<p>
No debemos olvidar que la tumba, el laberinto y el camino participan en las propiedades de lo inici&aacute;tico y del pasaje hacia otros niveles de la realidad. En no pocas ocasiones, la swastika viene a se&ntilde;alar con su presencia, desde hace miles de a&ntilde;os, la proximidad de un cambio o la inminencia de una transformaci&oacute;n que va a producirse. Tambi&eacute;n puede indicar la presencia de Algo que est&aacute; llegando hasta nosotros. 
</p>
<p>
Por estas razones, swastikas y laberintos pueden ir unidos a las danzas sagradas, a las hu&iacute;das del lugar de los muertos, a las geometrias secretas que casi siempre acompa&ntilde;an a las divinidades o a las entidades vinculadas&nbsp;con lo numinoso y extraordinario del Otro Mundo. 
</p>
<p>
Como ejemplo de algunas de las razones apuntadas,&nbsp;describiremos brevemente un mosaico&nbsp;que, siglos atr&aacute;s, form&oacute; parte del suelo de una de las habitaciones en una Villa romana situada muy cerca del pueblecito palentino de Quintanilla de la Cueza. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010902.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
A dicho mosaico se le denomina, precisamente, &quot;de las swastikas&quot;, toda vez que este signo es el protagonista principal y casi &uacute;nico de entre el juego de motivos gr&aacute;ficos que forman dicha pieza, tal como puede apreciarse en la fotograf&iacute;a. 
</p>
<p>
El mosaico aparece perfectamente orientado de Norte a Sur geogr&aacute;ficos y est&aacute; formado por ocho medallones circulares, dispuestos en dos grupos de cuatro y paralelos entre s&iacute;. En el interior de cada una de esas ocho figuras, puede observarse otro c&iacute;rculo inscrito&nbsp;el cual&nbsp;separa un sector conteniendo un n&uacute;mero variable de espirales y, por dentro de &eacute;l, una gran swastika cuyos brazos se prolongan por fuera del propio medall&oacute;n, uni&eacute;ndose a los vecinos y repiti&eacute;ndose en ellos los motivos descritos en forma, n&uacute;mero y disposici&oacute;n. 
</p>
<p>
La uni&oacute;n de las ocho grandes swastikas encerradas en los correspondientes medallones forma un camino laber&iacute;ntico cuyo trazado aparece indicado con toda claridad en el dibujo del mosaico. Siguiendo este camino y sus m&uacute;ltiples vueltas, llega a ser posible -como sucede en cualquier laberinto- entrar por un lado del circuito dedalesco y salir por otro, aunque, como pronto se ver&aacute;, en el mismo texto laber&iacute;ntico presente ante nosotros se muestran lo que probablemente pueden considerarse ciertas condiciones o acotamientos referidos a las circunstancias de dicho camino. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010901.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
En efecto, dentro de cada medall&oacute;n, dibujados por la parte exterior de los brazos de&nbsp;las swastikas grandes que forman el camino laber&iacute;ntico,&nbsp;figuran cuatro grupos integrados cada uno a su vez&nbsp;por tres swastikas de peque&ntilde;o tama&ntilde;o, un total de doce por medall&oacute;n, y que se muestran dispuestas en una curiosa forma, puesto que no giran todas ellas en el mismo sentido, sino que aparecen como dextrogiras o sinistrogiras, siguiendo una cierta pauta. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010898.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Si atribuimos a cada una de estas peque&ntilde;as swastikas&nbsp; -un total de treinta y dos grupos de tres, es decir, noventa y seis contadas en el mosaico- una &quot;D&quot; o una &quot;S&quot;, representando la circunstancia de su giro diestro o siniestro (Dextrorsum o Sinistrorsum), obtendremos lo que podr&iacute;an ser conjuntos de letras constituyendo alg&uacute;n tipo de mensaje o instrucci&oacute;n, que se va revelando al caminante conforme &eacute;ste completa su marcha y recorre los correspondientes tramos del sendero laber&iacute;ntico. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010900.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Cualquiera que intente seguir el camino correcto de entre los se&ntilde;alados por el trazo del laberinto swastiforme, habr&aacute; de pasar desde un medall&oacute;n al vecino ejecutando una especie de danza, pautada tanto por los sentidos de giro prescritos por las espirales del contorno, como por las instrucciones transcritas a partir del c&oacute;digo significado por los grupos de tres swastikas menores, de los que existen, como decimos,&nbsp;cuatro en cada medall&oacute;n. 
</p>
<p>
&iquest;Cual ser&aacute; el mensaje que aguarda encerrado en un laberinto, en las derru&iacute;das habitaciones y en el arruinado solar de una villa romana, perdida en las llanuras palentinas? 
</p>
<p>
Una vez m&aacute;s, y no ser&aacute; la &uacute;ltima ocasi&oacute;n en que veamos algo as&iacute; en relaci&oacute;n con las swastikas,&nbsp;las danzas,&nbsp;las cabezas que vuelan sin cuerpo y&nbsp;los laberintos que&nbsp;esconden tantos secretos, lo simple suele&nbsp;ocultar&nbsp;cuestiones&nbsp;complejas y extraordinarias que&nbsp;permanecen tras el velo de lo inaparente, de&nbsp;eso en lo que casi nadie se fija. 
</p>
<p>
Pero si, en cualquier ocasi&oacute;n propicia,&nbsp;aguardamos a que anochezca y a que las sombras se apoderen de aquellos lugares, si nos asomamos luego a los muros derrumbados, a los pozos y canales vacios, a las desiertas habitaciones con suelo de mosaico que parecen&nbsp;esperar&nbsp;en medio de las tinieblas, tal vez entonces&nbsp;podamos&nbsp;sorprender el vuelo de&nbsp;una suave luz azulada,&nbsp;desplaz&aacute;ndose lentamente sobre las ruinas, saltando de un recinto a otro como si buscara algo que no encuentra&nbsp;y, cuando al fin se coloca sobre el dibujo laber&iacute;ntico de las swastikas, quiz&aacute; veamos como empieza&nbsp;a&nbsp;imprimir a sus movimientos&nbsp;un suave balanceo, describiendo c&iacute;rculos y l&iacute;neas en el aire, dibujando -pobre esp&iacute;ritu perdido-&nbsp;las cadencias de alguna danza olvidada. 
</p>
<p>
Con esa danza, se acompa&ntilde;a un secreto. &iquest;Desear&iacute;an, tal vez, conocerlo?&nbsp;Es posible que,&nbsp;si se empe&ntilde;an,&nbsp;pudieran conseguirlo. Pero&nbsp;han de saber que no conviene&nbsp;detenerse mucho en&nbsp;compa&ntilde;&iacute;as de seres ya muertos, de los que tan solo queda una peque&ntilde;a y mortecina luz azulada. 
</p>
<p>
Recuerdo una&nbsp;antigua canci&oacute;n de los <em>Kwakiutls </em>de la Columbia Brit&aacute;nica, recogida por Sir James George Frazer en su <em>Rama dorada</em>: 
</p>
<p>
<em>Tengo el tesoro m&aacute;gico.</em> 
</p>
<p>
<em>Tengo el poder sobrenatural.</em> 
</p>
<p>
<em>Puedo cruzar el Umbral, recorrer el Laberinto y volver de nuevo a la vida.</em> 
</p>
<p>
Delante de esos misterios, y el aut&eacute;ntico iniciado bien debe saberlo, mejor ser&aacute; seguir el consejo de los viejos maestros: SCIRE, POTERE, AVDERE, TACERE. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/scire_potere_avdere_tacere.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<font color="#3366ff">UNA BREVE BIBLIOGRAFIA:</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- GARCIA GUINEA, M.A., 1977. <em>Los mosaicos tardo-romanos de Quintanilla de la Cueza</em>, en &quot;Segovia y la arqueolog&iacute;a romana&quot;, Barcelona.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- GARCIA GUINEA, M.A., 2000. <em>La villa romana de Quintanilla de la Cueza (Palencia). Memoria de las excavaciones 1970-1981. </em>Diputaci&oacute;n de Palencia. Junta de Castilla y Le&oacute;n. Palencia.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- WILSON, T., 1894. <em>The swastika. </em>Departament of Prehistoric Anthropology. U.S. National Museum, Washington.</font> 
</p>
<p>
- <font color="#3366ff">SCHLIEMANN, H., 1881. <em>Ilios. The City and Country of the Trojans. The Results of Researches and Discoveries on the site of Troy and throughout the Troad in the years 1871 a 1879</em>. Harper</font> <font color="#3366ff">and Brothers, New York.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- SAINT-HILAIRE, PIERRE DE, 2006. <em>L'univers secret du labyrinthe. </em>Editions Alph&eacute;e, Monaco.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- CARDERO LOPEZ, JOSE LUIS, <em>Hakenkreuz, Gammadion, Swastika: Estrellas, laberintos y caminos de los muertos</em>. (En preparaci&oacute;n, pr&oacute;xima edici&oacute;n).</font> 
</p>
<hr /> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">63@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 13:05:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>EN MEMORIA DE JOSE SARAMAGO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=61</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=61#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/josesaramago.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<font color="#ff0000">Dicen&nbsp;que la voz de&nbsp;algunos poetas&nbsp;viene a ser como un aroma, llegado&nbsp;desde las flores del Profundo </font>
</p>
<p>
<font color="#ff0000">y como las peque&ntilde;as gotas de agua que, en los viejos montes, forma la niebla...</font></p><p>
Donde est&aacute;s, paseante de Lisboa, 
</p>
<p>
cuando del Tejo suben&nbsp;perfumes en la noche&nbsp; 
</p>
<p>
y las aguas se cubren de estrellas fugitivas. 
</p>
<p>
Donde est&aacute;s, huidiza sombra de las sombras, 
</p>
<p>
mirada inquieta, rel&aacute;mpago encantado, 
</p>
<p>
que no encuentro tu ser, aunque te escucho 
</p>
<p>
en la risa de las ondas y en los peque&ntilde;os corredores 
</p>
<p>
de esa Acr&oacute;polis de sue&ntilde;os 
</p>
<p>
que es Alfama. 
</p>
<p>
Tal vez ahora te escondes y misterioso querr&aacute;s aparecer 
</p>
<p>
en&nbsp;los nocturnos&nbsp;silencios del rio, 
</p>
<p>
all&iacute; donde surgen viejas notas, 
</p>
<p>
anunciando con sus aires verdaderos el lugar 
</p>
<p>
en el que anidan cumbres de esperanza, 
</p>
<p>
y donde la vida vuelve a florecer, 
</p>
<p>
mientras&nbsp;los alientos del sol juegan, dorados,&nbsp;con el rayo.</p> ]]></description>
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			<category>default</category>
			<pubDate>Mon, 21 Jun 2010 17:35:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>NORMANDIA, 66 ANIVERSARIO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=60</link>
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                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/omaha_beach_3.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
En estos escenarios, testigos de tantas muertes, hemos de aprender a contar de nuevo el mito de nuestras vidas.</p><p>
Una larga y nerviosa espera en la oscuridad. Espera y angustia de no saber qu&eacute;, ni cuando. Aunque s&iacute; tal vez imaginar c&oacute;mo. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/utah_beach_mort_03.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Pasan horas en compa&ntilde;&iacute;a de lo negro y siniestro. Vienen&nbsp;gritos extra&ntilde;os&nbsp;con las gaviotas,&nbsp;junto a&nbsp;los p&aacute;jaros de las tormentas, quiz&aacute; desde este mundo, tal vez desde el otro. 
</p>
<p>
Llaman algunas voces para avisar, para prevenir de algo que est&aacute; llegando, algo que es necesario superar, en lo que es necesario creer. Para culminar y hacer desaparecer con ello el miedo asomado entre nubes y aguas que cabalgan por el horizonte. Para marchar definitivamente hasta cualquier parte al lado de esas sombras vac&iacute;as y, seguramente, no regresar. 
</p>
<p>
Al cabo de todo ello, el vuelo, la&nbsp;ruta&nbsp;a trav&eacute;s del mar desencadenado. Vibraciones y desasosiego. Golpes del paraca&iacute;das, salpicaduras de olas que no conocen ni reservan porvenir alguno. Fr&iacute;o de un agua negra. Resbalones y silbidos de la muerte que pasa tan pr&oacute;xima. Llamas. Truenos. Impulsos. Mareo. Miedo. 
</p>
<p>
Nuestra tejedora ha detenido por un instante su labor. La Gran Artesana nos mira para elegir entre nosotros. Nada nos espera ya, sino una mullida pradera, al otro lado del Destino. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/omaha_desde_w60.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Las olas golpean en la playa, duras y firmes.&nbsp;Muy cerca, en el borde&nbsp;cortante de la tierra endurecida y quemada, comienza, ahora mismo,&nbsp;el gemir solitario de una ma&ntilde;ana de hierro. 
</p>
<p>
Normandie. Vierville-sur-mer. Omaha Beach, Sector Dog Green. 6 de junio de 2010. 06.00 horas.</p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">60@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Sun, 06 Jun 2010 15:35:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>EL BOSQUE DE LOS SIGNOS MALDITOS</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=59</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=59#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
Existen lugares en los&nbsp;cuales hasta los mismos dioses temen entrar 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/petroglifo_de_arquia_da_moira_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Decoraci&oacute;n de uno de los ortostatos del Dolmen de Arqui&ntilde;a da Moura. Neol&iacute;tico final/calcol&iacute;tico. Lajeosa do Pao-Canas do Senhorim, Portugal. 
</p>
<hr /><p>
All&iacute;, entre las hojas quietas de los &aacute;rboles y las oscuras avenidas que conducen hacia la nada, se mueven unas entidades extra&ntilde;as, m&aacute;s presentidas en realidad&nbsp;por alguna ignorada y oculta sensaci&oacute;n,&nbsp;que vistas y percibidas&nbsp;con los&nbsp;sentidos ordinarios. 
</p>
<p>
Son las avanzadillas , los primeros exploradores de lo numinoso que se acerca. 
</p>
<p>
Ello se ha representado, a veces, mediante curiosas formas de &iacute;dolos sin apenas una cara reconocible, donde los ojos est&aacute;n insinuados&nbsp;con unos breves trazos, o por unos agujeros que esconden, en su interior,&nbsp;toda la oscuridad temerosa del Abismo 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/museo_castro_sta.trega._cabeza_piedra.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
&iquest;Nunca se han preguntado que es lo que realmente representan esas figuras de los petroglifos,&nbsp;qu&eacute; quieren decirnos aquellas siluetas fantasmales dibujadas en las cuevas o fijadas desde hace siglos, tal vez milenios,&nbsp;en&nbsp;las grandes y secas paredes del desierto? &iquest;O que nos indican&nbsp;esas otras colocadas en el interior de los ortostatos de ciertos monumentos megal&iacute;ticos, como&nbsp;este de Arqui&ntilde;a da Moira (Portugal), que representamos en nuestra introducci&oacute;n? 
</p>
<p>
En una traducci&oacute;n corriente, &quot;Arqui&ntilde;a&quot; equivale a una arqueta, precisamente la im&aacute;gen&nbsp;que mejor representa a un anta,&nbsp;dolmen o &quot;mesa de piedra&quot;. La Moira -o Moura- es, desde luego,&nbsp;un personaje del otro mundo. Recordemos las &quot;mouras&quot; y &quot;mouros&quot; que pueblan los monumentos megal&iacute;ticos, antas y mamoas, en Galicia. Recordemos tambi&eacute;n a los Thuatha De Dannan irlandeses, habitantes del inframundo. Y no dejemos de recordar que todos estos monumentos y estructuras de piedra, a veces recubiertos con una gruesa capa de tierra y vegetaci&oacute;n, son entradas muy comunes, conocidas y privilegiadas para acceder al M&aacute;s All&aacute;. 
</p>
<font color="#00ffff">
<hr />
<p>
<font color="#3366ff">Signos Malditos son aquellos de los que nadie habla, aun cuando no se pueda evitar pensar en ellos una y otra vez, o verlos por todas partes hacia donde uno mire: paredes, casas, papeles que corren por el suelo, hasta las ranuras de adoquines y baldosas forman dibujos de ellos, de vez en cuando, como despertados por alg&uacute;n artista invisible.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">En ciertos bosques muy antiguos esos signos&nbsp;aparecen sin que uno pueda evitarlo. Pero es necesario decir que eso de la antiguedad de los bosques viene a ser una manera de disimular la realidad de las cosas, es decir, de mentir y enga&ntilde;ar a todos aquellos a los que&nbsp;convenga. Porque en este despliegue de los signos existen muchas intenciones&nbsp;que es necesario sortear. Y tambi&eacute;n aparecen no pocos fantasmas y esp&iacute;ritus desasosegados.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">Hemos estado en esos bosques y los hemos visto all&iacute;, unos&nbsp;grabados en las cortezas de los &aacute;rboles y otros sobre las rocas y en los restos de ciertas ruinas que por&nbsp;esos lugares&nbsp;quedan de una &eacute;poca no demasiado agradable. Algunas almas perdidas vagan en medio de las sombras que de todo ello nacen, anhelantes y &aacute;vidas, chasqueando unos dientes blancos que no parecen demasiado espirituales, sino que brillan como cuchillos en la noche. Tal vez convendr&aacute; guardarse de ellos como de la muerte que representan.</font> 
</p>
<hr />
</font>
<p>
Y en esto, creo que deber&iacute;amos preguntarnos &iquest;De donde viene el temor de los dioses? &iquest;De donde la expresi&oacute;n ce&ntilde;uda y&nbsp;como de espera, de estar en guardia, que a veces&nbsp;muestra&nbsp;su rostro? 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1000982.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Es necesario&nbsp;recordar, al menos en nuestro mundo, que los dioses son tambi&eacute;n -casi como nosotros mismos- unos reci&eacute;n llegados. As&iacute;, las religiones han nacido como expresiones de lo sagrado, pero lo han hecho&nbsp;ya muy organizadas y especializadas desde el punto de vista cultural. Es decir, son instrumentos sociales relativamente novedosos y reci&eacute;n incorporados al arsenal simb&oacute;lico cognitivo humano, si se los compara con los eones que se cobijan en el abismo espacio temporal&nbsp;abierto alrededor del universo que&nbsp;nos contiene. Y los dioses -todos los dioses- son productos de la institucionalizaci&oacute;n religiosa de lo sagrado. Es decir, son entidades que se han impuesto y prevalecido desarrollando una lucha terrible contra algo m&aacute;s viejo. Esa lucha todav&iacute;a no ha terminado.&nbsp;Y de lo incompleto, de lo no acabado, siempre nace el miedo. 
</p>
<p>
En ese abismo oscuro de las edades sin nombre se cobijan presencias inconmensurablemente m&aacute;s viejas que los dioses y a&uacute;n m&aacute;s antiguas que lo sagrado mismo. Tan viejas son, que ya lo eran, ya pod&iacute;an considerarse vetustas e inmemoriales,&nbsp;cuando de los dioses no hab&iacute;a ni siquiera noticia. En la Antiguedad&nbsp;existen&nbsp;referencias&nbsp;de este tipo de entidades. Por ejemplo, de aquellas que, en la noche, vagaban entre las moradas de los peque&ntilde;os poblados fortificados, arrastr&aacute;ndose y ara&ntilde;ando en las rocas, mientras los individuos permanec&iacute;an en silencio, procurando pensar en otra cosa, intentando dominar el terror que les brotaba de dentro,&nbsp;mientras escuchaban aquellos sonidos llegados de la fr&iacute;a oscuridad exterior. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/briteiros_citania..jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Desapariciones, siempre hab&iacute;a. Miedo, siempre dejaba sentir su garra al paso de la muerte dura o de quien sabe. Rezar, no se pod&iacute;a. Los dioses quedaban lejos. &iquest;Acaso creeis que esas murallas, cuyos restos semiderruidos todav&iacute;a pueden verse en los yacimientos, estaban concebidas s&oacute;lo para rechazar a los asaltantes humanos? 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#0000ff">Dicen Algunos, que puede abrir las apreturas donde se encuentran para trabajar con los Signos y devolverles as&iacute; a Ellos su Forma Antigua, la que ten&iacute;an en Otras Edades.</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">Tambi&eacute;n dicen de tomarlos a Su Servicio, hiriendo gentes, mat&aacute;ndolas o desapareci&eacute;ndolas de modo Cruel y Doloroso, para robar bienes escondidos y coger oro de los arroyos monta&ntilde;eses.</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">Todo ello conociendo los Secretos y los Signos. Pero no es ese el principal Poder ni la Preocupaci&oacute;n mas grave...</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">(Ludovicus Arct.Silen.<em> Arte Prima</em>)</font> 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#000000">Tambi&eacute;n estaban los bosques. En los Primeros A&ntilde;os, tras las grandes inundaciones y los grandes frios, los bosques m&aacute;s primitivos que hab&iacute;an sobrevivido albergaron muchos tipos de entidades. Algunas de &eacute;stas se reproducen fielmente en ciertas pinturas rupestres, en las que tambi&eacute;n suelen&nbsp;representarse las aberturas del Otro Mundo, a trav&eacute;s de las cuales se deslizaban hacia nosotros&nbsp;presencias dif&iacute;ciles de imaginar. Los chamanes las llamaron entonces -y tambi&eacute;n las denominaron as&iacute; muchos milenios despu&eacute;s- &quot;animales esp&iacute;ritu&quot;. Pero, por lo que la tradici&oacute;n nos cuenta, parece un error suponer que en el caso de&nbsp;tales &quot;animales esp&iacute;ritu&quot; pudiera tratarse de alg&uacute;n tipo de&nbsp;presas ideales, representativas, aunque fantasmales, de animales verdaderos&nbsp;destinados a llenar el zurr&oacute;n de&nbsp;los hambrientos cazadores que aguardaban. Quiz&aacute;, en verdad, las presas no eran precisamente ellos, los &quot;animales esp&iacute;ritu&quot;, sino otras criaturas, que trataban de huir desesperadamente en la noche&nbsp;por las veredas de los bosques, dej&aacute;ndose la piel entre ramas y espinos salvajes, mientras algo gigantesco y cruel las persegu&iacute;a sin tregua.</font> 
</p>
<p>
Los bosques en general, cualquier bosque en particular, pueden ser caminos y umbrales tendidos hacia otras realidades. &iquest;Qui&eacute;n no se ha sentido observado, vigilado, seguido por ojos y por presencias invisibles, apenas adivinadas un poco m&aacute;s all&aacute; de&nbsp;la niebla, cuando, en soledad y pese a las advertencias recibidas, ha dirigido sus pasos hasta adentrarse en las espesuras de ciertos bosques? 
</p>
<p>
Vale m&aacute;s no pensar sobre la naturaleza -y las intenciones-&nbsp;de los seres que pudieron habernos acechado en&nbsp;una ocasi&oacute;n cuando,&nbsp;al tratar&nbsp;de localizar&nbsp;los restos de un recinto funerario de esos a los que hemos denominado &quot;Templos de la Swastika&quot;, situado&nbsp;fuera de&nbsp;las murallas exteriores de un antiguo poblado celto romano y&nbsp;cerca de aquellos muros derrumbados por milenios de lluvia, creimos sorprender entre los &aacute;rboles del bosque pr&oacute;ximo, la sombra de unas siluetas furtivas, medio desvanecidas m&aacute;s all&aacute; de remolinos y girones de niebla. 
</p>
<p>
Algo m&aacute;s antiguo que los dioses, algo que contin&uacute;a siendo ajeno a la humanidad y que no entra en los juegos de reglas y normas concebidas para proteger esos min&uacute;sculos&nbsp;puntos de luz encendidos en medio del gran reino de las sombras, permanece al acecho, aguardando su ocasi&oacute;n. As&iacute;, sabiendo esto los Antiguos, concibieron determinados&nbsp;recintos, a los que ahora&nbsp;se atribuye un car&aacute;cter funerario o una condici&oacute;n lustral,&nbsp;dotados con un poder destinado a controlar, de alguna manera que hoy desconocemos, las&nbsp;temibles energ&iacute;as puestas de manifiesto, liberadas&nbsp;en cultos como el de la Magna Mater o en el culto de los muertos, que figuran entre los m&aacute;s antiguos, tal vez entre los primeros, articulados por nuestros remotos ascendientes. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/laberynthos.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Algunos de estos recintos, en cierta manera,&nbsp;permanecen activos&nbsp;todav&iacute;a hoy. Junto a ellos, en la noche, cuando llega la niebla, pueden escucharse unos sonidos y experimentarse unas sensaciones de naturaleza muy especial. Recuerdo que, una vez, intent&eacute; grabar un testimonio&nbsp;de las horas pasadas en una larga guardia y de lo que&nbsp;se&nbsp;o&iacute;a de vez en cuando desde mi puesto, entre la lluvia y el viento que asaltaban mi peque&ntilde;o refugio. Ruidos lejanos como de gente movi&eacute;ndose entre los &aacute;rboles. Tambi&eacute;n&nbsp;algo&nbsp;as&iacute; como una colecci&oacute;n de&nbsp;cantos y salmodias en los que parec&iacute;an repetirse ciertos motivos vibrantes. Y el sonido inquietante de muchos pasos, acerc&aacute;ndose en la oscuridad&nbsp;y desapareciendo de pronto.&nbsp;Present&eacute; el resultado de mi trabajo a un experto, viejo conocido m&iacute;o. Cuando&nbsp;analiz&oacute; la grabaci&oacute;n, palideci&oacute; visiblemente&nbsp;y se neg&oacute; a&nbsp;hacer comentarios. Me devolvi&oacute; la cinta, pidi&eacute;ndome, en nombre de nuestra amistad, con una insistencia extra&ntilde;a, que olvidadase todo aquello. 
</p>
<p>
No me di cuenta hasta m&aacute;s tarde, pero cuando volvieron a dejarse oir aquellos sones extra&ntilde;os en el estudio de mi amigo, la noche, que hasta entonces se hab&iacute;a anunciado tranquila y estrellada, se cubri&oacute;&nbsp;de nubes, mientras una niebla espesa y amarillenta comenzaba&nbsp;a invadirlo todo. 
</p>
<p>
La niebla del bosque y de los muertos que vuelven, pens&eacute;, mientras mi amigo se desped&iacute;a r&aacute;pidamente, cerrando la puerta de su casa y corriendo todos sus cerrojos. 
</p>
<p>
Aunque tal vez convendr&iacute;a preguntarse de qu&eacute; iban a servir, llegado el caso, cerrojos y cadenas, frente a lo que se aproximaba a&nbsp;nosotros, aleteando y arrastr&aacute;ndose, desde la terrible mueca de la noche y del tiempo sin nombre. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/aulnay._eglise_de_saint_pierre_026.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>


</p>
<p>
<em>Nel mezzo del cammin di nostra vita </em>
</p>
<p>
<em>mi ritrovai per una selva oscura</em> 
</p>
<p>
<em>ch&eacute; la diritta via era smarrita.</em> 
</p>
<p>
(Dante Alighieri. La Divina Commedia. Inferno. Canto I)</p> ]]></description>
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			<pubDate>Tue, 06 Apr 2010 10:44:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>LAS ALMAS BLANCAS</title>
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                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010211.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<font color="#ff0000">Son aquellos que surgen de las piedras, atravesando el umbral de los sepulcros y sembrando angustia y desesperaci&oacute;n entre los descuidados. Guardaros de ellos hasta en la tranquilidad de vuestras casas...</font> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000">(<em>Dom. Sec. Agraestes</em>, X. 1.)</font></p><p>
Ciertamente resultar&aacute; desagradable y molesto revelar ciertas tendencias del alma. Tendencias que, por lo com&uacute;n, aparecen encubiertas casi siempre por una extra&ntilde;a capa de silencio, o bien son negadas y disimuladas por todos. 
</p>
<p>
Sin embargo, surgen cuando menos se piensa, alz&aacute;ndose como esp&iacute;ritus atormentados y siniestros desde ese Abismo oscuro que&nbsp;abarca una buena parte de nuestro interior. 
</p>
<p>
De ese tr&aacute;fico escondido, nacen muchas de las historias de fantasmas que conocemos y algunas otras menos conocidas. Y en buena hora sea de estas &uacute;ltimas, porque si las escuch&aacute;semos tan solo una vez,&nbsp;jam&aacute;s volver&iacute;amos a dormir tranquilos. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010225.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Tambi&eacute;n salen de all&iacute; ciertas criaturas que luego vienen a poblar nuestras noches con su horror. Es posible que todo eso produzca miedo y repugnancia. Pero existe algo que es capaz de proporcionar todav&iacute;a m&aacute;s terror: la visi&oacute;n no censurada de nosotros mismos. Es decir, lo que en algunos antiguos&nbsp;Tratados, como &eacute;ste que ahora estoy ojeando, se llama &quot;La venida de las Almas blancas&quot;. 
</p>
<p>
Las Almas blancas -de manera semejante al Pueblo Blanco de Arthur Machen- deber&iacute;an considerarse con preferencia como entidades fantasm&aacute;ticas, pero no por ello debe&nbsp;tom&aacute;rselas por irreales, o por inofensivas. Por el contrario, son terriblemente reales. Y tambi&eacute;n conviene mucho guardarse de ellas, porque tienen la facultad de actuar sobre los cuerpos y objetos de nuestro mundo, aunque lo hacen, por lo general, de una manera insidiosa. Y con mucha facilidad, todo hay que decirlo. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/madrid._rostro_pnico_filmoteca_nacional.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Poseen alguna caracter&iacute;stica com&uacute;n con las cosas que sobreviven a lo largo de los a&ntilde;os y de los siglos, aunque uno tienda a creer que ya deber&iacute;an estar muertas. Pero no. De ellas nace siempre algo oscuro y terrible y a su trav&eacute;s nos vigilan ciertas entidades malvadas que aparecen en los cuentos y en las historias de otro tiempo camufladas bajo las figuras de ogros y de monstruos. Del desarrollo de semejante dial&eacute;ctica&nbsp;surge la tensi&oacute;n que las caracteriza y que casi nunca va a jugar a nuestro favor. 
</p>
<p>
Las Almas blancas no muestran su existir de otra manera si no es a trav&eacute;s del acaecer a que dan lugar. En una comunidad peque&ntilde;a y aislada pueden empezar a crecer y a desarrollarse, transform&aacute;ndose a partir de almas m&aacute;s o menos comunes. Aunque habr&aacute; que decir que esas almas comunes alguna disposici&oacute;n particular tendr&aacute;n, para ser presa de las Almas blancas ellas y no otras. 
</p>
<p>
Mas tarde, cuando se examinan los hechos, siempre se encuentra que los afectados&nbsp;por&nbsp;tal morbosidad muestran comportamientos extra&ntilde;os: tendencia a la enso&ntilde;aci&oacute;n y a quedarse mirando algo -o a alguien- que nadie m&aacute;s puede ver, haberse desarrollado en el seno de alguna esclavitud moral, tendencia a considerarse especiales y mejores que el resto, escuchar muy atentos sonidos misteriosos y lejanos, sobre todo cuando empieza a anochecer y los &aacute;rboles&nbsp;se agitan de un&nbsp;modo extra&ntilde;o. 
</p>
<p>
En otros tiempos, estos seres desdichados en los cuales est&aacute; naciendo un par&aacute;sito invisible, eran considerados como brujos, como videntes o simplemente, como&nbsp;endemoniados. As&iacute;, muchos fueron a parar a la hoguera, pagando con su muerte, sin saberlo,&nbsp;el tributo dedicado a estas entidades voraces. Pero esa contribuci&oacute;n atroz nunca consigui&oacute; retrasar lo inevitable. 
</p>
<p>
Las Almas blancas siempre acaban dominando all&aacute; donde se establecen&nbsp;y en su desarrollo adquieren pronto una disposici&oacute;n m&oacute;rbida y exasperada, re&ntilde;ida con todo aquello que pueda suponer un desplazarse normal y tranquilo de los acontecimientos. Mantienen tambi&eacute;n un aura especial, como expectante, aguardando y esperando su oportunidad. 
</p>
<p>
Desde ese momento, all&iacute; donde ellas est&aacute;n, peque&ntilde;os y casi insignificantes sucesos comienzan a producirse. Al principio nadie echa cuentas de&nbsp;tal acontecer. Pero luego, cuando las cosas se desencadenan y marchan a peor, aquellos sucesos primeros&nbsp;se van estableciendo como hechos mucho m&aacute;s graves: desapariciones, heridas y hasta muertes para algunos. Uno que se libr&oacute; no se sabe muy bien c&oacute;mo, me dijo: <em>Vas por el camino. Si es de noche, algo&nbsp;se acerca a t&iacute; de pronto&nbsp;y puedes sentir un gran golpe sobre tu cuerpo, aunque no veas de donde procede ni quien ha podido agredirte de esa manera. Pero si es de d&iacute;a, resulta mucho peor, porque tras el golpe, ves que pasa a tu lado una sombra negra como el carb&oacute;n.&nbsp;Y escuchas un respirar fuerte, como de estertores y gemidos, de algo que parece acecharte, como si te buscara, aunque no&nbsp;fuera capaz de verte. Es algo ciego y feroz que te persigue y&nbsp;huele tu rastro sin poder localizarte bien. Y tu no&nbsp;sabes si quedarte muy quieto para despistar ese boqueo ansioso y jadeante,&nbsp;o echar a correr, aun a riesgo de ser perseguido...</em> 
</p>
<p>
Tras esa experiencia espantosa, si sobrevives, llegas a tu pueblo. Los vecinos, que te conocen de toda la vida, te observan en silencio. Y precisamente entonces caes en la cuenta de que algunos,&nbsp;aquellos a los que nunca creer&iacute;as culpables, observan de una manera especial, igual que si fueras una presa&nbsp;que ha escapado de la trampa tendida, pero que no tardar&aacute; en ser rematada. Son como ojeadores, o curiosos, que acuden presuntamente movidos por la ocurrencia misma, por alg&uacute;n rumor. Si se les pregunta que hacen all&iacute;, a qu&eacute; han venido, contestar&aacute;n con evasivas. Pero se mover&aacute;n todos juntos. Aparecer&aacute;n y desaparecer&aacute;n al mismo tiempo, lo que ya ser&iacute;a suficiente, digo yo, para sospechar de ellos, sobre todo cuando estas cosas se repiten y van a mayores. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/madrid.mscara_p._linares.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
El observador atento notar&aacute; y justificar&aacute; su desconfianza con todos estos datos. Y har&aacute; bien, porque llegado a tales extremos, poco tiempo le resta ya para reaccionar y ponerse a salvo. No queda m&aacute;s que la hu&iacute;da. No debe esperar ni un instante&nbsp;m&aacute;s, porque la espera a&ntilde;ade una condici&oacute;n y un car&aacute;cter especiales a la concurrencia y poder de las Almas blancas frente al resto de los seres. La espera las refuerza y hace que sean m&aacute;s poderosas en esas zonas de la mente y de la vida que siempre permanecen &quot;al borde de&quot;... 
</p>
<hr />
<p>
<em><font color="#ff0000">-&iquest;Es &eacute;ste el Legajo que le ped&iacute;?</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">- Lo es.</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">- &iquest;Lo encontr&oacute; all&iacute;, donde le dije?</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">- All&iacute; lo encontr&eacute;.</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">-&iquest;Tuvo usted...dificultades?</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">- Las tuve.</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">- &iquest;Comprometi&oacute; usted...?</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">- La compromet&iacute;, s&iacute;.</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">- Antes de prestar compromiso, &iquest;se le advirti&oacute;...?</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">- Fu&iacute; advertido. Ahora se que no morir&eacute; en mi cama.</font></em> 
</p>
<hr /> ]]></description>
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			<category>default</category>
			<pubDate>Sun, 17 Jan 2010 22:14:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>JACQUES DE MOLAY</title>
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                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_4_s.germain_lauxerrois_015.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Es medianoche. Llueve y hace fr&iacute;o en Paris. Gotas finas de niebla se levantan desde las oscuras y r&aacute;pidas aguas del Sena.</p><p>
Estamos en el Pont Neuf y es la noche de f&iacute;n de a&ntilde;o. 
</p>
<p>
En este mismo lugar que ahora pisamos, el 18 de marzo de 1314, fue quemado el &uacute;ltimo Gran Maestro templario, Jacques de Molay. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris.pont_neuf.jacques_de_molay_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
No hay silencio en esta h&uacute;meda y fr&iacute;a noche de Par&iacute;s. El rumor de las fiestas y de la m&uacute;sica nos alcanza desde todas partes. Se escuchan por doquier las tracas, petardos y gritos de mil despedidas del A&ntilde;o Viejo. El ruido invade una oscuridad que desear&iacute;amos quieta, casi dormida en el rumor del agua que se desliza cerca de nosotros, inclinada a la meditaci&oacute;n de todas estas cosas que nos&nbsp;alcanzan desde el fondo de los tiempos. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris.invalides.mausole_napoleon._victories_tte_5.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Ahora mismo, en una pausa de las fiestas y de los gritos lejanos, alzamos nuestra copa en honor de Ma&icirc;tre Jacques de Molay, en alabanza y recuerdo de su memoria y de su valor. 
</p>
<p>
Tambi&eacute;n a trav&eacute;s de &eacute;l, de su figura, de su dolor y de su muerte, brindamos en este instante por el Conocimiento perdido, por el&nbsp;saber oculto y secreto, que siempre buscamos entre las sombras de un mundo que tarda en encontrar su camino. 
</p>
<p>
A vuestra salud, <em>Monsieur</em>. En vuestra eterna y fiel memoria.</p> ]]></description>
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			<category>linkdump</category>
			<pubDate>Fri, 01 Jan 2010 03:35:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>LAS CABEZAS Y EL GRAN SECRETO</title>
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                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/golem.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
El <em>Baphomet </em>era, quiz&aacute;, la <em>Cabeza del Anciano</em>, el <em>chokmak </em>hebreo -t&eacute;rmino que quiere decir <em>Sabidur&iacute;a</em>, al que se identifica con el Adam Kadmon -<em>hombre celestial- </em>esencia suprema de la creaci&oacute;n, tambi&eacute;n llamado <em>Cabeza de todas las Cabezas</em>, denotativo aplicado al Anciano de los Ancianos.</p><p>
Estamos en presencia de lo Oculto de lo Oculto y lo Escondido de lo Escondido. 
</p>
<p>
Se trata, tal vez, del cr&aacute;neo de la <em>Cabeza Blanca</em> (Resha Hivra en hebreo) que en la C&aacute;bala es considerado como el m&aacute;s excelso de los <em>sephirot</em>&nbsp; y en el cual, seg&uacute;n el Zohar, coexisten en cada momento mir&iacute;adas de mundos. 
</p>
<p>
Dados los contactos que los templarios -o cuando menos, la parte m&aacute;s esot&eacute;rica de esa Orden militar- mantuvieron por extenso con todas las ramas de la m&iacute;stica, es muy posible que el objetivo &uacute;ltimo de sus investigaciones y trabajos fuera lograr esa transformaci&oacute;n de los adeptos y el conocimiento del Universo en el que se comprenden las <em>mir&iacute;adas de mundos</em>. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris.pont_neuf.ttes_copy2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Bien se puede considerar ese conocimiento como la <em>Cabeza de todas las Cabezas</em>&nbsp; y como un objetivo absolutamente secreto, reservado y destinado tan solo a unos pocos escogidos. 
</p>
<p>
Sin embargo, tambi&eacute;n cabe la posibilidad de que Baphomet fuera realmente, como se afirm&oacute; por algunos, la cabeza momificada de Juan el Bautista que se hubiera conservado a lo largo de los siglos, siendo m&aacute;s tarde encontrada por los caballeros del Temple junto a otros objetos de extraordinaria importancia, en el entorno de ciertas ruinas, en Jerusalem. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/mors_ultima_linea_rerum.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
El car&aacute;cter y las propiedades extraordinarias atribuidos a las cabezas y calaveras puede mostrarse de muchas maneras diferentes. En ocasiones se trata de aut&eacute;nticos almacenes de cr&aacute;neos que, de pronto, surgen frente a los asombrados ojos de sus descubridores. Porque muy pocos espect&aacute;culos poseen la fuerza y el poder impactante que ofrecen hileras e hileras de calaveras alineadas en filas y rangos o, simplemente, amontonadas sin prop&oacute;sito ni concierto. 
</p>
<p>
Tal vez lo que ocurre es que, siendo el cr&aacute;neo la parte del esqueleto humano y animal que mejor suele resistir el paso del tiempo y la acci&oacute;n destructora de los agentes del entorno, la constancia de su aparici&oacute;n siempre termina por sorprendernos e inquietarnos. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bretagne.ossuaire_2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Las cabezas descarnadas, o simplemente cortadas y separadas de sus cuerpos, siempre han sido objeto de un cierto cuidado. En la edad media, durante la &eacute;poca de las grandes pestes, ciertas compa&ntilde;&iacute;as o huestes de individuos un tanto misteriosos, se dedicaban a cortar las cabezas de aquellos cuerpos -vivos o difuntos- que encontraban a su paso por las calles y plazas de las villas y ciudades devastadas por las epidemias, para evitar -seg&uacute;n dec&iacute;an- que los muertos resucitaran y que los enfermos pudiesen contagiar con su enfermedad a los todav&iacute;a vivos.&nbsp;Los Perros de Dios, as&iacute; se llamaban algunas de aquellas huestes y sus haza&ntilde;as predatoras se narran en&nbsp;cr&oacute;nicas de la &eacute;poca, como las recogidas por Bletameron el Hirusita. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/copia_de_paris.pont_neuf.ttes.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Los Perros -o Lobos- de Dios, puesto que de ambas formas&nbsp;eran denominados, se aseguraban as&iacute; de ser conocidos y temidos, pues sus espeluznantes cosechas de cabezas&nbsp;casi siempre quedaban depositadas como testimonio de&nbsp;aquellas siniestras cacer&iacute;as, en alguna plaza o frente a la puerta de las iglesias, donde todo el mundo pudiera verlas. 
</p>
<p>
Sabemos hoy que estas cabezas fueron&nbsp;enterradas apresuradamente en fosas comunes por los aterrorizados ciudadanos, en ocasiones en el cementerio y a veces en los mismos lugares en los que fueron encontradas, de manera que con el paso del tiempo -a&ntilde;os y a veces, siglos- se hallaba de repente un dep&oacute;sito de cr&aacute;neos al excavar los cimientos de una casa o al hundirse el terreno&nbsp;por alg&uacute;n movimiento de tierras, dando lugar a las m&aacute;s fant&aacute;sticas especulaciones sobre supuestos cr&iacute;menes rituales, si bien, en este caso, las especulaciones no andaban demasiado descaminadas en lo que&nbsp;al crimen y a la ritualidad se refieren, pues los Perros de Dios acabaron por no hacer demasiados distingos en su faena, terminando&nbsp;de esta brutal y expeditiva manera con cualquier desdichado que pudiera cruzarse en su camino. 
</p>
<p>
Los dep&oacute;sitos de cr&aacute;neos pueden guardar, por tanto, muchos secretos olvidados. Ciertos de ellos un tanto banales, es verdad,&nbsp;pero algunos otros&nbsp;bien siniestros, que mejor ser&iacute;a, tal vez, no remover. En cualquier caso, esos&nbsp;secretos son&nbsp;dificiles de franquear y&nbsp;suelen permanecer&nbsp;bien guardados&nbsp;all&iacute;, entre las&nbsp;silenciosas muecas y&nbsp;en&nbsp;medio de las&nbsp;sombras de &oacute;rbitas vac&iacute;as&nbsp;que contemplan al intruso. 
</p>
<p>
&iquest;Qu&eacute; pueden querer decirnos? En primer lugar, nos indican que existe un tiempo y un espacio de los muertos, de la misma manera que existen muertos sin tiempo ni espacio; muertos, por as&iacute; decirlo, arrojados al vac&iacute;o, en continua e interminable migraci&oacute;n... &iquest;C&oacute;mo no pensar entonces en la cabeza del vampiro? 
</p>
<p>
La cabeza del vampiro es su arma y su raz&oacute;n de existir, ya que &uacute;nicamente puede justificar esa existencia suya propagando el morbo que le afecta. El mordisco es la im&aacute;gen comunmente conocida. Pero el aut&eacute;ntico vampiro es mucho m&aacute;s sutil. Absorbe el fluido vital de su v&iacute;ctima&nbsp;casi siempre a distancia, sin tocarla siquiera. Sin embargo, la acci&oacute;n de morder viene a constituir toda una met&aacute;fora que justifica y explica en parte&nbsp;la propagaci&oacute;n de las <em>cabezas malditas.</em> 
</p>
<p>
El contacto f&iacute;sico llega as&iacute; a justificar y rubricar la existencia del monstruo, a convertirse en el soporte material de su comportamiento. De manera que la cabeza del vampiro es asimismo part&iacute;cipe del Gran Secreto. En&nbsp;esta figura siniestra y temible&nbsp;se dan a un tiempo el car&aacute;cter y la condici&oacute;n de los predadores, junto a la necesidad y el impulso irresistible de contagiar el mal que llevan consigo. 
</p>
<p>
Sin embargo, la cabeza del vampiro representa como pocas el Gran Saber. Se trata del conocimiento secreto guardado por el Drag&oacute;n, que permite no solo la supervivencia, sino el renacer del monstruo, llegado el caso. Si el vampiro es para algunos la im&aacute;gen m&aacute;s aut&eacute;ntica de la Humanidad en perpetua b&uacute;squeda de su alma, la cabeza del monstruo debe dejar de ser cuanto antes una fantasmagor&iacute;a de lo imaginario, ya que, por su propio poder, es capaz de unirse de nuevo, al menor descuido, a la menor oportunidad, con el cuerpo decapitado que aguarda en su tumba. 
</p>
<p>
Porque, incluso entre los vampiros m&aacute;s temibles, un cuerpo sin cabeza es tambi&eacute;n un cuerpo sin alma. 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#3366ff">De <em>Lo Parad&oacute;jico y lo Sagrado:Cabezas, m&aacute;scaras y dioses.</em> J.L.Cardero</font> 
</p>
<hr /> ]]></description>
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			<category>default</category>
			<pubDate>Wed, 23 Dec 2009 20:03:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>ATHARVA</title>
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			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=55#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/parque._busto_cabeza_gorgona.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<font color="#ff0000">El Sol es la Muerte. La Luna es la Vida. Llenad vuestra copa con el Vino Secreto. Vaciad vuestro coraz&oacute;n del odio antiguo. Tomad el agua de las l&aacute;grimas con obediencia y &aacute;nimo.</font> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000">Vuestro camino ser&aacute; ahora tan suave como el prop&oacute;sito cierto de la mente junto a la que renaceis.</font> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">C&iacute;rculo <strong>JHVH</strong> igneo, gladio verbi Divini ancipiti... Deo eam movente et regente, inclusus eoque contra portas inferni...</font></em> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000"><em>(ARTE PRIMA, </em>Ludovicus Arct. Silen., 1648)</font></p><p>
M&aacute;s all&aacute; de los &aacute;rboles, donde las llanuras comienzan a elevarse suavemente, surge un grupo de rocas apuntando al cielo gris. Est&aacute;n horadadas por multitud de pasadizos y t&uacute;neles. Algunas cavidades ciegas, medio tapiadas por toscos muros ca&iacute;dos, dejan ver en sus paredes restos de pinturas, probablemente muy antiguas. Otros pasillos descienden por debajo del suelo hasta perderse de vista en la oscuridad. Sin embargo, todo est&aacute; limpio. No parece haber rastro de esa basura que los visitantes descuidados suelen abandonar tras de s&iacute;. Hasta el aire huele a fresco y se cuela por entre las grietas, anunciando el invierno que ya se aproxima. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/externsteine.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
En lo m&aacute;s alto de las rocas, la mujer lleva un buen rato de pie, asomada a uno de los miradores. Sus manos est&aacute;n juntas a la altura del pecho. Los ojos permanecen cerrados. Su rostro muestra gran concentraci&oacute;n. Como si&nbsp;estuviera practicando alg&uacute;n ejercicio secreto de cara al sol, que est&aacute; a punto de ponerse en el horizonte. 
</p>
<p>
Silencio. S&oacute;lo silencio y el breve rumor del viento que acaricia una cara tensa y blanca. Quiz&aacute; tambi&eacute;n podr&iacute;a adivinarse all&iacute; la huella informe de algo. 
</p>
<p>
El miedo... y el poder. 
</p>
<p>
<em>Ogdsavala midnarach, Ogdsavala...</em> 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/externsteine_kopf.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
De pronto, la mujer abre los ojos y, de sus labios, hasta entonces fuertemente apretados, comienza a salir una invocaci&oacute;n.
</p>
<p>
Los sonidos surgen despacio, cadenciosos, con una musicalidad cristalina. Poco a poco van haci&eacute;ndose m&aacute;s intensos y adoptan un extra&ntilde;o timbre met&aacute;lico, respondido por el revoloteo de unos p&aacute;jaros asustados, all&aacute; entre los &aacute;rboles.
</p>
<p>
Sin ser demasiado fuertes, al escucharlas, se tiene la impresi&oacute;n de que aquellas palabras pueden transmitirse muy lejos y llegar sin dificultad al otro lado de las monta&ntilde;as que guardan el horizonte, alcanzando el borde opuesto del mar gris que, tras ellas, espera agazapado. O incluso de que pueden perderse por entre los gruesos copos de nieve que caen desde el cielo encapotado sobre la estepa, todav&iacute;a m&aacute;s escondida y retirada.
</p>
<p>
<em>A El-Ella-Ello, que no tiene nombre. Ha sido convocado y ahora se le despide. Ha sido anunciado y ahora se le encierra. Ha sido llamado y ahora se entornan estas puertas para que permanezca all&iacute;, en el lugar al que pertenece, hasta que se despierte la nueva edad.</em>
</p>
<p>
Una vez que el eco de las palabras, pronunciadas en la vieja lengua de los reyes, se fue perdiendo como la onda que se aleja en el agua quieta, una gran paz pareci&oacute; descender sobre el campo, sobre las rocas enhiestas, sobre los &aacute;rboles y sobre las monta&ntilde;as.
</p>
<p>
Tambi&eacute;n all&aacute;, en la estepa, la nieve dej&oacute; de caer.
</p>
<p>
Pero la mujer sab&iacute;a muy bien que la paz no pod&iacute;a ser completa. Algo de oscuridad qued&oacute; prendida a&uacute;n entre las grietas roque&ntilde;as, guardada en las profundidades, retorci&eacute;ndose con su energ&iacute;a extra&ntilde;a, oculta en su cubil, escondida del sol y de la luz que, por entonces y pese a que Aquello permanec&iacute;a all&iacute;, agazapado, volvi&oacute; a brillar con fuerza.
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1000987.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<font color="#ff0000">Porque la&nbsp;naturaleza arcaica y terrible de lo Numinoso, puede llegar, incluso, a velar la mirada clara y radiante de los dioses.</font></p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">55@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>linkdump</category>
			<pubDate>Sun, 22 Nov 2009 20:21:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>CLAUDE LÉVI-STRAUSS</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=54</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=54#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/levi-strauss4.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Claude L&eacute;vi-Strauss,&nbsp;antrop&oacute;logo y etn&oacute;logo, fallecido en Paris, en la madrugada del pasado s&aacute;bado 31 de octubre, representa como pocos&nbsp;la exploraci&oacute;n, aventurera, decidida e ilusionada,&nbsp;de los mecanismos ocultos de la cultura, realizada sobre la gran maquinaria simb&oacute;lica que nace de ella.</p><p>
Nacido en Bruselas en 1908, es autor de obras fundamentales para la antropolog&iacute;a, la ciencia y la cultura, como <em>Tristes tropiques</em> (1955) -para muchos, su obra maestra-, <em>Antropolog&iacute;a estructural </em>(1958 - 1983), <em>Las estructuras elementales del parentesco</em> (1949), <em>Mitol&oacute;gicas </em>(1964-1971) o <em>El pensamiento salvaje </em>(1962). 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/levi-strauss2.gif" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Se le considera como uno de los fundadores de la llamada &quot;Antropolog&iacute;a estructural&quot; y tambi&eacute;n como uno de los investigadores m&aacute;s importantes sobre el mito, que, seg&uacute;n &eacute;l, no posee una estructura fija y determinada, sino que nace de la combinaci&oacute;n de los&nbsp;elementos m&aacute;s dispares de una cultura. As&iacute;, el aspecto de los mitos puede resultar tan variado como lo son, al fin, las mismas formas culturales que los hacen nacer y desarrollarse. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/claude_lvi-strauss_afp_joel_robine.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
AFP JOEL ROBINE 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#0000ff">LOS MITOS &quot;SE PIENSAN&quot; ENTRE ELLOS.</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">Este an&aacute;lisis llevado a cabo sobre millares de mitos que &quot;se piensan entre ellos&quot;, es el verdadero coraz&oacute;n de la obra de Claude L&eacute;vi-Strauss.&nbsp; Los mitos se piensan entre ellos y se responden tambi&eacute;n unos a otros, sin conocerse siquiera, y combin&aacute;ndose asimismo entre ellos sin que nadie lo decida.</font> 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#000000">Sobre Claude L&eacute;vi-Strauss actuaron grandes influencias, de autores y pensadores como Immanuel Kant, Jakobson con su ling&uuml;&iacute;stica estructural, o Lacan, con su teor&iacute;a del significante, entre otros.</font> 
</p>
<p>
Con una gran lucidez, a sus noventa a&ntilde;os, dec&iacute;a: 
</p>
<p>
<em>&quot;Existe hoy para m&iacute; un &quot;yo&quot; real, que no es m&aacute;s que la cuarta parte o la mitad de un hombre, y un &quot;yo&quot; virtual, que todav&iacute;a conserva una viva idea del todo. El &quot;yo&quot; virtual concibe un proyecto de libro, comienza a organizar sus cap&iacute;tulos y le dice al &quot;yo&quot; real: Contin&uacute;a tu. </em>
</p>
<p>
<em>Y el &quot;yo&quot; real, que ya no puede m&aacute;s, le dice al &quot;yo&quot; virtual: Es asunto tuyo. Tu eres quien ve la totalidad del proyecto.</em> 
</p>
<p>
<em>En el momento presente, mi vida se desarrolla en medio de ese di&aacute;logo tan extra&ntilde;o...&quot;</em> 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/levi-strauss5.gif" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Nuestro explorador y aventurero, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os,&nbsp;ha llegado ya a su destino. De &eacute;l, junto a su recuerdo y a sus ense&ntilde;anzas, nos queda una visi&oacute;n caracter&iacute;stica y un tanto esc&eacute;ptica del mundo, desprendida de una frase con la que se cierra una de sus obras m&aacute;s famosas, <em>Tristes tropiques</em>: 
</p>
<p>
<strong><em>&quot;El mundo ha comenzado sin el hombre y se acabar&aacute; sin &eacute;l&quot;.</em></strong>
</p>
<hr />
<p>
<font color="#0000ff">Breve bibliograf&iacute;a:</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">- <em>Tristes tropicos</em>, Editorial Paidos Ib&eacute;rica, 2006.</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">- <em>Antropolog&iacute;a estructural</em>, Ediciones Paidos, 1&ordf; ed. 1987.</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">- <em>El pensamiento salvaje</em>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1972</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">- <em>Las estructuras elementales del parentesco</em>, Ediciones Paidos, 1988.</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">- <em>La alfarera celosa</em>, Ediciones Paidos, 1986.</font> 
</p>
<hr /> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">54@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Wed, 04 Nov 2009 20:05:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>LA CASA DE NICOLAS FLAMEL EN PARIS</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=53</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=53#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
51 rue Montmorency. 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">Nous homes et femes laboureurs demourans ou porche de ceste maison qui fut fet en lan de grace mil quatre cens et sept somes tenus chascun en droit soy dire tous les jours un patenostre et un ave maria en priant Dieu q de sa grace face pardo aus povres pescheurs trepass&eacute;s Amen</font></em> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_eglise_s.severin_des_pres__014.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>
En nuestro &uacute;ltimo viaje a Paris, hemos podido ver algunas cosas curiosas de las que ya iremos poniendo en antecedentes a nuestros lectores y amigos. 
</p>
<p>
Por ahora, una visita exterior y r&aacute;pida a la casa&nbsp;del que fue oficialmente notario y escribano en Paris. Aunque parece ser que tambi&eacute;n tuvo&nbsp;otras ocupaciones mas secretas y reservadas. 
</p>
<p>
Nicolas Flamel, el alquimista que tantas p&aacute;ginas y reflexiones inspir&oacute; a Fulcanelli y que tambi&eacute;n despert&oacute; la curiosidad atrevida y codiciosa -no s&oacute;lo en el sentido de las riquezas materiales-&nbsp;de algunos otros personajes,&nbsp;como Heinrich Himmler y Alfred Rosenberg. 
</p>
<p>
He aqu&iacute; el aspecto actual de la que fue&nbsp;su casa -y la de su esposa Perrenelle- contemplada desde la esquina de la rue Montmorency con la rue Saint Martin. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__005_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Una placa colocada en su fachada, as&iacute; lo atestigua. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__006.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Por&nbsp;esta puerta entraron, junto con sus due&ntilde;os, pobres y vagabundos que eran fraternalmente acogidos por Nicolas y Perrenelle para hacer caridad. A tales hu&eacute;spedes se les ped&iacute;a a cambio que rezasen unas oraciones encomendadas a sus benefactores. Tal vez, entretanto, ellos se dedicaban a investigar en terrenos diferentes... 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__007.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Dec&iacute;a un estudioso&nbsp;cuyo nombre no viene ahora al caso, que cuanto m&aacute;s comunes en apariencia y tem&aacute;tica fueran los signos visibles, tantos m&aacute;s secretos -invisibles s&oacute;lo para los no iniciados- sol&iacute;an encubrir. La casa de Flamel y Perrenelle exhibe unos cuantos, en su fachada, a la vista de todo el mundo. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__009.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__012.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__013.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Una curiosa inscripci&oacute;n de apariencia anodina, recorre la totalidad del friso. El sentido de su lectura nos lleva hacia el Oeste, hacia la Tierra de los Muertos. Y en efecto, de los muertos habla. De esos &quot;pobres pecadores difuntos&quot; encomendados a la misericordia de una divinidad lejana, muchas veces sorda y muda. Estamos en los tiempos de la Peste Negra y hay centenares de muertos por las calles de Paris. 
</p>
<p>
En realidad, tal vez se refiera mejor a&nbsp;los <em>trepass&eacute;s</em>, es decir, a los que <em>han pasado </em>hacia otra vida y entrado en otro mundo. 
</p>
<p>
Pero, por detr&aacute;s de las apariencias can&oacute;nicas y religiosas tan propias del lenguaje de la &eacute;poca, &iquest;A qu&eacute; otra vida y a qu&eacute; otro mundo podr&iacute;an referirse los inspiradores de esa inscripci&oacute;n colocada frente a todos? 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__014.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__015.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__016.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
&iquest;Cual de sus palabras -o de sus letras- estar&iacute;a destinada a llamar la atenci&oacute;n del Despierto, es decir, de aqu&eacute;l que es capaz de captar el sentido que siempre existe por detr&aacute;s de lo inmediatamente accesible a todos? 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__017.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_maison_nicolas_flamel__019.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Tal vez no se trate de una palabra o letra, sino de&nbsp;un &aacute;ngel que avisa. O&nbsp;de una luz no&nbsp;percibida &nbsp;anteriormente a trav&eacute;s de los cristales. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris__maison_nicolas_flamel__004.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Quiz&aacute; debemos esperar&nbsp;alguna se&ntilde;al extra&ntilde;a, colocada en las inmediaciones.&nbsp;O contemplar&nbsp;los ojos&nbsp;de un rostro que parece observarnos, aun cuando en realidad dirija su mirada hacia cierta meta ignorada 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_swastiform_022.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Nada de todo ello&nbsp;podemos&nbsp;conocer a ciencia cierta. 
</p>
<p>
Pero, estamos en Paris, la Ciudad Luz, donde todo -y aun mucho m&aacute;s que todo, puedo asegurarlo- es posible. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris_2_030.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
En cualquier caso, recordemos: .IN.PERICVLIS.CONSTANTIA. 
</p>
<p>
Virtud filos&oacute;fica que, seg&uacute;n nos dice Fulcanelli, todo verdadero <em>artista</em> debe saber conservar, aunque en estos tiempos ello no se tenga demasiado en cuenta.</p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">53@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>linkdump</category>
			<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 15:32:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>BUNKERS,CRIPTAS Y SUBTERRANEOS. EL ESTADO INTERMEDIO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=52</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=52#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<em>Si descendeis, aparecer&aacute;n entidades que no se van a contentar con una fugaz visita a vuestro esp&iacute;ritu...</em> 
</p>
<p>
(Lud. Arct. Silenus, <em>Ars prima, </em>I, XIII) 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/madrid_el_capricho_bunker_acceso_principal_w_2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>
El viaje hacia el Otro Mundo comienza en muchas tradiciones por un camino descendente: cuevas, criptas, subterr&aacute;neos, que conducen a los esp&iacute;ritus reci&eacute;n desencarnados hacia un recinto especial. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/fb_treppe.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
All&iacute;, generalmente, se alza una gran puerta que es necesario franquear mediante contrase&ntilde;as, gestos particulares o presentando determinados &oacute;bolos y amuletos a los guardianes que permanecen bien atentos para evitar a los intrusos, castig&aacute;ndolos con penas terribles cuando llega el caso. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/nrnberg._zeppelintribune_22.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Pero no siempre responden tales descensos a necesidades escatol&oacute;gicas de las almas difuntas. El proceso de bajar y ocultarse en cavidades y pasillos subterr&aacute;neos, protegidos por metros de roca, hormig&oacute;n o simple tierra, se desata asimismo en determinadas situaciones por las que puede atravesar la existencia humana: guerras, cat&aacute;strofes y, como no, ciertos tipos de juegos &quot;sagrados&quot; y de ceremonias inici&aacute;ticas. 
</p>
<p>
En las guerras, el deseo de ocultarse a las amenazas de muerte y destrucci&oacute;n, conduce a los combatientes a buscar un amparo en las entra&ntilde;as de la madre tierra. Es como si el peligro inminente despertara ese comportamiento instintivo de llegar hasta lo m&aacute;s profundo, alej&aacute;ndose as&iacute; de aquello que aparece como monstruoso y terrible. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/goebbels_bunker_8.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/goebbels_bunker_99.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Ciudades bombardeadas desde el mar o desde el aire, sometidas al fuego inclemente de la artiller&iacute;a y despedazadas poco a poco por esquirlas de metralla y por el poder destructor de las explosiones, buscan para sus residentes la seguridad, muchas veces precaria, de un refugio subterr&aacute;neo el cual, precisamente en raz&oacute;n de tales situaciones, se convierte no s&oacute;lo en la im&aacute;gen del &uacute;tero materno o del claustro de la Diosa Madre Tierra anclado en el inconsciente colectivo, sino tambi&eacute;n en el &uacute;nico medio de preservar la existencia en esas circunstancias terribles. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1000361.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Pero, precisamente por dichas razones, los que all&iacute; permanecen protegidos de las calamidades exteriores, han de regresar an&iacute;micamente y en muchos casos hasta f&iacute;sicamente, al estado larvario y de espera que, desde entonces compartir&aacute;n con todos aquellos que, a&uacute;n estando en el mundo, todav&iacute;a no han accedido a &eacute;l. Se trata de un estado intermedio que ha sido recogido y simbolizado en numerosas culturas de todo el mundo de muy diversas maneras. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1000413.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Quienes permanecen en ese estado y en esa situaci&oacute;n intermedia, pasan por no pertenecer -completamente, cuando menos- al mundo exterior, ur&aacute;nico y solar y s&iacute; a formar parte de un &aacute;mbito oscuro, limitado, laber&iacute;ntico, cerrado en s&iacute; mismo, que se encuentra sometido al poder de los dioses ct&oacute;nicos, terrestres, subterr&aacute;neos. 
</p>
<p>
Todos esos espacios son el feudo de los se&ntilde;ores del Otro Mundo. Animales como el topo, el cerdo y la serpiente,&nbsp;insectos como ara&ntilde;as, escorpiones y ciempi&eacute;s, bichos voladores como el murci&eacute;lago, entre muchos otros, pasan por ser los representantes de estos dioses intraterrenos, due&ntilde;os de la oscuridad y agentes de las fuerzas interiores de la tierra, desconocidas, misteriosas y terribles. 
</p>
<p>
Diosas y dioses como Coatlicue y Mictlantecutli o la terror&iacute;fica Hela -mitad cadaver putrefacto, mitad mujer hermosa- representan estas energ&iacute;as oscuras que el ser humano siempre ha sospechado demasiado pr&oacute;ximas a &eacute;l y, por tanto,&nbsp;temido, tratando de neutralizarlas con los&nbsp;rituales y ceremonias adecuadas. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/coatlicue_dioses_oscuros_2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

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<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/dios_de_la_tierra._cdice_borbnico_trecena_14_edicin_de_1974.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

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<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/mictlantecuhtli_mixteca.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
El ser&nbsp;extraviado entre asechanzas y peligros terribles, busca refugio en el seno de su madre, la tierra. Sin embargo, esa bondadosa deidad que ofrece refugio y salvaguarda a sus hijos perdidos, tambi&eacute;n puede convertirse en una entidad devoradora de cad&aacute;veres. 
</p>
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<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris.catacombes_002.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

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<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/paris.catacombes_005.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
La simple vista de esos despojos, restos del banquete final de la madre canibal, siempre infunde temor y desasosiego entre los vivos. Por esa raz&oacute;n, aquellos lugares donde comienza el imperio de la muerte casi siempre suelen ser lugares subterr&aacute;neos, laber&iacute;nticos y escondidos. Quien pretenda caminar por ellos, ha de prevenirse frente a ciertos encuentros que tal vez le salgan al paso y ha de andar prevenido&nbsp;contra las asechanzas de algunos que se aprovechar&aacute;n de su temor e incertidumbre. En aquellas culturas que se preocupan de la muerte quiz&aacute; de una manera obsesiva, se han elaborado prontuarios y rituales para el uso de quienes se atrevan a internarse por el mundo de las sombras; y all&iacute;&nbsp;leer&aacute;, quien sepa o quien pueda hacerlo, esbozados&nbsp;con escrupuloso detalle,&nbsp;los resumenes de lo que se debe&nbsp;acometer sin excusa ni retraso&nbsp;y de lo que es necesario evitar a toda costa en las tinieblas de ese reino.&nbsp;Tambi&eacute;n en tales compendios se apunta, de vez en cuando, lo que le&nbsp;ocurrir&aacute; al intruso si no se guardan las reglas... 
</p>
<p>
Adem&aacute;s, por detr&aacute;s de la fr&iacute;a y huesuda m&aacute;scara de la muerte que mira, siempre puede aparecer la paralizante y aterradora sombra de lo numinoso, de lo absolutamente alejado, arcano y extra&ntilde;o a la humanidad, que ni siquiera guarda entre sus fibras el descanso del &uacute;ltimo viaje. Aquello que&nbsp;es capaz de&nbsp;proyectarse s&uacute;bitamente hacia los sorprendidos testigos y que constituye las primeras etapas de lo sagrado, puede asimismo penetrar en el interior de la&nbsp;propia muerte. Entonces, tal vez, se hace realidad lo que H.P. Lovecraft dec&iacute;a en sus relatos&nbsp;acerca de&nbsp;ciertos &aacute;mbitos espacio-temporales. En ellos, hasta la misma muerte podr&iacute;a morir... 
</p>
<p>
En algunos pueblos como los Madang de Borneo, se celebran rituales de &quot;visita&quot; a ese reino de las sombras, donde moran los difuntos, los ancestros y tal vez determinado tipo de entidades sagradas frente a las que conviene protegerse. La danza&nbsp;mediante la que se lleva a cabo este ritual se desarrolla siguiendo los r&aacute;pidos movimientos de la serpiente -animal que representa las fuerzas de la madre tierra y el conocimiento secreto- y los que danzan pintan sus cuerpos de blanco -el color de los difuntos y habitantes del otro mundo- y portan unas m&aacute;scaras especiales, de manera que, en conjunto, ellos mismos se han transformado en muertos. Los vaivenes de la danza les llevan hasta alguna cavidad natural en la que se introducen o, si no la hay,&nbsp;hasta una caba&ntilde;a construida ex-profeso y&nbsp;totalmente cerrada excepto&nbsp;por un orificio estrecho y sinuoso&nbsp;en el que se meten hasta que el &uacute;ltimo de ellos desaparece finalmente. 
</p>
<p>
Vemos que el descenso al interior de la tierra, bien se trate de obras de ingenier&iacute;a constru&iacute;das para la guerra ofensiva y defensiva,&nbsp;de lugares ritualizados o de sepultura y veneraci&oacute;n de los difuntos, siempre reviste un car&aacute;cter especial para el que es necesario prepararse de manera adecuada. Todo aquellos que descienden hasta una cavidad, cripta, laberinto o habitaci&oacute;n construida o excavada bajo tierra, adquieren una cualidad que anteriormente no ten&iacute;an y, seg&uacute;n es posible comprobar, en no pocas culturas se asimilan a los muertos, aun cuando puedan en un momento dado -pasado el peligro o conclu&iacute;do el ritual- volver a la luz, es decir, regresar hasta nuestro mundo desde el reino de las sombras. 
</p>
<p>
Recordemos como, en nuestra propia cultura, visitar la cripta de alg&uacute;n personaje famoso, carism&aacute;tico o sagrado -por ejemplo, en Santiago de Compostela- ofrece al peregrino unas virtudes especiales que le sirven para ganar alg&uacute;n favor espiritual o para culminar su peregrinaci&oacute;n. El hecho de descender -siquiera el espacio de unas breves escaleras- sirve para comulgar con la energ&iacute;a de la Madre Tierra, representada por el cad&aacute;ver santo que all&iacute; reposa. 
</p>
<hr />
<p>
Cripta de Santiago. Catedral de Santiago de Compostela 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/santiago.catedral.cripta_enterramiento_principal.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/santiago.catedral.cripta_nave_dcha..jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/santiago.catedral.cripta_nave_izq..jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/santiago.catedral.cripta_nave_izq.pared_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
&nbsp;Esos enterramientos deben su poder, sobre todo, al hecho de estar ocupados por los restos de unos seres que, si bien en su momento, fueron humanos -culturalmente contin&uacute;an si&eacute;ndolo, precisamente en virtud del culto que se les rinde y del ritual con el que los devotos se acercan a ellos- ya forman parte del reino de los muertos. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/san_martio_de_foz_2_001.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
De ellos pueden obtenerse virtudes especiales, debido a ese contacto extraordinario que se mantiene a lo largo de los tiempos. De manera que, inevitablemente, los sepulcros santos y las cavidades, aunque sean las virtuales figuradas por el propio espacio de la sepultura en s&iacute;, permanecen y se muestran hacia el exterior en una relaci&oacute;n directa y estrecha. Cuando el sarc&oacute;fago conserva su tapa o su cubierta, &eacute;sta act&uacute;a como un aut&eacute;ntico separador o espacio-frontera que limita el contacto de ambos mundos y de los aspectos de la realidad que cada uno representa. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/san_martio_de_foz_007.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<em>Oh, alma! Para que tus pensamientos sean poderosos, desciende hasta el d&eacute;cimo escal&oacute;n.</em> 
</p>
<p>
<em>Si deseas que tus poderes brillen dentro de lo m&aacute;s oscuro, bajar&aacute;s hasta que la tierra te detenga.</em> 
</p>
<p>
<em>Pero si, en verdad, quieres permanecer, no como una sombra sino como el halc&oacute;n que corta los aires del cielo, emprende entonces la conquista del mundo que se te ofrece y respira con decisi&oacute;n el aire de los muertos.</em> 
</p>
<p>
<em>(Saturnales. Ov. 3, 3)</em> 
</p>
<hr /> ]]></description>
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			<category>linkdump</category>
			<pubDate>Fri, 28 Aug 2009 15:21:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>CEMENTERIOS MILITARES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. NORMANDIA</title>
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                        <description><![CDATA[ <p>
Son territorios de la muerte. Tambi&eacute;n puertas entreabiertas hacia otros mundos. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bayeux_war_cementery_040.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>
Escribo estas l&iacute;neas sentado al borde del mar. A mis espaldas se extiende otro mar de cruces blancas, erguidas sobre una pradera verde, tranquila y cuidadosamente recortada. Desde aqu&iacute;, en una tarde c&aacute;lida y luminosa de verano,&nbsp;puedo ver perfectamente delineadas, por un lado, la linea en la que rompen las olas, all&aacute; en la orilla; por otro, la linea en la que se detienen las cruces. Estoy en el cementerio militar de Saint Laurent, sobre la playa que, todav&iacute;a hoy, guarda su nombre de c&oacute;digo secreto: Omaha Beach. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_002.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
La Playa, Camino. Las Cruces, Destino y, tal vez, Puerta 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_013.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Llegamos hasta aqu&iacute; hoy rodeados por un gran silencio, a pesar de los nutridos grupos de visitantes que se&nbsp;reunen en&nbsp;el Centro de acogida de este cementerio militar norteamericano, inaugurado el 18 de julio de 1956. Construido por el gobierno de los Estados Unidos de Am&eacute;rica a trav&eacute;s de la <em>American Battle Monuments Commission&nbsp; </em>(<a rel="external" href="http://www.abmc.gov/">www.abmc.gov</a>), abarca una superficie de 70 hect&aacute;reas y guarda el reposo de 9387 soldados norteamericanos, muertos durante el desembarco del Dia D, el 6 de junio de 1944 y en las posteriores y cruentas batallas que tuvieron lugar&nbsp;a lo largo de los&nbsp;tres meses siguientes. 
</p>
<p>
Desde el aparcamiento rodeado de &aacute;rboles y de grandes setos, camino despacio&nbsp;hacia la entrada Este del Memorial, donde voy a comenzar mi particular visita a este lugar, transmitiendo a mis lectores las impresiones tal como se van produciendo en mi. He de empezar por decir que no es la primera vez que vengo. Los motivos, curiosidad, trabajo, recogida de documentaci&oacute;n&nbsp;para mis estudios antropol&oacute;gicos llevados a cabo sobre estos lugares de guerra y sufrimiento. Hay que decir tambi&eacute;n que este no es un cementerio m&aacute;s, sino un entorno repleto de mensajes y de sugestiones, lleno de misterio y tambi&eacute;n, como no, de una cierta sensaci&oacute;n extra&ntilde;a, que no me atrever&iacute;a a describir. 
</p>
<hr />
<p>
Entrada al Memorial 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_004.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Esa sensaci&oacute;n permanecer&aacute; con cada uno de nosotros, los centenares de visitantes que aqu&iacute; se agrupan, mientras caminamos por las avenidas, o cuando contemplamos los nombres inscritos en un gran muro semicircular. Son los que corresponden a soldados, aviadores y marineros desaparecidos durante los combates. De ellos, ni siquiera se han podido recuperar sus restos, confundidos ya para siempre con las aguas, las tierras y los cielos de Normand&iacute;a. 
</p>
<hr />
<p>
El Jardin de los Desaparecidos 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_006.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Atravesando&nbsp;este lugar silencioso y tranquilo donde, ya no los muertos, sino solamente sus nombres y recuerdos permanecen atados a la piedra, camino hasta el Memorial, formado por un semic&iacute;rculo de elevadas columnas, en cuyo centro se levanta una gran estatua de bronce. Representa a la juventud americana alz&aacute;ndose de las olas 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_037_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Si, desde el pie de esa im&aacute;gen profundamente simb&oacute;lica, dejamos que corra la mirada hacia el oeste, veremos en perspectiva el gran mar de cruces blancas formado por diez cuadrados de tumbas, que se extiende, al parecer, hasta el infinito, como si quisiera llegar a esa Tierra de los Muertos que las tradiciones describen precisamente en esa direcci&oacute;n. De tal manera que el Memorial es como un area de paso que nos lleva, insensiblemente, hacia el Otro Lado, donde aguardan los que all&iacute; moran. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_024.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_021.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Puedo decir por experiencia propia, que&nbsp;tal sensaci&oacute;n se multiplica sensiblemente cuando se contempla esa gran extensi&oacute;n de tumbas por la noche, con el p&aacute;lido brillo de la luna cubri&eacute;ndolo todo. A veces da la impresi&oacute;n de que algo se mueve all&aacute;, al fondo, donde la oscuridad se al&iacute;a con el misterio. Pero no son m&aacute;s que ilusiones &oacute;pticas. La paz de los muertos parece prevalecer aqu&iacute; sobre las sombras de lo numinoso. 
</p>
<p>
En un cruce formado por dos grandes avenidas, se levanta una capilla redonda, rodeada tambi&eacute;n por columnas. En su interior, un severo altar encuadrado por dos&nbsp;grupos de banderas. Miramos hacia la c&uacute;pula para observar las figuras aleg&oacute;ricas de mosaico: Am&eacute;rica despidiendo a sus hijos que parten a ultramar y Francia acogiendo y coronando las almas de sus muertos. Los dos soldados que representan a las grandes multitudes de combatientes, aparecen semidesnudos. Lo que&nbsp;se&ntilde;ala su condici&oacute;n de seres del Ultramundo o, cuando menos, de individuos que ya no pertenecen a nuestro entorno humano. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_016.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_018.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Sobre el techo de la capilla, reforzando su car&aacute;cter de lugar parad&oacute;jico y liminal, aparece un extra&ntilde;o remate. Se trata de un zod&iacute;aco de bronce en cuyo interior es posible ver una esfera armilar, orientada seg&uacute;n los puntos cardinales y dirigida hacia poniente: la gu&iacute;a de aquellos que pretenden o intentan ir m&aacute;s all&aacute;, hacia el lugar m&aacute;gico por donde desaparece el carro del sol y donde residen los esp&iacute;ritus inquietos de los muertos. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_014.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
&nbsp;No es el &uacute;nico s&iacute;mbolo enigm&aacute;tico que alberga este cementerio. En la pared norte del Memorial que antes he mencionado, aparece un dibujo curioso y sugerente: Annuit Coeptis. Novus Ordo Seclorum. Bajo &eacute;l, la puerta cerrada de una cripta. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_027.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_028_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Pero hay otros misterios. Dejo que mis pasos se pierdan entre las tumbas.&nbsp;Observo los nombres grabados en las cruces: Donald, Joseph, William. Todos muy j&oacute;venes, veinte, veintidos, veintinueve a&ntilde;os. En una de esas cruces puede leerse, <em>Here rests in honored glory A comrade in arms. Known but to God.</em> Observo varios as&iacute;. Perdidos entre sus compa&ntilde;eros. Desconocidos. No identificados. Un secreto guardado para siempre por la tierra normanda y por la mullida pradera del cementerio. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cementerio_usa_omaha_beach_022.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
No puedo&nbsp;dejar de&nbsp;pensar en todos estos muchachos cuya luz se apag&oacute; hace ya tantos a&ntilde;os. Entre las tumbas, varias personas parecen buscar algo: un nombre, una fecha, un lugar... Clessie, Tennessee, July 12 1944. 
</p>
<p>
Sobrevivir a algo tan terrible como el desembarco en Omaha Beach y morir un mes despu&eacute;s. Moneda com&uacute;n por aquellos d&iacute;as de hierro, fuego y guada&ntilde;as desenfundadas.&nbsp;&nbsp;Pero desde aqu&iacute;, ahora,&nbsp;puede escucharse un suave rumor. Apenas es posible distinguir si se trata del mar o del viento que corre a trav&eacute;s del laberinto de cruces. Pienso en tantas sepulturas perdidas. Perdidas, aunque no olvidadas, como aquella que encontr&oacute; mi amigo Mikel en un pueblecito abandonado de su tierra navarra. Un aviador ingl&eacute;s ca&iacute;do con su &quot;Mosquito&quot; y que yace all&iacute; para siempre ( Se habla de ello en un excelente art&iacute;culo de &quot;Historia de Iberia vieja&quot;, Agosto 2009: Mikel Navarro, &quot;El capit&aacute;n Walker&quot;. No os lo perdais). 
</p>
<p>
Pero ahora, no pueden detenernos estos recuerdos, porque nos espera otro gran cementerio, no demasiado&nbsp;alejado de este que abandonamos hasta&nbsp;una nueva y pr&oacute;xima&nbsp;ocasi&oacute;n: el British War Cemetery de Bayeux (<a rel="external" href="http://www.cwgc.org/">www.cwgc.org</a>). 
</p>
<p>
Llegamos hasta &eacute;l de una manera inesperada. Un suelo empedrado y adoquinado bajo las ruedas del coche nos hace moderar la marcha&nbsp;en uno de los bulevares exteriores de Bayeux y all&iacute; est&aacute;: en esta ocasi&oacute;n no son cruces blancas, sino rect&aacute;ngulos en forma de l&aacute;pida, los que se alzan formando filas. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bayeux_war_cementery_042.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Las tumbas apenas est&aacute;n separadas por una cadena ornamental, de la via por la que acabamos de llegar. Obst&aacute;culo m&aacute;s simb&oacute;lico que otra cosa y que permite el paso sin demasiada molestia. Es un l&iacute;mite concebido para se&ntilde;alar el espacio de dos mundos, no para impedir el tr&aacute;nsito entre ambos. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bayeux_war_cementery_044.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bayeux_war_cementery_046.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Pero una vez que te introduces por las amplias avenidas de cesped, empiezas a darte cuenta de la terrible cosecha que la muerte se cobr&oacute; aqu&iacute;. Centenares de l&aacute;pidas, tambi&eacute;n con sus nombres, lugares y fechas en cada una de ellas. All&iacute; reposan los cuerpos de tantos j&oacute;venes cuya vida qued&oacute; ferozmente truncada por la guerra. All&iacute; permanecen tambi&eacute;n para siempre, junto a ellos,&nbsp;las esperanzas y los sue&ntilde;os de sus madres y de sus padres, arrullados por las campanas de la catedral de Bayeux. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bayeux_war_cementery_047.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
No puede evitarse la emoci&oacute;n ante esos recuerdos. Aviadores, soldados, marineros... Tambi&eacute;n algunos no identificados, <em>Known unto God</em>, unidos para siempre entre los brazos frios pero acogedores, al fin, de la Compa&ntilde;era que nos aguarda a todos. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bayeux_war_cementery_051.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Bill Millin, el legendario gaitero escoc&eacute;s que, el Dia D,&nbsp;desembarc&oacute; en la playa Sword&nbsp;con los comandos de Lord Lovat, volvi&oacute; a ta&ntilde;er su cornamusa cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, el 5 de junio de 1984. Los aires del <em>pibroch</em> con el que Millin obsequi&oacute; a sus camaradas muertos, sonaron y sonaron hasta llegar a las riveras del Saskatchewan y hasta las Highlands, por donde revolotearon igual que las golondrinas y otros p&aacute;jaros viajeros. Se dir&iacute;a que un rumor tan antiguo como el mismo mundo estremeci&oacute; tambi&eacute;n por entonces&nbsp;la suave pradera del cementerio militar brit&aacute;nico. 
</p>
<p>
Quiz&aacute; podr&iacute;amos&nbsp;asegurar, hablando en confianza,&nbsp;que todav&iacute;a&nbsp;se oyen esos aires en nuestros tiempos.&nbsp;Especialmente&nbsp;cuando el fr&iacute;o&nbsp;viento normando cambia de cara as&iacute;, como quien no quiere la cosa,&nbsp;para convertirse en una brisa suave y cantarina, que parece acariciar las tumbas una y otra vez, en las noches de luna llena. 
</p>
<p>
<em>Penetra ad interiora mortis </em>, dec&iacute;an los maestros antiguos. As&iacute; decimos tambi&eacute;n ahora, mientras el sol del verano se oculta, entre nubes, al otro lado del mar. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bill_millin_joue_ranville_cem._5_juin_1984_dp5.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p> 
<hr />
<p>
A continuaci&oacute;n, como complemento e informaci&oacute;n hist&oacute;rica, unas fotograf&iacute;as de los cementerios descritos en este art&iacute;culo, con el aspecto que ofrec&iacute;an pocos a&ntilde;os&nbsp;despu&eacute;s de la guerra. 
</p>
<hr />
<p>
Cementerio americano de Omaha Beach 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/d-day_american_graves_copy2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Cementerio brit&aacute;nico de Bayeux (Fotos de E. Gunton) 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bayeux_cem..jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bayeux_cem.2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bayeux_cem.3.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Normand&iacute;a, Francia, 20 de agosto de 2009. 
</p>
<hr /> ]]></description>
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			<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 15:03:00 +0200</pubDate>
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			<title>POMP AND CIRCUMSTANCE</title>
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                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/mystere_des_cathedrales_21_planche.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<strong><em>Si tu me preguntas: &iquest;Qu&eacute; es &eacute;sto?</em></strong> 
</p>
<p>
<strong><em>Te dir&eacute;: Es el loco murmullo del Abismo.</em></strong></p><p>
Mientras volaban los ecos de sus pasos por la calle estrecha, las sombras cayeron sobre la catedral. Lentamente se apagaron el amarillo y el a&ntilde;il de los l&iacute;quenes y de las flores salvajes que anidaban entre las ruinosas hiladas de sillares de muros y contrafuertes. Ya no atravesaban el espacio flechas de golondrinas ni vencejos. Tambi&eacute;n las palomas interrumpieron sus arrullos y s&oacute;lo se ve&iacute;a, de vez en cuando, el trazo incierto de alg&uacute;n que otro murci&eacute;lago, sobresaltando el aire quieto con sus aleteos. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/alchimiste.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Si Aquello hab&iacute;a podido soportar la luz del sol, mostr&aacute;ndose en toda su hediondez ante el limpio azul del verano. Si con su presencia no se desataron los cielos ni se abri&oacute; la tierra cuando todav&iacute;a pod&iacute;an verse las cosas cara a cara y detalladamente. Si el primer observador, con temblores y arcadas que conmovieron todo su ser -seg&uacute;n lo relatan fielmente las <em>Cr&oacute;nicas</em> de Bletamer&oacute;n el Hirusita- casi no fue capaz de resistir entonces el h&aacute;lito envenenado de su contorno blasfemo, &iquest;Que suceder&iacute;a -pregunto- que suceder&iacute;a al extinguirse la claridad y cuando recuperase pleno dominio la oscuridad de la noche? 
</p>
<p>
<em>Un vaso de vino y una tapa. Otro vaso de vino y otra tapa. </em>Lo inquietante no era el af&aacute;n del alcohol recorrido sin tregua, ni el peso del est&oacute;mago que se acentuaba como si la condenada v&iacute;scera fuese a salir por los pies... V&aacute;lgame... &iquest;Para qu&eacute; todo ese trasiego con los infolios del archivo encuadernados en vieja piel de vaca, persiguiendo aquella pesadilla, revelada siempre como un funesto azar? 
</p>
<p>
Era la quinta, tal vez la duod&eacute;cima o la vig&eacute;simo primera taberna que le acog&iacute;a ahora y sin saber como. Pero al menos, no era la oscuridad ni, por un momento, la sorda pulsaci&oacute;n que habitaba en los sonidos reflejados por las viejas piedras. 
</p>
<p>
&iquest;Pod&iacute;a aquello perseguirle a &eacute;l, cuando con tanto cuidado cerrara las entradas y pese a que se hab&iacute;a resistido sin esfuerzo aparente para no observar de nuevo la ilustraci&oacute;n semiborrada que...? 
</p>
<p>
Lo m&aacute;s sospechoso -deber&iacute;a haber pensado en ello- era tanta facilidad, la abundancia de buenas maneras y de juego limpio. Una simple invocaci&oacute;n y ya est&aacute;. 
</p>
<p>
&iexcl;Claro que pod&iacute;a, por los Tres Reyes! &iquest;No lo hab&iacute;a visto y, sobre todo, no lo <strong>sent&iacute;a </strong>all&iacute;, agazapado, esper&aacute;ndole? 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/demeures_philosophales_cavalier_de_lapocalypse.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Media docena de bebedores, ciegos como &eacute;l, callados como &eacute;l, de qu&eacute; iban a contar a nadie lo que vieran en esas noches de vagabundeo, cuando cerraban los bares y ni una miserable copa pod&iacute;a obtenerse a&uacute;n dando su peso en oro... balbuceos susurrados apresurada y furtivamente al o&iacute;do... lev&iacute;simas corrientes de aire g&eacute;lido que lo sobresaltaban a uno como si alg&uacute;n descarnado fantasma estuviese a punto de posar la mano sobre el hombro del paseante... esas sombras fugitivas, escondidas en la esquina oscura de la calle... la presencia, primero presentida, luego adivinada, siempre sospechada un poco m&aacute;s all&aacute;, donde la luz de los faroles perd&iacute;a intensidad y el miedo poblaba de misterios sin nombre los rincones ocultos... 
</p>
<p>
Cuan desconocida resultaba entonces la Ciudad. Qu&eacute; extra&ntilde;os caminos pod&iacute;an abrirse all&iacute; donde, brillando el sol, yac&iacute;an plazas y callejuelas transitadas por gentes comunes, yendo y viniendo a sus afanes y quehaceres, sin sospechar siquiera... 
</p>
<p>
Bajo una l&aacute;mpara mortecina, vencido por los vapores del alcohol y casi invisible a trav&eacute;s de la humareda que llenaba el local, extrajo del bolsillo un papel arrugado. Las letras deste&ntilde;idas, casi ilegibles, conscientes tal vez del peligro que encerraban en sus rasgos, bailaron ante sus ojos una loca danza, como si se resistieran a transmitir el significado para cuya consecuci&oacute;n &uacute;ltima hab&iacute;an sido trazadas. Se oblig&oacute; a leer una vez m&aacute;s, ayud&aacute;ndose con los labios, pronunciando los nombres de manera que, al principio, su voz sali&oacute; ronca y cavernosa entre un h&aacute;lito de vino. Por Ca&iacute;n, pens&oacute;, estoy bastante cocido como para emprender un camino inici&aacute;tico con sus mil pruebas. 
</p>
<p>
Los clientes m&aacute;s cercanos lo observaron con curiosidad, pero, indiferentes, pronto volvieron a sus cosas. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/amphiteatrum_sapientiae_aeterna_4321det1750.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<strong><u>Catalogus Haereticarum Aetas Tertia</u></strong> 
</p>
<p>
<em>Tironeros, Marchadores, Cacofulleros, Osteobanquitas cagion&iacute;dicos, Sapoblanc&oacute;feros, Urbasinones, Adam&aacute;steros, Hacedores del &uacute;ltimo d&iacute;a, Anodinopt&eacute;ricos, Suavetraidores, Ornopredicas, Sinpecaminores, Minoritas del &uacute;ltimo estupro, Minoritas cageadores, Ursominoritas, Hermanos del chancro-color-tornado-de-rosa por la muerte, Hermanos del urinario serm&oacute;n, Ortoplatitas, Memodictores, Clogenitas, Impert&eacute;ritur&iacute;sticos, Asmofelitas, Ulisitas terciarios, Ulisitas sermomirones, Ulisitas adenoesclerosarios reformados, Areopagitas inconclusos, Areopagitas blastitas, Areopagitas quinto concilio, Sinceros denostadores, Ulviterrincos genac&iacute;pavos, Trentitas primera facci&oacute;n, Tolerantes, Mecagoentoditas, Orinadores, Planchistas pseudoinclinados, Monederitas cajoambulantes, Billeflageladores, Histopavitas, Blem&oacute;pteros, Indicoestafiladores, Servimanchadores, Begardoesperontes y Hermanof&oacute;cteros del santo septiembre.</em> 
</p>
<p>
Y entonces, pronunciados ya los nombres de las diferentes configuraciones en cuyos l&iacute;mites la Bestia era adorada, las luces del bar se apagaron una por una, a medida que el humo, las voces y sonidos, el trasegar de alcohol barato, y hasta los mismos clientes tambaleantes e inseguros, fueron aniquilados en la oscuridad infecta del Principio. 
</p>
<hr />
<p>
- <strong><em>La Hermandad</em>, Jos&eacute; L. Cardero, 1990.</strong> 
</p>
<hr /> ]]></description>
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			<pubDate>Tue, 21 Jul 2009 21:20:00 +0200</pubDate>
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			<title>DANZAS DE LA MUERTE</title>
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                        <description><![CDATA[ <p><em>Est via quae videtur homini iusta:nouissima autem eius deducunt hominem ad mortem</em></p><p>(Prov. XIV,12)</p><p>Ven a mi Danza, hay un lugar en ella para ti.</p><p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/la_mort1_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>Una flotilla de barcos cabecea entre las aguas agitadas. Se acercan al puerto. Aproxim&aacute;ndose a un viejo y carcomido dique de madera ennegrecida por las subidas y bajadas del mar, lanzan las amarras y atracan torpemente. Los tripulantes parecen borrachos despu&eacute;s de una juerga. Apenas pueden tenerse en pie en las h&uacute;medas cubiertas. Parecen borrachos, digo, pero no lo est&aacute;n. Est&aacute;n enfermos. La mayor&iacute;a no se han levantado siquiera de sus camastros. Solamente unos cuantos bajan hasta el muelle y caminan, vacilantes, hasta caer tambi&eacute;n al suelo.</p><p>Los ribere&ntilde;os no se atreven a acercarse. Pero desde unas casas vecinas comienzan a lanzar una lluvia de flechas encendidas sobre los reci&eacute;n llegados. En los barcos, velas y cajas de cubierta empiezan a arder furiosamente. En poco tiempo, todo es un infierno llameante. Apenas se escuchan los gritos de aquellos desgraciados, quemados vivos en sus yacijas, de las que no pueden moverse. </p><p>De pronto, una nube de ratas surge de los nav&iacute;os en llamas. Los animales atraviesan el espig&oacute;n como una siniestra mancha oscura y se pierden por entre las casas y los campos pr&oacute;ximos. Estamos en Messina, al nordeste de Sicilia. Es el 10 de octubre de 1347. La Muerte Negra acaba de hacer su entrada en la ciudad.</p><p>&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/la_muerte.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>Al cabo de pocos dias, la peste cundi&oacute; por toda Messina y sus alrededores y, en medio a&ntilde;o, la mitad de la poblaci&oacute;n de la zona hab&iacute;a muerto o hu&iacute;do de aqu&eacute;l horror.</p><p>Sabemos que la Peste causada por la <em>Yersinia Pestis, </em>bacteria propagada por las pulgas que infestaban a las ratas y llegada del Asia Central, acab&oacute; con la vida de un tercio de la poblaci&oacute;n de Europa por aquellos a&ntilde;os. Muerte Negra o Peste Negra fue llamado aqu&eacute;l flagelo inmisericorde que parec&iacute;a matar s&oacute;lo con su soplo maligno. Hubo tres o cuatro episodios principales de la pandemia (1347, 1351, 1636) y fue tal el espanto que despert&oacute; por su insidiosa recurrencia, que su recuerdo siniestro nos estremece todav&iacute;a hoy.</p><p>&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/peste_negra.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>Algunos investigadores afirman que las Danzas de la Muerte tienen su origen en ese terror desatado. Pero seguramente no es del todo cierto, aunque es verdad que la mortandad de la peste en aquellos a&ntilde;os pudo influir y sin duda lo hizo en la proliferaci&oacute;n de textos, l&aacute;minas, grabados y frescos en iglesias, palacios, cementerios e incluso en casas particulares.&nbsp;</p><p>Sin duda, los testimonios m&aacute;s espectaculares de estas obras, son los grandes frescos medievales, muchos de los cuales se han conservado y nos sorprenden con sus figuras extra&ntilde;as y macabras.</p><p>Por lo general, las Danzas de la Muerte representan una hilera de personajes entre los que figuran muchos individuos pertenecientes a los diversos oficios y ocupaciones de la &eacute;poca: menestrales, labradores, soldados, cortesanas, monjas y sacerdotes, caballeros y damas. Entre ellos, tom&aacute;ndolos de las manos y haci&eacute;ndoles entrar en una especie de zarabanda, aparecen otros tantos muertos, cad&aacute;veres que presentan todos los signos de la descomposici&oacute;n del cuerpo humano tras la muerte. Con burlona y sarc&aacute;stica sonrisa en sus caras huesudas, arrastran con ellos a los vivos hacia un incierto e inquietante destino.</p><p>&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/peinture_de_giacomo_borlone_de_buschis_800px-clusone_danza_macabra_detail_copy2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>Los primeros frescos con el tema de las Danzas de la Muerte se pintaron en los soportales que rodeaban el recinto del cementerio de los Santos Inocentes en Paris. Fue en el a&ntilde;o 1424. Curiosamente, doce a&ntilde;os antes, en 1412, la Peste Negra se hab&iacute;a cebado sobre la poblaci&oacute;n parisina causando una enorme mortandad. En muchas otras ciudades europeas sucedi&oacute; lo mismo y pronto el ejemplo de la villa de Paris fue imitado, apareciendo frescos de las Danzas de la Muerte por toda Europa a partir de 1440.</p><hr /><strong>Soportales con escenas de las Danzas Macabras y osarios del cementerio de los Inocentes, Paris.&nbsp;&darr;</strong></p><p>&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/innocents-charnier_et_danse_macabre_copy2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<hr />La hilera de vivos y difuntos comienza a extenderse por las paredes de numerosos edificios civiles y eclesi&aacute;sticos. Desde all&iacute; recordaban a todos la brevedad de la vida y el triunfo definitivo de la muerte en aquellos tiempos de ansiedad y de prueba. En Paris, Londres, Berlin y en otras muchas ciudades del Viejo Continente, la Peste se cebaba en ricos y en pobres, en damas de la corte y en prostitutas, en monjes y seglares, en monarcas y burgueses. Nadie pod&iacute;a escapar a su abrazo.</p><p>&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/totntainno1.gif" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>Pero los antecedentes de estas obras fijan sus ra&iacute;ces en tiempos bastante anteriores a la llegada de la Muerte Negra. M&aacute;s concretamente en una vieja tradici&oacute;n que nos remonta muy atr&aacute;s y puede llevarnos hasta lugares alejados, en principio, de las influencias de nuestra cultura: los dioses danzantes y Se&ntilde;ores de los Muertos en Tibet, por ejemplo.</p>
<hr /><strong>Citipati, dios danzante y Se&ntilde;or tibetano de los Muertos&nbsp;&darr;</strong></p><p>&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/citipati._tibet.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<hr /></p>
<p>Porque sabemos que el temor a los muertos malignos y peligrosos que vuelven a nuestro mundo desde el M&aacute;s All&aacute;, es pr&aacute;cticamente universal. As&iacute;, en Europa, la <em>Leyenda de los Tres Vivos y los Tres Muertos </em>bien puede figurar como una representaci&oacute;n cristianizada de aqu&eacute;l miedo universal a los difuntos que retornan y en lo que concierne a nuestro tema, tambi&eacute;n es posible considerar a este conjunto de leyendas como antecedentes directos de las Danzas Macabras y Danzas de la Muerte posteriores.</p><p>En los ejemplos m&aacute;s desarrollados de &eacute;sta Leyenda, tres caballeros -en alguna ocasi&oacute;n, dos caballeros y una dama- marchan por un camino en sus corceles. De repente, tres cad&aacute;veres putrefactos y descarnados surgen a su paso, interrumpiendo con su horrible presencia la marcha de los viajeros. La tradici&oacute;n cristiana exige que los difuntos se dirijan a los vivos advirti&eacute;ndoles sobre los peligros de una vida disipada y sin objeto. El tiempo de la existencia ha de ser bien aprovechado y no se debe desperdiciar con actitudes vanas: <em>Lo que vosotros sois</em> -dicen los muertos- <em>nosotros fuimos. Lo que ahora somos, vosotros sereis muy pronto.</em>&nbsp;</p><p>&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/matre_du_livre_de_raison._s.xv.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>Sin embargo, parece que por detr&aacute;s de estas piadosas y quiz&aacute; convenientes advertencias existe, seg&uacute;n suele ocurrir, algo definitivamente m&aacute;s siniestro.</p><p>En ciertas escenas, los difuntos no se limitan a avisar a los vivos de la necesidad de hacer penitencia. El horrible aspecto que muestran aquellos cad&aacute;veres reci&eacute;n salidos de la tierra, se combina con actitudes no demasiado pac&iacute;ficas por su parte y los espectadores los contemplan con espanto y prevenci&oacute;n. Sus caballos se encabritan ante la presencia de los muertos, en algunos casos poco les falta para salir huyendo y en otros dan definitivamente media vuelta para escapar. Por su parte, los difuntos avanzan hacia los que podr&iacute;an tomarse como sus presas, llegando a sujetar la manta de las caballer&iacute;as o la punta del vestido de los aterrados viajeros.</p><p>&iquest;Cual ser&aacute;, entonces, el objetivo &uacute;ltimo de estas presencias? &iquest;Qu&eacute; mensajes del M&aacute;s All&aacute; habr&aacute;n de transmitirnos? Tal vez, en realidad, pretendan capturarnos y llevarnos consigo hacia un incierto destino. La Muerte que danza se ha cambiado de pronto en la Muerte que ataca.</p><p>Sin embargo, pese a esta perspectiva temible e intranquilizadora, en ocasiones las Danzas Macabras pierden casi todo su sentido siniestro y pasan a convertirse en una especie de torbellinos en los que son arrastrados los personajes que desempe&ntilde;an su papel de vivos: reyes, caballeros, cortesanas, monjas....Todos son arrebatados en un vertiginoso movimiento circular. Pero ya no aparecen a nuestra vista esqueletos ni cuerpos descarnados amenazantes. La procesi&oacute;n de vivos y muertos se ha transformado as&iacute; en un v&oacute;rtice extraordinario mediante el cual pueden conectarse ambos planos de la realidad: la Vida y la Muerte.</p><p>&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/madrid._monumento_a_caldern_de_la_barca._plaza_sta.ana._danza_de_la_muerte_2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<hr />Bibliograf&iacute;a para saber m&aacute;s:</p><p>-<strong>HANS HOLBEIN, <em>La danza de la Muerte. </em>Abada Editores. Madrid, 2008.</strong></p><p>-<strong>ANDRE CORVISIER, <em>Les danses macabres</em>. P.U.F. Paris, 1998</strong></p><p><strong>-ROBERT S. GOTTFRIED, <em>La Muerte Negra. Desastres en la Europa medieval. </em>F.C.E. M&eacute;xico1993.</strong></p><p>-<strong>J.L.CARDERO, </strong><span style="font-style: italic; font-weight: bold" class="Apple-style-span">De lo numinoso a lo sagrado. <span style="font-style: normal" class="Apple-style-span">Lic</span><span style="font-style: normal" class="Apple-style-span">eus. Madrid, 2009.&nbsp;</span></span></p><hr /></p> ]]></description>
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			<pubDate>Sat, 04 Jul 2009 17:49:00 +0200</pubDate>
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			<title>EL SIGNO</title>
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                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/corua._diadema_de_elvia_copy4.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p><em>Ainaaahh, Ainaaahh, sie manc'h pie firocjah'c ain mantog sec'h</em></p><p>Se bienvenido, muchacho, al viejo pa&iacute;s donde cantan las fuentes y las hilanderas tejen en sus ruecas. Se bienvenido entre nuestras antiguas monta&ntilde;as, all&iacute; donde tu coraz&oacute;n puede escuchar el murmullo de las hojas y el latir de la vida que se esconde. Descansa de las fatigas del camino entre multitudes de flores, reunidas para la fiesta y en honor de quien tu sabes. Deja vagar tu alma por el laberinto grabado a fuego en edades mejores...</p><p><em>Ainaaahh, Ainaaahh, cie mili faitzul'c unghlid jali jani doc'h</em></p><p>Entra, viajero, entra en nuestra casa de piedra y paja. Haremos para ti una fiesta de cerdo y cerveza. Brindaremos por tu hospitalidad y para que tus deseos sean puros.Que tus ojos vean largos a&ntilde;os y que tus cabellos puedan encanecer junto a tu alma. No temas. El Que Viene nos ayudar&aacute; y ser&aacute; la prueba en que se quebranten los planes del enemigo.</p><p><em>Ainaaahh, ainaaahh, sen' ach naigeroldh samlibra gria grianainech</em></p><p>No vaciles en la ofrenda. No tiembles ante su aspecto. No retrocedas. Est&aacute;s protegido por un l&iacute;mite de piedra, por el arco de roble, por el musgo centenario soportando mil inviernos. Recita las formas seg&uacute;n has aprendido de tus mayores. Piensa en &Eacute;l como en lo Infinitamente Grande, como en lo Despiadadamente Luminoso, Su Rostro de Sol, Tres Que Son Uno, Lugoves Arquienos, Rew, El Que Grita Entre Las Moradas. Sacrifica y guarda cuidadosamente la Sangre. Te ser&aacute; reclamada.</p><p>El Viejo ven&iacute;a por el sendero que anta&ntilde;o patearan muchos otros en la gran marcha. A su derecha, el oc&eacute;ano gris, verde y azul a ratos, largas cabelleras en sus ondas fuertes, obsesi&oacute;n jam&aacute;s perdida en embestir y embestir contra las rocas oscuras. A su izquierda, bosques extendidos por los altozanos pr&oacute;ximos y por colinas m&aacute;s lejanas, con una pincelada desva&iacute;da de monta&ntilde;as en el l&iacute;mite del horizonte.</p><p>El calor hac&iacute;a salir de sus escondites a todas las criaturas peque&ntilde;as y volar a bichos tornasolados. Un perfume fuerte, de retamas y mirtos, empapaba el ambiente y obligaba a figurar extra&ntilde;os rostros en la espesura. Qui&eacute;n podr&iacute;a no sentirse observado, vigilado cuidadosamente por algo que esperaba un pensamiento, un solo acorde mental, para cobrar forma y presentarse.&nbsp;</p><p>&Uacute;nicamente con la Gran Disciplina cab&iacute;a sortear el peligro, pero &eacute;l estaba entrenado con lo adquirido en aprendizajes largos, tediosos, dif&iacute;ciles. Ahora notaba aquella presencia agazapada, como de un gran volumen comprimido deseoso de estallar, abarc&aacute;ndolo todo.</p><p>Acarici&oacute; el Signo que colgaba de su cuello y un suave fulgor dorado cubri&oacute; por un momento el brillo del sol en el camino, desliz&aacute;ndose entre las frondas de helechos y toxos. La sensaci&oacute;n opresiva pareci&oacute; atenuarse y una gran paz descendi&oacute; entonces sobre los bosques y sobre el mar que cambiaba de color.</p><p>Aquella senda abandonaba la comarca costera y se introduc&iacute;a por vericuetos cubiertos de enramadas hacia las profundidades verdes. Aqu&iacute; y all&aacute; surg&iacute;an huellas de actividad humana, un corte en la a&ntilde;osa corteza de un roble, un tosco murete de piedra, algunos surcos trazados en el espeso tapiz de hierba y musgo. Al borde de una pradera que trepaba por las cuestas de la colina pr&oacute;xima, se alzaba un penedo grande y oscuro cubierto con guirnaldas de flores, que dejaban ver manchas ocres sobre la &aacute;spera superficie roque&ntilde;a. Pas&oacute; sus dedos, lentamente, por las manchas y olisque&oacute; despu&eacute;s el aroma rancio y pegajoso de una sustancia grasienta que los hab&iacute;a impregnado.</p><p>A su espalda, de entre las silvas, surgieron de pronto varias cabezas peludas que lo observaban atentamente. Primero una, luego otras m&aacute;s. Tras las cabezas, salieron al poco rato los cuerpos cubiertos de pieles de unos cuantos monta&ntilde;eses que avanzaron sin ruido. Pero &eacute;l se di&oacute; la vuelta, al tiempo que su mano izquierda levantaba un grueso palo terminado en una peque&ntilde;a hoz dorada.</p><p>Ante aqu&eacute;l gesto, los monta&ntilde;eses se detuvieron, alzando tambi&eacute;n los brazos en una especie de saludo, contemplando al Viejo con temor y reverencia, rode&aacute;ndolo al rato en medio de invocaciones pronunciadas con voces rudas.</p><p><em>Salokra'ch! &nbsp;Salokra'ch! &nbsp;Salokra, Drouiz, que los malos esp&iacute;ritus no te acompa&ntilde;en. Han'ch tuile droukaad. Te acogemos. Bez gwenvidig, madelezus'ch.</em></p><p>Como una respuesta, lleg&oacute; hasta ellos&nbsp;desde los verdes senderos, de los campos de rocas, de la umbr&iacute;a de los bosques, el son ronco de un cuerno que, por un momento, acompa&ntilde;&oacute; al gru&ntilde;ido profundo del mar y a centenares de gritos alegres que repet&iacute;an, una y otra vez: </p><p><em>Drouiz erruoud, Drouiz erroud... </em>El Druida ha llegado.</p><p>El Viejo, pens&oacute;: primero es lo oscuro. Despu&eacute;s, es la altura y la distancia. Finalmente, son el fuego y la luz. Has de salir de ti, ser uno nuevo, hecho con lo que eras, con la espuma del mar y con el grito celeste del halc&oacute;n. Pero el Signo lo reunir&aacute; todo en uno. Y as&iacute; podr&aacute;s escuchar, oir al que viene, conducir su poder, extendiendolo m&aacute;s y m&aacute;s, entre los &aacute;rboles, en medio de las rocas h&uacute;medas de espuma, hasta que no reste nada por cubrir, ni deseo alguno que no pueda ser realizado...</p><hr /></p> ]]></description>
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			<pubDate>Sat, 20 Jun 2009 19:50:00 +0200</pubDate>
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