<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1"?>
<rss version="2.0">
	
	<channel>
		<title>-Blog de José Luis Cardero López</title>
		<link>http://www.joseluiscardero.com/index.php</link>
		<description></description>
		<language>es</language>
		<managingEditor>eva_sanabria@yahoo.es</managingEditor>
                <copyright>Copyright 2011</copyright>
		<generator>Pivot Pivot - 1.40.4: 'Dreadwind'</generator>
		<pubDate>Wed, 12 Oct 2011 01:09:08 +0200</pubDate>
		<ttl>60</ttl>
		
		
		
		
		<item>
			<title>SERES SAGRADOS EN EL NEOLITICO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=75</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=75#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<font color="#ff0000">&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/idolo_oculado_collado_del_aguila_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p></font> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000">Llamaron a una puerta en la monta&ntilde;a. Contestaron las aguas que no se dejan encerrar.</font> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000">Llamaron a otra puerta en las orillas del Gran Mar. Respondieron las criaturas del Profundo.</font> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000">Llamaron, por fin, a las puertas del cielo. Entonces llegaron los dioses...</font></p><p>
Con una extra&ntilde;a insistencia, desde paredes, cuevas y monumentos funerarios construidos con rocas de otro tiempo, nos asaltan&nbsp;contornos y figuras de unas criaturas peculiares. Contempl&aacute;ndolas aqu&iacute; y all&aacute;, en las llanuras extendidas al pie de los montes, en el seno umbr&iacute;o de ciertos bosques, parece como si, en cualquier momento, fuera a producirse un milagro: que las viejas piedras se moviesen y nos hablasen. 
</p>
<p>
Si dibujamos&nbsp;sobre un papel los contornos que estos testigos&nbsp;nos ofrecen, articulando de nuevo el rito del art&iacute;fice original, restaurando el acto de aqu&eacute;l que, por primera vez,&nbsp;las revel&oacute; en la piedra, tal vez bajo las estrellas, en la soledad del Gran Abismo celestial, munido de los arcanos de un Saber perdido, conectaremos mejor con el sentido que guardan para nosotros y, tal vez, aprendamos a escuchar y a sorprender sus secretos.&nbsp; 
</p>
<p>
Porque, &iquest;Qu&eacute; habr&aacute; de&nbsp;recibir quien ya olvid&oacute; el poder de las palabras sabias, quien no puede reconocer el hechizo de las antiguas canciones? 
</p>
<p>
&iquest;C&oacute;mo distinguir, en la noche, quiz&aacute; entre la niebla que avanza desde el bosque, los susurros de la vieja Madre? 
</p>
<p>
&iquest;C&oacute;mo asegurar que esos murmullos a&ntilde;orados y extraviados en el remolino de los siglos, no llegar&aacute;n hasta nosotros&nbsp;antes que&nbsp;las feroces caricias de unos&nbsp;dientes,&nbsp;que&nbsp;los zarpazos de aquellas criaturas de la noche que se ocultan, esperando, esperando...? 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/dolmengottin_morbihan_copy2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Vieja de las Viejas, Se&ntilde;ora de los muertos, Guardiana del camino que, mas tarde,&nbsp;puede conducir&nbsp;nuestros&nbsp;esfuerzos&nbsp;hasta el n&uacute;cleo de un misterio&nbsp;todav&iacute;a m&aacute;s profundo, apenas entrevisto, pero que algunos conocieron, pues fueron encontrados por &eacute;l cuando menos lo esperaban. 
</p>
<p>
Los trovadores que llevaban la <em>minne </em>de un lugar a otro, sab&iacute;an tambi&eacute;n de estos secretos y en el discurrir de su camino por los bosques, en la cercan&iacute;a de las antiguas rocas, pod&iacute;an dibujar en el aire, llegado el caso, las revueltas del Signo. As&iacute; el&nbsp;viento oscuro y h&uacute;medo dejaba de estremecerse y no sonaban tan cerca los crujidos de&nbsp;aquellos pasos salvajes y furtivos que los persegu&iacute;an. 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#3366ff"><strong>&nbsp;La mujer,&nbsp;mirando las estrellas, bes&oacute; al hombre que estaba a su lado. Despu&eacute;s, ambos comenzaron a golpear la dura roca que se ergu&iacute;a ante ellos. Lo hicieron siguiendo el ritmo de una canci&oacute;n sagrada, aprendida en la infancia, cuando&nbsp;los dos&nbsp;acud&iacute;an, junto con otros y otras, a escuchar a la anciana que les ense&ntilde;aba, all&aacute;, en medio de la pradera desde la que, al tiempo, pod&iacute;an verse el mar azul y los lejanos montes.</strong></font> 
</p>
<p>
<strong><font color="#3366ff">Poco a poco, unas lineas comenzaron a recorrer el gran chanto de piedra, estremecido no s&oacute;lo con los golpes r&iacute;tmicos del repiqueteado, sino por las corrientes que, desde la profundidad, empezaban a llegar hasta el suelo.</font></strong> 
</p>
<p>
<strong><font color="#3366ff">Pod&iacute;an sentirlo all&iacute;, bajo sus pies, cada vez mas fuerte, m&aacute;s intenso, como una respuesta de la tierra a los ritmos que descargaban sobre la piedra en la oscuridad de la noche, y tambi&eacute;n como un eco envolvente, narc&oacute;tico y poderoso, emanado de los sones de la canci&oacute;n entonada. Ellos cantaban y golpeaban, la Vieja Madre respond&iacute;a y se levantaba de su lecho de sue&ntilde;os.</font></strong> 
</p>
<p>
<strong><font color="#3366ff">Se detuvieron cuando el ritmo empez&oacute; a confundirse con la respuesta que se acercaba, como las olas contrapuestas del oc&eacute;ano, golpe&aacute;ndose unas a otras y destruy&eacute;ndose en medio de la marejada. Con sus manos colocadas sobre la gran pe&ntilde;a, ahora ya viva y despierta, pudieron sentir el latido de un pulso&nbsp;enorme, la respiraci&oacute;n de algo gigantesco, apenas contenido en su coraza pedregosa. </font></strong>
</p>
<p>
<font color="#3366ff"><strong>Dejaron caer la pintura ritual por los surcos reci&eacute;n abiertos. La <em>Sheelali'c </em>se hab&iacute;a presentado y ellos pudieron al fin retirarse, bajo las estrellas, haciendo en el aire conmovido el triple Signo de la Diosa...</strong></font> 
</p>
<p>
<strong><font color="#3366ff">Los muertos&nbsp;descansaban ahora&nbsp;junto al Gran Seno de la Vieja Madre, para emprender luego su camino hacia el mar, all&aacute; por donde se acostaba el sol y&nbsp;nac&iacute;an, una tras otra, las oscuras turbonadas del invierno.</font></strong> 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/gran_diosa_de_los_muertos._alle_de_luffang_carnac_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<font color="#3366ff"><strong>&nbsp;</strong></font> 
<p>
<font color="#3366ff"><font color="#000000">En el&nbsp;discurrir de milenios, durante ese&nbsp;continuum espacio-temporal al que, en nuestra pulsi&oacute;n clasificadora, conocemos como Neol&iacute;tico,&nbsp;ocurrieron hechos tan importantes, que todav&iacute;a hoy continuan condicionando&nbsp;nuestra existencia. All&iacute; nacieron la agricultura, el cuidado de los animales y&nbsp;las primeras ciudades. Alli comenzaron a planear tambi&eacute;n sobre nosotros&nbsp;las&nbsp;sombras inquietas&nbsp;de los dioses y empez&oacute;, tal vez, a organizarse&nbsp;el viaje de los muertos hacia su incierto destino.</font></font> 
</p>
<p>
En un recorrido comparativo es posible observar como se conservan los temas y escenograf&iacute;as de esos motivos m&aacute;s all&aacute; de la cronolog&iacute;a del propio neol&iacute;tico estandar (aproximadamente unos 8000 a&ntilde;os antes de nuestra era en &Ccedil;atal H&ouml;yuk hasta 4000 - 3500&nbsp;a&ntilde;os a.n.e.&nbsp;en Europa. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/bhimbetka.india_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
As&iacute;, esos personajes que parecen intentar la captura de unos extra&ntilde;os seres con p&uacute;as o patas, y que forman parte de un panel en las Bhimbetka Caves, cerca de Bophal, en India. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cernunnos_valcamonica_i-v47klein_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
O la silueta de ese extra&ntilde;o ser con cuernos, cuya figura se muestra en Valcamonica, y al que se llama Cernunnos. En esta escena aparece un motivo que se repetir&aacute; constantemente en ese tipo de representaciones de los seres sagrados: la proporci&oacute;n descomunal y desproporcionada del cuerpo de la divinidad, del cual salen a veces diversos tipos de prolongaciones y radiaciones, frente al peque&ntilde;o tama&ntilde;o de los testigos del acontecimiento, que expresan su temor o su asombro, con las manos levantadas hacia la aparici&oacute;n. Es una im&aacute;gen paradigm&aacute;tica de ese fen&oacute;meno que Mircea Eliade y otros denominaron Hierofan&iacute;a: lo Sagrado, se manifiesta ante los asombrados espectadores de ese acontecer. A veces, junto a lo Sagrado, se proyecta tambi&eacute;n lo Numinoso,&nbsp;un aspecto extra&ntilde;o, parad&oacute;jico y terrible que suele acompa&ntilde;ar casi siempre las exhibiciones de lo divino. 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#000000"><strong>&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/vaucluse_figure_antropomorphe.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p></strong></font> 
</p>
<hr />
<p>
En ocasiones, estos seres especiales aparecen extra&ntilde;amente deformados: sus brazos se han reducido a la m&iacute;nima expresi&oacute;n, sus extremidades inferiores se han engrosado o aparecen, incluso, unidas; su cabeza se muestra con protuberancias, desprendimientos, desplazados los ojos, orificios nasales y boca, como si una fuerza extraordinaria hubiese trastocado el orden y la simetr&iacute;a del cuerpo. Nos recuerda el testimonio de las transformaciones que experimenta el cham&aacute;n cuando ha de viajar al Otro Mundo y debe atravesar ese espacio terrible y peligroso que es el Umbral intermundos. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/coso_mountains_california_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
En la escena de un petroglifo que pertenece al &quot;Rock art&quot; de&nbsp;las Coso Muntains de California, se muestran varios de estos motivos que ata&ntilde;en a los seres sagrados. As&iacute; vemos a dos entes de gran tama&ntilde;o que parecen haber salido de una puerta enrejada que tienen detr&aacute;s. Su car&aacute;cter sagrado se indica en el dibujo, adem&aacute;s de por el tama&ntilde;o, por los&nbsp;signos solares formados por c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos que&nbsp;se colocan sobre ellos y tambi&eacute;n en medio de esos personajes. Vemos una linea transversal que va desde la izquierda a la derecha, atravesando toda la escena. Representa, probablemente, la frontera que siempre existe entre el Mas Alla, Mundo de los muertos y de las divinidades, y nuestro &aacute;mbito cotidiano. 
</p>
<p>
Observese como uno de los seres -el de la izquierda- ha atravesado ya la linea, mientras que el otro permanece todav&iacute;a por detr&aacute;s de ella, aunque est&aacute; en trance de sobrepasarla. 
</p>
<p>
Delante de estos dos personajes venidos del Otro Mundo, aparecen una serie de peque&ntilde;as figuras, montadas a caballo. Algunas de esas figurillas est&aacute;n muy cerca de los seres sagrados y&nbsp;podr&iacute;amos sospechar&nbsp;que, sobre ellas, est&aacute; a punto de desatarse el vendaval de&nbsp;una gran transformaci&oacute;n, quiz&aacute; debido, precisamente, a la influencia de aquellos seres especiales. 
</p>
<p>
Sobre la puerta que da acceso al Otro Mundo, una cruz con sus brazos torcidos -un verdadero swastiforme- se&ntilde;alar&iacute;a el caracter extra&ntilde;o, parad&oacute;jico y especial de ese &aacute;mbito que se nos muestra en esta escena tan peculiar. 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#ff0000">Atiende las se&ntilde;ales de los muertos. </font>
</p>
<p>
<font color="#ff0000">Espera las palabras y gestos de quienes todav&iacute;a acompa&ntilde;an nuestros pasos en este mundo.</font> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000">Dibuja con tu mano y se&ntilde;ala con el humo de tu calumet el curso de las cosas que vendr&aacute;n, mientras se transforma el grito de los p&aacute;jaros de fuego.</font> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000">Trasforma tu carne, as&iacute;, en&nbsp;hueso y cuero. Con ello viajar&aacute;s hasta el fondo de la noche, m&aacute;s all&aacute; de las Monta&ntilde;as Blancas.</font> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000">(canci&oacute;n de los Nakwakto - Kwakiutl, norte de Vancouver)</font></p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">75@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Sat, 17 Sep 2011 00:20:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>MENHIRES, SERPENTIFORMES Y CAMINOS DE LOS MUERTOS</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=74</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=74#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020785.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<font color="#ff0000">&iquest;Qu&eacute; secretos guardan para nosotros estos rostros, contempl&aacute;ndonos desde el abismo oscuro del tiempo?</font> 
</p>
<p>
<em><font color="#ff0000">Ogdsavala midnarach, Ogdsavala...</font></em></p><p>
La noche comienza a extender sus sombras, todav&iacute;a mas acentuadas all&aacute; donde se mezclan con la masa de los &aacute;rboles. No se escuchan ruidos, ni gemidos del viento que hace poco empez&oacute; a levantarse. No se percibe nada en el regazo de la oscuridad h&uacute;meda que nos acoge. Todo parece en calma, dispuesto por un extra&ntilde;o destino&nbsp;entre las grandes piedras que se levantan hacia el cielo y que nos rodean por todas partes. 
</p>
<p>
Me encuentro en el medio de una gran avenida de rocas que, como un rio inmovilizado por los milenios, continuase apuntando su impulso primero hacia el Oc&eacute;ano Celta, cuyas riberas agitadas&nbsp;caen no muy lejos de aqu&iacute;. Tiendo el oido, ansioso por percibir el sordo rugir de las grandes masas de agua levantadas cuando, al cabo,&nbsp;reciban directamente el impacto de este otro gran fluir. Porque se que el final de estos grandes alineamientos de rocas entre los que me encuentro, viene a ser el mar, por cuyos fondos siguen y siguen hasta alcanzar las fronteras del otro mundo. La br&uacute;jula me lo dice, con su aguja inquieta. El coraz&oacute;n me lo dice tambien, con su agitado latir. Las mismas piedras&nbsp;lo&nbsp;susurran una y otra vez, arrastrando su voz antigua desde lo m&aacute;s profundo... 
</p>
<p>
<em>Ogdsavala midnarach,</em> 
</p>
<p>
<em>sa triaran no'ch Ogdsavala, sa triaran no'ch</em> 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020827.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
De repente,&nbsp;me invade un cansancio infinito. Todo&nbsp;pesa como si gravitara sobre m&iacute; una masa&nbsp;que se revuelve y gira, inmenso torbellino&nbsp;desliz&aacute;ndose desde una fuente secreta, vigilada por la Gran Madre. Para escuchar ese tr&aacute;fico oculto, me siento y arrimo la espalda a uno de los menhires. &iquest;Ruidos de la noche o sonido de pasos? Y, en &eacute;ste caso &iquest;de qui&eacute;n, o de qu&eacute;? Parece que algo muy grande y pesado se acerca, conmovi&eacute;ndolo todo y apagando en parte el grave silencio de la noche. Algo enorme y antiguo. Tememos a&nbsp;lo que viene pero, al tiempo, lo saludamos como algo muy nuestro, a lo que pertenecemos sintiendo tambi&eacute;n que nos pertenece. Nuestro signo, colgado del cuello, vibra y se estremece, tirando de sus enganches&nbsp;bajo el empuje de una fuerza&nbsp;misteriosa que empieza a llegar hasta nosotros. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020826.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Bajo cada piedra se esconde un demonio, dec&iacute;an aquellos que, hace tantos siglos, trajeron hasta estos extremos del mundo noticias de una religi&oacute;n nueva. Los viejos sabios de nuestros antiguos pueblos, aposentados al lado del Oc&eacute;ano agitado y multicolor, afirmaban que las piedras hincadas escond&iacute;an un enorme poder, venido desde lo m&aacute;s profundo de la tierra. Invocarlo y moverlo encerraba un gran peligro. Por eso &uacute;nicamente los <em>Druidezh</em> pod&iacute;an hacerlo cuando conven&iacute;a. Y as&iacute; lo hicieron, desde luego, cuando fue necesario. 
</p>
<p>
De eso y de otras cosas&nbsp;hablaba, con su temblor, la gran piedra que me serv&iacute;a de apoyo... En las aguas fr&iacute;as y rocosas de la noche se iban deslizando los secretos de aqu&eacute;l gran rio detenido. Uno por uno, esos secretos&nbsp;sal&iacute;an como serpientes y se introduc&iacute;an luego en el suelo, al lado mismo de las piedras hincadas... 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020831_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Las serpientes... <font color="#ff0000"><em>Las almas de los muertos se representan a menudo bajo la forma de serpientes en la concepci&oacute;n primitiva... Es una representaci&oacute;n m&iacute;tica primitiva que el h&eacute;roe, una vez que se extingue su luz vital, revive bajo la forma de serpiente y es honrado como tal.&nbsp; </em>Carl Gustav Jung, <em>Mysterium conjunctionis</em>...</font> 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#3366ff"><strong>&nbsp;</strong></font><font color="#000000">Serpientes.... En mi cuaderno de campo hab&iacute;a dibujado yo muchos trazos serpentiformes. Al contemplar aquella aut&eacute;ntica serpiente de piedra formada por los alineamientos de Menec, en Carnac, Breta&ntilde;a,&nbsp;que se continuaba hacia el nordeste por m&aacute;s de un kil&oacute;metro, junto con los restantes alineamientos de Kermario y Kerlescan,&nbsp;permaneciendo ahora tranquilos y silenciosos bajo la claridad espectral del firmamento, record&eacute; aquellas lineas retorcidas trazadas en la base de uno de los grandes menhires, situado en el encabezamiento del grupo de&nbsp;Kermario y&nbsp;denominado Manio II. All&iacute;, las lineas&nbsp;grabadas en la dura piedra gran&iacute;tica&nbsp;miles de a&ntilde;os atr&aacute;s, continuaban hundi&eacute;ndose en la tierra. &iquest;En busca de qu&eacute;?</font> 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/carnac_serpentiformes_manio_ii.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<font color="#0000ff">&quot;Durante la Ocupaci&oacute;n, la arqueolog&iacute;a nazi se interes&oacute; por los alineamientos de Carnac, viendo en ellos un signo de la &quot;indogermanizaci&oacute;n&quot; de la regi&oacute;n por los pueblos exteriores, llegados del Norte por mar. Una misi&oacute;n fue enviada a Carnac en oto&ntilde;o de 1940 y, con la ayuda de la Luftwaffe, se realizaron levantamientos topogr&aacute;ficos detallados del sector. Las investigaciones fueron encabezadas por el <em>Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg </em>(ERR). Como continuaci&oacute;n de los estudios llevados a cabo sobre el t&uacute;mulo asociado a los menhires de Kerlescan, se excav&oacute; en el sector entre 1941 y 1942. El curso de la guerra interrumpi&oacute; las investigaciones.&quot;</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">(Notas tomadas de <em>Des archeologues nazis en France occup&eacute;e</em>, Jean-Pierre Legendre, Laurent Olivier, Bernadette Schnitzler. La Recherche, 409, p.54-57)</font> 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#000000">Serpientes... Record&eacute; tambi&eacute;n otros trazos parecidos, hechos sobre los chantos o losas -ortostatos- que formaban un dolmen de entre los varios monumentos funerarios pr&oacute;ximos a Vilalba, en Galicia: el t&uacute;mulo A Roza das Modias.</font> All&iacute;, las lineas curvas y contorsionadas de varios trazos serpentiformes, parec&iacute;an querer dirigirse hacia el suelo con id&eacute;ntica rapidez que sus hom&oacute;logos bretones. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/a_roza_das_modias._vilalba_lugo.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Entre mis notas, otros ejemplos: A M&aacute;moa de Bra&ntilde;a, hoy destruida parcialmente, uno de cuyos ortostatos grabados se conserva en el Museo provincial de Pontevedra 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/a_mamoa_da_braa.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Y&nbsp;el grabado, con serpientes y un signo solar, que aparecen en un ortostato del dolmen de Carapito I, en Portugal. Esto nos habla de las tempranas asociaciones establecidas&nbsp;entre signos solares y lugares de sepultura y tr&aacute;nsito de los muertos hacia el mas all&aacute;. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/carapito_i._portugal.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Aunque uno de los mas espectaculares, de entre los varios que he recogido, es el grabado serpentiforme que&nbsp;se muestra&nbsp;en la cara septentrional del menhir de La Bretelli&egrave;re, situado cerca de Nantes y Angers, en Francia. Aqu&iacute; la gran serpiente zigzagueante parece elevarse desde el suelo, lo que introduce una variante significativa&nbsp;en la prox&eacute;mica del complejo m&iacute;tico de los serpentiformes. Los menhires, no s&oacute;lo sirven de camino unidireccional para conducir -o simbolizar- hipot&eacute;ticamente a las almas de los difuntos en su &uacute;ltimo viaje. Tal vez puedan ser utilizados tambi&eacute;n por los misteriosos habitantes del Otro Mundo, como trampol&iacute;n hasta el nuestro. Camino de dos sentidos -como casi todos los caminos- en el que puedes encontrar curiosos compa&ntilde;eros de viaje, y, tal vez, algo m&aacute;s. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/menhir_de_la_bretelliere._bretagne_copy3.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Existen muchos&nbsp;otros testimonios de estas representaciones&nbsp;de serpientes que entran y salen, asociadas al sol y a misteriosos centros radiantes que lucen en las rocas desde hace milenios. Son tantos, que es materialmente imposible recoger aqu&iacute; m&aacute;s que un esbozo. Rio de piedras, rio de serpientes, rio de las almas que marchan hacia el Otro Mundo, rio de aquellos que se deslizan en una b&uacute;squeda eterna, sin hallar lo que desean, o encontrando en su lugar algo con lo que no contaban... 
</p>
<p>
&iquest;Que mensajes y significados puede encerrar todo ello? 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020823.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
De tanto detenerse y permanecer inmovil, el gran rio de piedra&nbsp;se ha convertido en un camino. Cada roca enhiesta puede tal vez&nbsp;representar aqu&iacute;&nbsp;un alma que sigue&nbsp;su rumbo invisible hacia el Oc&eacute;ano. Un rumbo calibrado meticulosamente por lineas y observatorios de solsticios y equinoccios, los cuales pueden ser exactamente determinados en los cromlechs que, como los de Kerlescan y Menec, todav&iacute;a rompen con su trazado la relativa&nbsp;linealidad de filas y columnas de menhires. Todo el conjunto de piedras enhiestas parece ser un gigantesco observatorio astron&oacute;mico, que traduce un saber ignoto y denso.&nbsp; 
</p>
<p>
Pero hemos de caer en la cuenta que tan solo una parte de lo que fue sin duda,&nbsp;en su tiempo, un monumento asombroso, ha llegado hasta nuestros dias. Tal vez entonces, la condici&oacute;n de camino para las almas y esp&iacute;ritus desencarnados de este gigantesco conjunto,&nbsp;se viese mucho mejor hermanada con su car&aacute;cter solar. El camino de los muertos sigue tambi&eacute;n ese trazado, hacia el Oeste, sugerido por la Via L&aacute;ctea. El camino de los difuntos es asimismo un camino solar, como en el caso de Santiago, llegado hasta las costas de otro Finisterre en una barca de piedra. Almas que recorren caminos. Cuerpos muertos que obran milagros. Recu&eacute;rdese sino el asombroso&nbsp;cambio de los feroces toros entregados por la reina Lupa a los disc&iacute;pulos de Santiago, transformados por el dios solar llegado en su barca en mansos tiradores del carro mortuorio. Sol y Muertos. Muertos, dioses y diosas de la tierra. Todos bajo la mirada extra&ntilde;a de la Vieja de las viejas, la Gran Diosa-Madre de los megalitos, presente en algunas losas de los&nbsp;sepulcros cubiertos, mas antiguos todav&iacute;a que los propios alineamientos de menhires...Un inmenso y misterioso laberinto de datos y de signos que nos envuelve. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020824.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Tal vez sea ya el momento&nbsp;de cerrar mi cuaderno de campo. Seguramente se guardan en &eacute;l&nbsp;m&aacute;s secretos de lo&nbsp;que parece o de los que se muestran a simple vista, pues no solo en una ocasi&oacute;n, sino muchas veces, se ha&nbsp;mantenido apoyado&nbsp;por&nbsp;largo tiempo sobre los megalitos, como un ave viajera buscando un instante de calma, llegando incluso a quedarse -&iquest;olvidado?- junto a las viejas losas todav&iacute;a en pie. Tras recuperarlo, sin duda algo&nbsp;de todo este misterio de piedras, muertos, olas, luces y estrellas, permanece ahora&nbsp;mezclado entre sus p&aacute;ginas, sin que, como en los viejos cantos de los bardos o en los antiguos hechizos, pueda saberse muy bien qu&eacute; pueda ser, ni para qu&eacute; haya de servir, como no sea para contar las luces inquietas de la noche o para acreditar el paso furtivo y callado&nbsp;de las &aacute;nimas peregrinas. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020998.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Justamente ahora, yo lo cierro y escucho en silencio&nbsp;lo que alguien escondido tiene que decirme. Tal&nbsp;como ocurr&iacute;a en tiempos ya pasados, cuando los <em>druidezh</em> marchaban por los caminos con el Gran Signo oculto&nbsp;bajo sus ropas, atentos a las manifestaciones de un antiguo poder no siempre favorable ni ben&eacute;volo&nbsp;y&nbsp;prestos a recitar, en caso de apuro, las viejas estrofas del <em>Androac'h an Salobrah</em>, o Canto del Testimonio de Salobrach: 
</p>
<p>
<font color="#3366ff"><strong><em>He venido desde lejanas tierras, he atravesado por los p&aacute;ramos del terror sin nombre.</em></strong></font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff"><strong><em>En mi defensa, Salobrach permanece entre las vueltas del cielo</em></strong></font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff"><strong><em>y yo marco, para siempre, mi distancia a las estrellas...</em></strong></font> 
</p>
<hr />
<p>
<strong><font color="#000000">
<hr />
&nbsp;</font></strong>
</p>
 
<p>
<strong><font color="#000000">Carnac (Karnag), Breizh, verano 2011.</font></strong> 
</p>
<hr />
<p>
<strong>
<hr />
</strong>
</p>
<p>
<strong>Fotos y dibujos, J.L.Cardero.</strong> 
</p>
<p>
<strong><u>Alguna Bibliograf&iacute;a</u>:</strong> 
</p>
<p>
<strong>- P. R. Giot, <em>Breta&ntilde;a.</em></strong> 
</p>
<p>
<strong><em>- </em>Aubrey Burl, <em>Guide des dolmens et menhirs bretons. Le megalithisme en Bretagne</em></strong> 
</p>
<p>
<strong><em>- </em>P. R. Giot, <em>Pr&eacute;histoire en Bretagne. Menhirs et Dolmens</em></strong> 
</p>
<p>
<strong><em>- </em>Le Roux, C.T., <em>Gavrinis et les &icirc;les du Morbihan.</em></strong></p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">74@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Sat, 13 Aug 2011 11:59:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>UN MISTERIO EN EL MAR</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=73</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=73#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<strong><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<font color="#000080">&quot;F&uuml;hrer Befiehl Wir Folgen&quot;</font></em></strong><font color="#000080"> </font>
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/c._hornos_fuerza_10sea_6a.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<font color="#ff0000">Un dia de lluvia, pesado y somnoliento como tantos otros, un viejo me cont&oacute; esta historia, muy cerca de las orillas cenagosas de un r&iacute;o, all&aacute; por las dilatadas llanuras del Pilcomayo...</font></p><p>
La nave entera vibraba como un tambor, como un sarillo, como una lanzadera o vaya usted a saber qu&eacute;. Seg&uacute;n dec&iacute;an algunos entendidos, era porque est&aacute;bamos en medio de una corriente fria que ven&iacute;a del polo y chocaba con el agua de la plataforma continental, m&aacute;s caliente. Lo cierto es que nos agit&aacute;bamos como un ahorcado girando al extremo de su cuerda, el comandante gritaba, los hombres corr&iacute;an de un lado a otro apartando prendas de ropa puestas a secar -como si all&iacute; fuera a secarse algo ni en mil a&ntilde;os- los motores zumbaban porque iban a demasiada presi&oacute;n, ol&iacute;a a demonios sudados y a porquer&iacute;a acumulada y el &uacute;nico que parec&iacute;a sereno en medio de aquella barahunda era nuestro pasajero, un tipo bajo, corpulento, con cuello de toro y con las solapas de su abrigo levantadas hasta el gorro, de modo que s&oacute;lo pod&iacute;an verse como rasgos de su cara unos ojos relampagueantes y oscuros y las puntas de un enorme bigote negro. 
</p>
<p>
El comandante -nunca lo hab&iacute;a visto tan gentil y caballeroso, normalmente era un cabr&oacute;n sin piedad- se disculpaba cada vez que ten&iacute;a que moverse por delante de aqu&eacute;l tipo y el tipo se apartaba un poco, lo justo para dejar mover y ni un mil&iacute;metro m&aacute;s. V&aacute;lgame Dios, que cosas m&aacute;s raras se ve&iacute;an en aquellos a&ntilde;os. Al rato, tras unos cuchicheos con el jefe, se daba la vuelta y se perd&iacute;a por el pasillo hacia su guarida, supongo. Aqu&eacute;l sujeto me daba dentera y ni por pienso me hubiera ocupado de &eacute;l si no fuera porque ten&iacute;a un aire -no se como decirlo- familiar, me recordaba a alguien. Aunque por entonces, claro, no sab&iacute;a lo que muchos a&ntilde;os despu&eacute;s supe, cagoentodo. 
</p>
<p>
El viejo bebi&oacute; un trago de su vaso y mir&oacute; alrededor. Nadie le hac&iacute;a el menor caso. La luz del barucho aqu&eacute;l, tan cerca del muelle que si te descuidabas saliendo por la puerta con demasiada prisa ibas de cabeza al agua sucia del rio, reflejaba en la espejera cagadas de mosca y manchas de dudosa naturaleza, que all&iacute; murieron hombres y mujeres por navajazos de los temibles y brillantes facones y por mordeduras de serpientes jaracaca que el due&ntilde;o -un sujeto grande y sin dientes- manten&iacute;a en una caja al lado del mostrador. Las jaracaca ven&iacute;an de las ci&eacute;nagas de la jungla y se las regalaban algunos inditos a cambio de un trago. Lo que nadie supo nunca es donde se prove&iacute;a el individuo aqu&eacute;l de los vinos y alcoholes que despachaba, santa virgen, algunos jaretazos de sus p&oacute;cimas ahondaban en el est&oacute;mago de los clientes como un cura confesor de los de antes en el alma de los r&eacute;probos, maldita sea mi suerte y yo hablo y hablo y bien interesante ser&iacute;a para t&iacute;, o para ti, que escucharais un poco, os enterar&iacute;ais de algunas cosas de los viejos tiempos cuando...boh, boh, volvamos a lo nuestro... 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/471-le-raz-de-sein-le-12-02-2007.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Llev&aacute;bamos diez o doce d&iacute;as navegando. Sorteamos temporales al cruzar el tr&oacute;pico por aquellas co&ntilde;as de los choques de aguas, que nadie de tierra adentro creer&iacute;a, al ver el mar, que tantas mezclas hay en &eacute;l como en barrica de posadero tramposo. Hab&iacute;amos recogido a nuestro pasajero, a dos tipos m&aacute;s y a su equipaje, unas cajas que pesaban como si estuvieran llenas de piedras, mecagoen, tuvimos que pelear duro para hacerlas pasar por la escotilla de cubierta. All&aacute; quedaron en la c&aacute;mara de proa con centinela dia y noche, ni que fueran los tesoros de Creta, nadie sino el tipo aqu&eacute;l o el comandante pod&iacute;an acercarse. Ahora temblaban y a punto estaban de soltarse de sus amarres las malditas, con tanta vibraci&oacute;n y meneo. 
</p>
<p>
Tres toques. La velocidad, un tercio. Mar brava de frente. El puto barco hocica como en un danz&oacute;n caribe&ntilde;o. Pero ya no estamos en el Caribe, mi rey, sino en unas aguas negras como la pez y frias como una maldici&oacute;n. Las siento salpicar una y otra vez, malignas, alcanz&aacute;ndome en mi puesto de vig&iacute;a desde el que miro hacia el sur y hacia el cielo que, negro tambi&eacute;n, se funde con los espumarajos del oc&eacute;ano. Por la proa hay una costa baja y alargada que se acerca. Con los prism&aacute;ticos de visi&oacute;n nocturna aprecio un peque&ntilde;o muelle en una caleta, desde el que alguien deja brillar, intermitente, una luz. 
</p>
<p>
El buque tiembla al engranar los rodamientos de las h&eacute;lices, que lo sujetan firme contra la corriente y la marejada, levantando una nube de espuma con un bufido, igual que los cachalotes. Nuestro comandante debe estar loco armando tanto foll&oacute;n en un mar como aqu&eacute;l, por menos de eso he visto unos cuantos irse al infierno. Aun as&iacute;, la nave deriva y deriva haciendo gemir todo su casco, es como un caballo preso que se rebela contra la soga invisible que lo atenaza. Pero, lentamente, nos pegamos a los primeros maderos embestidos por el oleaje. &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o de mal puerto es &eacute;ste? Para qu&eacute; haces preguntas, aunque vayan dirigidas a t&iacute; mismo y a tus &aacute;ngeles guardianes -que m&aacute;s de uno necesitas en esta profesi&oacute;n- si nadie te contesta no siendo con gru&ntilde;idos. &iexcl;R&aacute;pido! &iexcl;R&aacute;pido! &iquest;Estais durmiendo? &iexcl;A la maniobra, co&ntilde;o, que se nos va el barco! &iquest;En qu&eacute; cojones pensais? &iexcl;Lanza ese puto cabo! &iexcl;Deprisa! Y as&iacute; una y otra vez. Ahora, abajo, a soltar las cajas del pasajero, volver a pelear para pasarlas por la escotilla de cubierta y subirlas al muellecito, mecagoen... &iquest;No es aquello un cami&oacute;n, all&aacute; en tierra? Dos destellos cortos y uno largo. Hay que ver, haciendo se&ntilde;ales en esta costa perdida &iquest;A qui&eacute;n?, me pregunto. No preguntes. No preguntes. Da mala suerte. Es mejor no saber nada de todo este asunto. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/reinante.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
El pasajero, bajo y corpulento, con sus ojos relampagueantes y con las puntas de sus bigotes por fuera de las solapas que le cubr&iacute;an la cara, cal&oacute; aun m&aacute;s el sombrero y apag&oacute; su cigarro contra la inscripci&oacute;n del mamparo central. 
</p>
<p>
Una inscripci&oacute;n pintada en blancas letras g&oacute;ticas, medio emborronada por el aceite pesado y por la mugre, que dec&iacute;a: <strong><em>F&uuml;hrer Befiehl Wir Folgen</em></strong>. 
</p>
<p>
Despu&eacute;s, como si escupiera a alguien, solt&oacute; una bocanada de humo, nos mir&oacute; y subi&oacute;&nbsp;por la escalerilla dirigi&eacute;ndose a tierra. 
</p>
<hr />
<hr />
<hr />
<p>
<font color="#ff0000">Contin&uacute;a en <a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/soc-secretas/item/16-el-sol-negro.html"><strong>&quot;El Sol Negro&quot;,</strong></a> de Jos&eacute; Luis Cardero.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <a rel="external" href="http://www.booksedit.com/">www.booksedit.com</a></font> 
</p>
<hr /> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">73@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Sun, 31 Jul 2011 11:47:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>EJERCITOS DE MUERTOS Y VIAJES AL OTRO MUNDO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=72</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=72#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/ocultismo/item/24-ejercitos-de-muertos-y-viajes-al-otro-mundo.html" title="emuertos"><p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/emuertos.gif" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p> </a>
</p>
<p>
<font color="#ff0000">Hace miles de a&ntilde;os, en el seno de los bosques que por entonces cubr&iacute;an una buena parte de Europa, algunos viajeros se encontraban con ciertas entidades que, a lo peor, requer&iacute;an de ellos la carne y la sangre de los sacrificios...</font></p><p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/madrid._el_retiro._fauno_2_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Imaginemos que avanzamos por un camino del bosque durante esas horas&nbsp;en las cuales la oscuridad se hace m&aacute;s intensa, m&aacute;s espesa, m&aacute;s silenciosa. 
</p>
<p>
En ese momento en que todas las criaturas entran en sus fases de sue&ntilde;o profundo, durante el cual permanecen inm&oacute;viles, muy cerca de la Muerte y del M&aacute;s all&aacute;. 
</p>
<p>
Solamente velan las alima&ntilde;as cazadoras, al acecho de sus presas. El camino apenas se distingue entre las masas de vegetaci&oacute;n y marchamos con cuidado de no introducir el pie en alg&uacute;n agujero invisible o de no tropezar con &aacute;rboles y rocas que surgen aqu&iacute; y all&aacute;. 
</p>
<p>
De pronto, se hace un gran silencio. La Naturaleza parece expectante. Algunos girones de niebla vagan suspendidos entre las ramas bajas. Si aguzamos el o&iacute;do, comenzaremos a percibir un rumor que poco a poco se va acercando a nosotros. 
</p>
<p>
Al fondo del camino, una gran masa oscura parece moverse, primero muy despacio y luego cada vez con m&aacute;s premura. No tardamos en descubrir con sorpresa que se trata de una gran multitud a caballo que se nos aproxima. 
</p>
<p>
Nos hacemos a un lado mientras el coraz&oacute;n comienza a desboc&aacute;rsenos en el pecho. All&iacute; ocurre algo muy raro &iquest;Qui&eacute;nes son esos jinetes que caminan al paso y que producen un sordo rugido, apenas perceptible, pero que parece llenar el universo entero? 
</p>
<p>
Lo m&aacute;s curioso es la constancia de los testimonios en lo que se refiere al sonido: es como un trueno de nivel audible muy bajo, pero de una gran intensidad, que parece percibido m&aacute;s por el esp&iacute;ritu anhelante y atemorizado, que con los sentidos materiales. Parece como que llegara al testigo desde otra dimensi&oacute;n, del vano de una puerta acabada de abrir entre dos mundos... 
</p>
<p>
Tal vez, alguna de las figuras que parecen encabezar aquella procesi&oacute;n espectral, se detenga junto a nosotros y nos hable. Para nuestro espanto y horror, la figura ir&aacute; se&ntilde;alando con su mano a determinadas sombras que pasan cerca y entre las que reconocemos -si el miedo nos lo permite- los rostros de algunos amigos, familiares o conocidos que, recientemente, han pasado la Gran Frontera de la Muerte. 
</p>
<p>
Entonces sabemos ya que nos encontramos ante una horda de fantasmas. En cualquier pueblo o aldea de la vieja Europa no dudar&iacute;an en llamarla por su nombre: la Tropa de Odinn, Mesnie Hellequin, <em>W&uuml;ttendes Heer</em>, el Ej&eacute;rcito furioso o la Cacer&iacute;a Salvaje... Y no se trata s&oacute;lo de viejas leyendas. Existen gentes que, en nuestros d&iacute;as, refieren encuentros semejantes, ocurridos en lo m&aacute;s profundo de los bosques... 
</p>
<p>
<font color="#3366ff"><strong>Contin&uacute;a en EJERCITOS DE MUERTOS Y VIAJES AL OTRO MUNDO de Jos&eacute; Luis Cardero.</strong></font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff"><strong>Ya a la venta en</strong></font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff"><a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/ocultismo/item/24-ejercitos-de-muertos-y-viajes-al-otro-mundo.html">http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/ocultismo/item/24-ejercitos-de-muertos-y-viajes-al-otro-mundo.html</a></font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">&nbsp;<a rel="external" href="http://www.booksedit.com/"><strong>www.booksedit.com</strong></a>&nbsp; y <a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/"><strong>www.misteriosconhistoria.com</strong></a></font></p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">72@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Fri, 10 Jun 2011 16:56:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>UNA MORADA EN EL BOSQUE PELIGROSO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=71</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=71#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<font color="#993366"><p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1000984.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>&nbsp;</font> 
</p>
<p>
<font color="#993366">La mirada de Bubu, lechuza de Atenea, contempl&aacute;ndonos con sus grandes ojos, nos invita a traspasar la &uacute;ltima barrera, para llegar hasta el recinto secreto que all&iacute; aguarda.</font></p><p>
<font color="#333399">Hemos de atravesar los campos por&nbsp;un camino que no siempre se desarrollar&aacute; con certeza.&nbsp;El terreno seco, lleno de rocas dispersas, parece haber sido&nbsp;escenario de una gran batalla. Aqu&iacute; y all&aacute; pueden verse ruinas y sombras de ruinas, es decir, los fantasmas de aquellas que ya han sido y, con el discurrir del tiempo, se han&nbsp;levantado hasta el cielo, dispers&aacute;ndose luego con las nubes altas y el viento.</font> 
</p>
<p>
<font color="#333399">Al fondo, se muestra la silueta, confusa, como perdida entre la niebla de los sue&ntilde;os, del castillo hacia el que vamos o, mejor dicho, hacia el que nos arrastra esta aventura inesperada.</font> 
</p>
<p>
<font color="#333399">Antes de llegar hasta su puerta, un signo aparece. Es la advertencia, el aviso de alguien -o de algo- mudo tal vez, por lo dem&aacute;s quiz&aacute;&nbsp;impedido, obligado con el peso de alg&uacute;n&nbsp;secreto,&nbsp;que s&oacute;lo puede hacernos llegar esta se&ntilde;al. Desde que la vemos, el silencio se apodera de todo cuanto nos rodea. La se&ntilde;al misma parece aguardar el ruido de nuestros pasos, para confirmar o no, en su caso, nuestra determinaci&oacute;n&nbsp;a quienes, al otro lado,&nbsp;nos esperan.</font> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/pbol_mano.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Atravesamos ahora una zona de niebla. Ciertas sombras caminan a nuestro lado sin que podamos distinguir mas all&aacute; de sus contornos. Parecen querer dirigirnos hacia la claridad que bien cerca&nbsp;alumbra, pero a la que nunca llegar&iacute;amos sin aquello que nos han proporcionado los arcanos y que hemos de emplear ahora: espada de luz, anillo de fuego, corona de flores silvestres... Hemos de recitar tambi&eacute;n&nbsp;lo aprendido, repetir una y otra vez las palabras llegadas entre sue&ntilde;os y tormentas, dejar&nbsp;caer desde la boca fatigada, en medio del aire enrarecido,&nbsp;aquellos sones&nbsp;que, tiempo atr&aacute;s, tanto nos turbaron...Hasta que vemos, por fin, la im&aacute;gen de aqu&eacute;l que custodia el sendero, y que nos recibe con una pregunta en su mirada. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/pbol._unicornio_guest_house.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<em>Ha'c na viar ashad nar viers ?&nbsp;&nbsp;&nbsp; </em>&iquest;Qu&eacute; deseais ver, en verdad, en lo que aqu&iacute; veis? 
</p>
<hr />
<p>
<font style="background-color: #ffffff" color="#333399">Llegamos ante&nbsp;el Umbral. Ahora se muestra la disposici&oacute;n triple del conjunto: superior, media, inferior. El Cielo, la Tierra, el Inframundo. Aqui, ante nosotros, una escalera abrigada con un gran tapiz. En &eacute;l, un caballero y dos damas. Al fondo, las imagenes, movidas por aliento del aire, de un castillo y un rio. Tal vez, Perceval y sus compa&ntilde;eras, las Iniciadoras de las viejas sagas celtas. Quiz&aacute; sea ese el castillo del <em>Gral</em>. La promesa y el conocimiento. Pero tambi&eacute;n una amenaza que se oculta en la sombra...</font> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/pbol_escalera_entrada_con_tapiz.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
La zona intermedia -es decir, la im&aacute;gen de este mundo- se encuentra all&iacute; continuamente intervenida mediante signos y complicidades que buscan siempre al observador: cuadros, disposici&oacute;n de los muebles, alineaci&oacute;n de los espejos, rostros de figuras diversas que env&iacute;an sus miradas hacia el punto de los puntos, advirtiendo de un encuentro con lo inimaginable. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020615.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
El recorrido se superpone a nuestro camino como un ruido de fondo perturbador, aunque no busca aturdir al visitante mediante confluencias de&nbsp;posibles v&iacute;as. Todo indica al observador avisado los pasos que ha de dar en cada etapa, advertido por su ciencia y por las im&aacute;genes que all&iacute; encuentra. Como en todo&nbsp;sendero inici&aacute;tico que est&aacute; en el mundo, aunque su fin sea arrebatarnos de &eacute;l, las perturbaciones que se ofrecen&nbsp;no son m&aacute;s que formas de disponer el &aacute;nimo para aquello que habr&aacute; de ver m&aacute;s tarde, cuando las sombras vayan avanzando y lo oscuro progrese sin remedio. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/pbol_escudo_3_pared_sala_trono.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<font color="#333399">Ahora encontramos muchos aposentos. En cada uno, escucharemos que alguien nos llama, pero no debemos detener nuestra marcha. Llegamos al gran sal&oacute;n de los escudos y all&iacute; hemos de contar nuestros pasos, permanecer ante cada blas&oacute;n y leer lo que&nbsp;en &eacute;l&nbsp;figura y nos est&aacute; destinado: Tengo el ritual, tengo el Canto, con ello puedo atravesar al Otro Lado y regresar luego a la Vida, pero no sin adivinar lo que se halla escrito en el escudo yermo, aquello que fue borrado un dia cuando todo parec&iacute;a perdido,&nbsp;aun cuando&nbsp;permaneciera vivo&nbsp;entre la bruma, anclado en la frontera misma de los mundos. </font>
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/pbol_escudo_6_pared_sala_trono.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Pasamos adelante, hacia la Sala donde se revela el Destino. All&iacute; aparece un gran tapiz, en el que se ve la representaci&oacute;n de un&nbsp;misterio sobre el que nada&nbsp;debo decir ahora. Las figuras hablan por s&iacute; y dan testimonio de s&iacute;:&nbsp;Jirafa Ardiente con un &oacute;culo por el que se aprecia el rostro del Iniciado o de la&nbsp;Iniciada frente a sus jueces. &Eacute;stos han de determinar, sin que reste apenas valor alguno, lo que ha de ser y por donde podr&aacute; caminar el visitante sin ponerse en peligro. Podremos verlo, pero tampoco a&ntilde;adir&eacute; m&aacute;s en relaci&oacute;n con el verdadero significado de esa escena, de los avatares que evoca en su dibujo y de los conglomerados de signos que encierra: <em>carmen quod incipit a gaudio et terminat in lucto....carmen jocosum incipiens a tristitia et terminans in gaudium.</em> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/pbol_tapiz_jirafa_ardiente_2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<font color="#000080">No son &eacute;stas las &uacute;nicas etapas de nuestro camino por el mundo. Ahora hemos de ascender al Cielo. Una escalera estrecha y quebrada nos conduce hacia el Reino del Terror. Somos advertidos antes de entrar.&nbsp;Frente a nosotros, una multitud de trajes y vestiduras vac&iacute;as, colocadas sobre maniqu&iacute;es retorcidos. Uno de esos mu&ntilde;ecos torturados nos da la espalda. Permanece agachado.&nbsp;Cuerpo pajizo y&nbsp;gran peluca negra que no permite ver su cara. En la oscuridad, nos preguntamos si, de repente, se volver&aacute; hacia nosotros y nos mostrar&aacute; entonces&nbsp;su rostro. &iquest;Qu&eacute; ver&iacute;amos, si as&iacute; lo hiciera? &iquest;Podr&iacute;amos permanecer all&iacute;, a pie firme, mientras se nos acercase aquella sombra? &iquest;Nos mantendr&iacute;amos sin pesta&ntilde;ear al tiempo en que, muy despacio,&nbsp;fuesen cobrando&nbsp;forma y sentido los rasgos de aquella cara?</font> <font color="#000080">El Verdadero Terror no est&aacute; en lo que se muestra, sino en su aparecer paulatino, insidioso, tenaz y ya pronto irremediable...</font> 
</p>
<p>
<font color="#000080">Inquietante y oscuro parece este trance. El Cielo encierra dentro de s&iacute; una sombra anhelante, ansiosa y voraz,&nbsp;de lo Numinoso. Nuestra &uacute;nica defensa frente a ello es la enso&ntilde;aci&oacute;n, la huida a trav&eacute;s de una puerta secreta, hasta encontrar el alma perdida de Dioniso.</font> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/pbol._sala_trono_y_puerta_pintada.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Bajamos ahora a la Cripta, Mundo inferior, Mundo Secreto, Ultramundo. All&iacute; hay dos tumbas id&eacute;nticas, pegadas, unidas por conductos ignorados por los que viajan las almas de los muertos. Pero s&oacute;lo una de ellas est&aacute; ocupada. Quien tendr&iacute;a que reposar en la que permanece vac&iacute;a, no mantiene all&iacute; su cuerpo. No conocemos la raz&oacute;n de ese abandono. Tal vez, mientras vivi&oacute; en las estancias de este castillo misterioso en el que ahora estamos, durante sus largos d&iacute;as y en el curso de las noches, aun m&aacute;s dilatadas, algo o alguien acudi&oacute; a buscarle.&nbsp;Posiblemente lo encontr&oacute;,&nbsp;llev&aacute;ndoselo consigo para siempre... 
</p>
<p>
Ahora, hemos de abandonar nuestro sendero. Ni una sola de las palabras de este mundo aplacar&aacute;&nbsp;las ansias despertadas en nosotros, si no son aquellas pronunciadas por un viejo maestro, recomendadas por &eacute;l para cuando se diera la ocasi&oacute;n de contemplar misterios como los que nos rodean: SCIRE - POTERE - ADVERE - TACERE. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/pbol_tapiz_entrada_detalle.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Pero,&nbsp;mientras salimos de este&nbsp;destino incierto, no podemos evitar ver, al lado de una estatua blanca que asoma junto a un pozo, el viejo signo de los Caballeros.&nbsp;Y recordamos entonces una parte de su divisa: <em>No toqueis, no perturbeis, no pretendais... </em>Lo dem&aacute;s ha de permanecer oculto entre la niebla de la noche -esa que extingue las luces m&aacute;s brillantes y que puede levantar las sombras m&aacute;s viejas- y que ahora comienza ya a despertarse de su sue&ntilde;o. 
</p>
<p>
<font color="#000080"><p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/pbol_sigillum_temple.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p></font></p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">71@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Sun, 01 May 2011 10:20:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>NUEVOS LIBROS DE JOSE LUIS CARDERO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=70</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=70#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/soc-secretas/item/16-el-sol-negro.html" title="esolnegro"><strong><em><u><p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/solnegro.gif" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p></u></em></strong> </a>
</p>
<p>
<a rel="external" href=" http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/ocultismo/item/24-ejercitos-de-muertos-y-viajes-al-otro-mundo.html"><p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/emuertos.gif" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p> </a>
</p>
<p>
<strong><font color="#ff0000">YA&nbsp; A&nbsp; LA&nbsp; VENTA</font></strong> 
</p>
<p>
<strong><font color="#000000"><a rel="external" href="http://www.booksedit.com/">www.booksedit.com</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </font></strong>
</p>
<p>
<strong><font color="#000000"><a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/">www.misteriosconhistoria.com</a></font></strong> 
</p>
<hr />
<hr /><p>
<strong><em><u>EL SOL NEGRO</u></em></strong> 
</p>
<p>
<font color="#800000">Desde el coraz&oacute;n de un continente asolado por la guerra, una expedici&oacute;n se pone en marcha, llevando consigo un extra&ntilde;o cargamento.</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">En esta novela de Jos&eacute; Luis Cardero, se desvela un terrible secreto que tocar&aacute; las vidas de dos amigos y las condicionar&aacute; para siempre. Al otro lado del Gran Oc&eacute;ano, alguien aguarda la misteriosa carga y no dudar&aacute; en reducir a cenizas todo aquello que se oponga a sus prop&oacute;sitos.</font> 
</p>
<p>
<strong>YA A LA VENTA</strong>.&nbsp;<strong>EJEMPLARES DE LIBROS ELECTRONICOS Y EN PAPEL</strong>&nbsp;&nbsp; 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp; <a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/soc-secretas/item/16-el-sol-negro.html">http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/soc-secretas/item/16-el-sol-negro.html</a> 
</p>
<p>
<strong>&nbsp;</strong><a rel="external" href="http://www.booksedit.com/"><strong>www.booksedit.com</strong></a> 
</p>
<p>
&nbsp;<a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/"><strong>www.misteriosconhistoria.com</strong></a><strong> </strong>
</p>
<hr />
<p>
<a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/ocultismo/item/24-ejercitos-de-muertos-y-viajes-al-otro-mundo.html" title="emuertos"><strong><em><u><p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/emuertos_copy1.gif" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p></u></em></strong> </a>
</p>
<p>
<strong><em><u>EJERCITOS DE MUERTOS Y VIAJES AL OTRO MUNDO</u></em></strong>&nbsp; 
</p>
<p>
<font color="#800000">Los Ej&eacute;rcitos de Muertos -<em>Tropa de Odinn</em>, <em>Mesnie Hellequin</em>, <em>Hueste Furiosa</em>, <em>Santa Compa&ntilde;a</em>, entre otros- han desarrollado sus actividades nocturnas,&nbsp;aunque no&nbsp;reducidas exclusivamente al &aacute;mbito de la noche, en el imaginario colectivo de muchos pueblos...</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">Muchos han sido testigos de su paso, pero pocos se atreven a confesarlo y a&uacute;n siquiera&nbsp;a hablar de ello. No obstante, algunos testimonios inquietantes han llegado hasta nosotros...</font> 
</p>
<p>
<strong>YA A LA VENTA</strong>. <strong>EJEMPLARES DE LIBROS ELECTRONICOS Y EN PAPEL:</strong> 
</p>
<p>
<a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/ocultismo/item/24-ejercitos-de-muertos-y-viajes-al-otro-mundo.html">http://www.misteriosconhistoria.com/index.php/ocultismo/item/24-ejercitos-de-muertos-y-viajes-al-otro-mundo.html</a> 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <a rel="external" href="http://www.booksedit.com/"><strong>www.booksedit.com</strong></a> 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <a rel="external" href="http://www.misteriosconhistoria.com/"><strong>www.misteriosconhistoria.com</strong></a><strong> </strong>
</p>
<hr />
<p>
<strong><font color="#ff0000">PROXIMA APARICION. MUY PRONTO:</font></strong> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff"><strong><em><u>LO PARAD&Oacute;JICO Y LO SAGRADO. CABEZAS, M&Aacute;SCARAS Y DIOSES</u>.</em></strong></font> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/cabezas.gif" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<font color="#0000ff">La cabeza puede compararse con la b&oacute;veda celeste, en la que residen los dioses y en la que tienen lugar algunos de los acontecimientos m&aacute;s destacados de la existencia.</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">Hay una correspondencia, recogida en muchas tradiciones y culturas de todos los tiempos, de la que se hacen eco relatos y leyendas, entre las construcciones simb&oacute;licas que entran o que salen a trav&eacute;s de esa b&oacute;veda craneana, y los acontecimientos ocurridos en el exterior de ella, es decir, bajo la b&oacute;veda de los cielos.</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">Tambi&eacute;n hay cabezas inquietantes, como las de lic&aacute;ntropos, vampiros y zombis. O milagrosas, como las de ciertos santos. Algunas cabezas son coleccionadas, vendidas y utilizadas en extra&ntilde;os ritos...</font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff">De todo ello, y de algo m&aacute;s que ver&aacute;n quienes leyeren, se habla en este libro.</font> 
</p>
<hr />
<p>
<font style="background-color: #ffffff" color="#ff6600"><strong><u>EN PREPARACI&Oacute;N</u>:</strong></font> 
</p>
<p>
<strong><font color="#ff6600">&quot;EL OBSERVADOR&quot;: Segunda Parte -o Parte-Marco General- de &quot;EL SOL NEGRO&quot;. Testimonios en la historia humana&nbsp;de un poder llegado a nuestro mundo en el Principio del Tiempo. Los druidas lo conocieron y aprendieron a dominarlo. Fue perseguido -y a veces obtenido- por algunos alquimistas. Y lo buscaron tambi&eacute;n, ya en nuestra &eacute;poca,&nbsp;ciertos personajes vestidos de negro y con calaveras plateadas en sus uniformes...</font></strong> 
</p>
<hr />
<p>
<strong><font color="#ff6600"><u>TAMBIEN EN PREPARACI&Oacute;N</u>:</font></strong> 
</p>
<p>
<font color="#ff6600"><strong>&quot;CAMINOS DE LOS MUERTOS, SECRETOS DE LOS CUENTOS. Una antropolog&iacute;a del misterio&quot;.</strong></font> 
</p>
<p>
<strong><font color="#ff6600">Tal vez deseen conocer&nbsp;qu&eacute; son, en verdad, los &quot;Lugares-frontera&quot; que, de vez en cuando, aparecen en nuestro mundo, y lo que les ocurre a quienes los atraviesan, voluntariamente o por accidente...</font></strong> 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1000322_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">70@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>linkdump</category>
			<pubDate>Tue, 05 Apr 2011 18:22:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>ROSTROS</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=69</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=69#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/el_capricho._rostros_en_un_jarrn.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<font color="#0000ff">Hay rostros en las&nbsp;monta&ntilde;as, en&nbsp;las rocas,&nbsp;surgiendo&nbsp;desde la semi-oscuridad de ciertos bosques. </font>
</p>
<p>
<font color="#0000ff">Y nos contemplan desde las profundidades del espacio y del tiempo. </font>
</p>
<p>
<font color="#0000ff">Algunos quisieran saber lo que significa su mirada...</font></p><p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/el_capricho._rostros_en_un_jarrn_-_copia.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Para continuar por el camino que ciertas se&ntilde;ales nos proponen, hay que convertirse antes en un viajero de los mundos. Es decir, en alguien que sea capaz de sortear -mediante su conocimiento y pr&aacute;ctica- abismos de espacio y de tiempo que aparecen cerrados para el com&uacute;n de los mortales. 
</p>
<p>
Una vez metidos en ese papel, que en ocasiones resulta ingrato y hasta peligroso, es precisamente cuando los signos se dejan ver mejor y nos dejan percibir su aut&eacute;ntica naturaleza, proteica y plurifuncional, revelando sus mayores y mejores posibilidades y su m&aacute;s aut&eacute;ntica capacidad significante. 
</p>
<p>
Podremos contemplar, as&iacute;, algo que de otra manera nos parecer&iacute;a un milagro. Algunos seres se transforman ante nosotros. Asistimos a la Gran Danza del Mundo, llena de formas que van y vienen, present&aacute;ndose ante nuestros ojos para desvanecerse luego, siendo sustitu&iacute;das por otras a&uacute;n m&aacute;s atrevidas y extra&ntilde;as. 
</p>
<p>
Contemplamos ahora, m&aacute;s despiertos por raz&oacute;n del Arte, los rostros que anidan en las piedras pr&oacute;ximas, en las rocas m&aacute;s lejanas, en las monta&ntilde;as que cierran el horizonte. En las grietas de aquellas paredes comienzan a entrelazarse los rasgos de una cara que todav&iacute;a no puede observar nuestra presencia, pero que muy pronto abrir&aacute; sus ojos y ser&aacute; consciente de un nuevo abismo, que se presenta frente a ellos como&nbsp;el gran&nbsp;bostezo silencioso de un&nbsp;ser que renace a la luz. 
</p>
<p>
As&iacute;, nosotros miramos y aquello que vemos nos mira a su vez. De ese choque de conciencias surge el resplandor del ser en el mundo. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/rostro_har_karkom.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<font color="#993366">El hombre miraba con expresi&oacute;n preocupada hacia la ventana situada frente a su mesa de trabajo. Hac&iacute;a frio y en el exterior una espesa niebla cubr&iacute;a los &aacute;rboles, las colinas y las casas del pueblo cercano. El tiro de la maldita estufa parec&iacute;a atascado y el ambiente se iba congelando alrededor de las estanter&iacute;as que, cargadas de vol&uacute;menes, llenaban la sala en la que se encontraba.</font> 
</p>
<p>
<font color="#993366">Estaba completamente solo y hasta &eacute;l iban llegando los diversos olores del recinto: olor a barniz procedente del suelo de madera, olor a cuero saliendo desde los muebles, olor a moho que part&iacute;a de los viejos libros apresados en aqu&eacute;l espacio-tiempo cautivo, esperando y esperando no se sab&iacute;a qu&eacute;. Tal vez la caricia de unos ojos. O el aliento, ya perdido, de los seres muertos que un dia se inclinaron, ansiosos, sobre ellos.</font> 
</p>
<p>
<font color="#993366">Pero el frio no era nada comparado con lo que sent&iacute;a cada vez que contemplaba el manuscrito encuadernado, abierto sobre la mesa. Tendido all&iacute;, inmovil, semejaba el esqueleto de un cad&aacute;ver despedazado tras autopsia poco cuidadosa. Las hojas, gruesas y enrojecidas por el paso de los a&ntilde;os, las malditas letras de rasgos retorcidos dispuestas unas tras otras en hileras interminables, encerraban algo increible y hostil.</font> 
</p>
<p>
<font color="#993366">El aura que se desprend&iacute;a de aqu&eacute;l conjunto medio deslavazado de pergamino y cuero viejo, lleno de manchas y rozaduras, parec&iacute;a tener muy poca relaci&oacute;n con eso que, habitualmente, los seres humanos pod&iacute;an encontrar cuando&nbsp;se arriesgaban a ir&nbsp;en busca de las fuentes del conocimiento.</font> 
</p>
<p>
<font color="#993366">Y eso era as&iacute;, incluso, cuando se trataba de fuentes ignoradas, perdidas en la negrura de abismos de tiempo, o de seres humanos poco corrientes, pens&oacute; mientras observaba de manera distra&iacute;da la insignia plateada en forma de calavera que refulg&iacute;a con brillo mortecino en su gorra, colocada tambi&eacute;n&nbsp;en la mesa, junto al manuscrito abierto...</font> 
</p>
<p>
<font color="#993366">A sus espaldas, sin que&nbsp;se diera cuenta, la gran puerta de roble se abri&oacute; lentamente. Por el hueco oscuro un rostro le contempl&oacute; en silencio. El frio helador de su mirada lleg&oacute; hasta &eacute;l mucho antes que las palabras.</font> 
</p>
<hr />
<p>
<strong><font color="#000080">&nbsp;<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/madrid._c.juan_de_mena._motivo_solar.tirador_puerta.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p></font></strong> 
</p>
<p>
<font color="#000000">Parecen existir ciertos testimonios -muchas veces perdidos, otras olvidados a prop&oacute;sito por lo que&nbsp;su recuerdo despierta- de que algunas culturas del pasado fueron capaces de modelar rocas, monta&ntilde;as y paisajes para transmitir, mediante esos&nbsp;que en ocasiones llegaban a ser&nbsp;colosales sustratos, muchos&nbsp;de los&nbsp;conocimientos que atesoraban&nbsp;y de las extra&ntilde;as b&uacute;squedas que llegaron a realizar.</font> 
</p>
<p>
Estas cuestiones y a&uacute;n otras conocidas s&oacute;lo por unos pocos, transcurridos milenios,&nbsp;siendo ya los antiguos lenguajes una parte m&aacute;s del misterio que encerraban, pasaron a&nbsp;incluirse en el &aacute;mbito de las leyendas o de las narraciones que, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, continuaron transmitiendo noticias&nbsp;sobre antiguos enfrentamientos entre seres casi inconcebibles para nosotros&nbsp;y de batallas &eacute;picas mantenidas por los dioses al abrigo&nbsp;de sus moradas celestiales. 
</p>
<p>
Pero la huella de tales acontecimientos no se borr&oacute; completamente del paisaje. Algunos, cuando marchaban por los caminos y levantaban la vista para contemplar el&nbsp;borde de ciertas monta&ntilde;as ba&ntilde;adas por el sol naciente -o poniente, seg&uacute;n los casos- ve&iacute;an all&iacute; los perfiles de tremendos titanes y los ce&ntilde;os de grandes caras construidas por muros de roca y de vegetaci&oacute;n. 
</p>
<p>
Tantas veces ocurri&oacute; eso que, en muchas ocasiones, la cara de la monta&ntilde;a o el rostro de la roca que solo pod&iacute;an verse con una cierta inclinaci&oacute;n de luz, fueron divinizados y se les ofrecieron sacrificios, bien es verdad que&nbsp;desde lejos, sobre todo cuando las nubes cubr&iacute;an aquellas cimas y el estallido sordo del trueno suced&iacute;a a las grandes exhalaciones llegadas del cielo oscuro. 
</p>
<p>
Los m&aacute;s atrevidos de entre los pobladores, caminantes y aventureros que por all&iacute; pasaban de cuando en cuando, construyeron grandes ruedas de madera y paja y, llegada la noche, cuando la cara o el rostro de aquellos parajes&nbsp;se hab&iacute;an manifestado ya frente a sus adoradores, sol&iacute;an&nbsp;prender con fuego vivo las grandes coronas vegetales, arroj&aacute;ndolas luego monta&ntilde;a abajo para que se estrellaran a los pies de las serran&iacute;as y de las altas colinas sagradas. 
</p>
<p>
Al estallido de tales fuegos desatados, sol&iacute;an responder las cumbres de los dioses con una niebla que, lentamente, se arrastraba hasta la llanura, cubri&eacute;ndolo todo con un espeso manto. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/zalmoxis_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
A esa niebla, pronto aprendieron a temerla y a venerarla los pobladores de aquellas tierras. As&iacute;, fue llamada por ellos <em>Beic'he Caillach</em>, es decir, &quot;la manta o abrigo de Cailleach&quot; y tambien <em>Eatinec'h mordoch Dannan eisenoc'h</em>, que significa &quot;la niebla de los muertos de Danna que vuelven&quot;, todo ello dicho en la vieja Lengua de los Reyes y traducido -mas o menos- al habla corriente de nuestros dias, tal como puede verse en las p&aacute;ginas, un tanto corroidas, del <em>Leabor maitenac'h dodor </em>o Libro de lo que A&uacute;n ha de Manifestarse. 
</p>
<hr />
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/alemania._nrnberg_copy2.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<em><font color="#993366">Sc&eacute;l lem duib, dordaid dam;</font></em>
</p>
<p>
<em><font color="#993366">snigid gaim;</font></em>
</p>
<p>
<em><font color="#993366">ro f&aacute;ith dam.</font></em>
</p>
<p>
<em><font color="#993366">Gaeth ard uar isel grian;</font></em>
</p>
<p>
<em><font color="#993366">gair a rrith;</font></em>
</p>
<p>
<em><font color="#993366">ruirthech rian...</font></em>
</p>
<p>
<font color="#993366">FINN&nbsp;MAC CUMAILL: Poema de las cuatro estaciones</font>
</p>
<hr /></p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">69@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Sun, 20 Feb 2011 02:06:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>CHAMANES, LICANTROPOS Y VIAJES AL OTRO MUNDO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=68</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=68#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<font color="#ff0000">En ese bosque que tu sabes&nbsp;y escondidos entre las ramas de los &aacute;rboles m&aacute;s viejos, vigilan&nbsp;los ojos del miedo. Han contemplado curiosas transformaciones y tambi&eacute;n ciertas cosas de las que quiz&aacute; ser&aacute; mejor no hablar... por el momento.</font> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/aulnay._eglise_de_saint_pierre_020.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>
Cae la tarde y en los caminos que cruzan la gran llanura comienzan a moverse todos los animales, peque&ntilde;os y grandes, que se apresuran antes de que descargue el temporal que amenaza. 
</p>
<p>
Las hogueras empiezan a iluminar el poblado, junto al cantil por el que se despe&ntilde;a un grueso caudal de agua. Unos preparan le&ntilde;a para el fuego. Otros se afanan en&nbsp;diversas tareas. Los dem&aacute;s, aguardan.&nbsp;La noche ser&aacute; larga y sus amenazadoras presencias comienzan a cercar los d&eacute;biles c&iacute;rculos de luz y calor que tratan de combatir las&nbsp;sombras que se acercan. 
</p>
<p>
En lo m&aacute;s alto y escondido del cantil, se abre la boca de una caverna. En su interior, el hombre, con su cuerpo desnudo y pintado con ojos, soles y lineas zigzagueantes, marcha hacia la parte m&aacute;s oscura de la cueva y se introduce, muy al fondo, por una estrecha grieta, apenas visible. Lleva entre sus manos una d&eacute;bil y mortecina luz de grasa, mientras se arrastra con dificultad por aqu&eacute;l corredor que apenas se abre para dar paso a su cuerpo. 
</p>
<p>
Finalmente, llega hasta un espacio m&aacute;s amplio y all&iacute; se detiene. Inspira profundamente tres o cuatro veces, inhalando el humo que despide la peque&ntilde;a llamita que arde a su lado. 
</p>
<p>
Coloca sus manos abiertas y extendidas sobre la pared&nbsp;que se alza frente a &eacute;l, palpando suavemente cada rugosidad, cada protuberancia y cada hueco de la roca. 
</p>
<p>
Al rato, tras un instante apenas medido por los impulsos y latidos de su coraz&oacute;n, bien perceptibles en el silencio abrumador de aqu&eacute;l sepulcro, cierra los ojos, aprieta los p&aacute;rpados con fuerza, deja salir de sus labios una canci&oacute;n formada&nbsp;por&nbsp;viejos conjuros y sonidos heredados de los dioses mas altos, all&aacute;&nbsp;en el principio de los tiempos... y empieza a Ver. 
</p>
<p>
<em>O Saldraa'c&nbsp; Mictra a'c&nbsp; Almidranac'h</em> 
</p>
<p>
<em>O Drouizeh, saldraa'ch, O Drouizeh...</em> 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/len.san_isidoro.capitel_portada_d.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
El temporal se ha desatado. Pero, en el bosque, los animales-esp&iacute;ritu&nbsp;puestos en libertad&nbsp;por el cham&aacute;n, all&aacute; en la cueva, tras atravesar el espacio frontera representado por la dura pared roque&ntilde;a, con sus protuberancias, huecos y hendiduras, recorren ahora los senderos del bosque, oscuros e impracticables por la lluvia y la tormenta. 
<p>
Pero ellos no reconocen obst&aacute;culos. Son como la llama de un fuego f&aacute;tuo, como la exhalaci&oacute;n del rel&aacute;mpago o la terrible vibraci&oacute;n del trueno entre las monta&ntilde;as. Marchan y marchan en una estampida de peque&ntilde;as luminarias, destinados, cada uno de ellos, a encontrar aquello que buscan. 
</p>
<p>
A veces, no siempre, lo que buscan es un animal de caza. Y lo cobran para aqu&eacute;l que los ha enviado en las alas del hurac&aacute;n.&nbsp;En otras ocasiones, no es ese su destino. Tratan, tal vez, de encontrar almas perdidas, extraviadas en los recovecos del camino abierto entre los mundos por las invocaciones y el poder del cham&aacute;n. Quiz&aacute;s hayan sido empujados en su vuelo para acompa&ntilde;ar a los esp&iacute;ritus desencarnados que&nbsp;deben &nbsp;seguir su camino hacia el mundo que les aguarda.&nbsp;Aunque en ciertos casos... 
</p>
<p>
&iquest;No habeis sentido, mientras caminabais por los senderos de un bosque espeso, de esos que todav&iacute;a hoy pueden verse en las monta&ntilde;as, como si alguien marchase a vuestro lado, aunque vosotros no podais verlo por m&aacute;s que lo intenteis? 
</p>
<p>
&iquest;No habeis vuelto la mirada atr&aacute;s, con la sospecha de que una leve sombra ha cruzado vuestro camino y alguien -o algo- os contempla desde la linea m&aacute;s&nbsp;cerrada de los viejos &aacute;rboles? 
</p>
<p>
&iquest;No escuchasteis alguna vez, en esas o en otras ocasiones parecidas,&nbsp;el sonido lejano, perdido entre la maleza, de un instrumento retumbante, como la sirena de un barco en la niebla, como la llamada de algo que parece aguardaros en un recodo, tras una roca cubierta de musgo y de otras oscuras manchas, cuya naturaleza vale m&aacute;s ignorar? 
</p>
<p>
Todas esas -y algunas otras, quiz&aacute;&nbsp;no tan&nbsp;inquietantes, pero por eso mismo&nbsp;m&aacute;s repentinas e inevitables- son las llamadas de aquellos a los que el cham&aacute;n, con sus ojos de p&aacute;jaro pintados por todo el cuerpo, con su tambor m&aacute;gico y con su humo sagrado, env&iacute;a para buscaros. 
</p>
<p>
<em>Almidreanac'h, O Saldraa'c, Saldraa'c Drouizeh, o Drouizeh...</em> 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/chaman_con_traje_de_ojos._ceramica._sudamerica.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
Sin embargo, hay otros habitantes en las vueltas y revueltas de las boscosas avenidas. Y esos otros, se puede decir que&nbsp;resultar&aacute;n hasta cierto punto inofensivos, siempre y cuando no se les sorprenda en alguna de sus empresas secretas o no se les moleste cuando van a lo suyo, all&aacute; por lo m&aacute;s escondido de la espesura, en las noches de luna, pero no s&oacute;lo en ellas. 
</p>
<p>
Tal&nbsp;rumor equivocado -me refiero al de las noches con luna plena y encendida- ha producido numerosos sobresaltos de esos que resulta dif&iacute;cil olvidar y a&uacute;n alguna que otra muerte y desaparici&oacute;n de viajeros y de caminantes descuidados y desprevenidos. Y eso es as&iacute; porque los mas sabios y viejos en cuesti&oacute;n de tradiciones, cuentos, leyendas y consejas, siempre han dicho que eso de la luna casi nada tiene&nbsp;que ver con aquello que realmente importa. Pero de poco sirven las advertencias y avisos&nbsp;cuando la temeridad y la arrogancia se confunden con el verdadero valor... 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/leon.san_isidoro.panteon_real_03.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
En lo m&aacute;s oscuro de la noche -sin luna- se mueve algo por all&aacute;, en el extremo m&aacute;s alejado del camino estrecho y peligroso que cruza el bosque, asom&aacute;ndose, de vez en cuando, al negro espejo formado por las aguas, profundas y r&aacute;pidas, de un rio. 
</p>
<p>
Parece un hombre que camina r&aacute;pido, mirando con inquietud a un lado y a otro, como si escuchara&nbsp;ruidos inciertos entre las ramas que roza al avanzar. Con paso firme, aunque se dir&iacute;a que pose&iacute;do por un cierto temblor propio del que busca sin encontrar el objeto de su zozobra, se acerca al rio. All&iacute; mismo, frente a sus ojos, se tiende una&nbsp;l&aacute;mina de agua&nbsp;sobre cuya superficie brillan los reflejos del cielo estrellado, como un negro tapiz dotado de&nbsp;vida oculta e insospechada. 
</p>
<p>
El hombre mira, de nuevo, a todos lados. Parece tranquilizarse, porque&nbsp;nadie le sigue, ni le acecha. Durante un rato largo aspira el aire frio de la noche. Lo hace con&nbsp;prolongados y ruidosos bufidos, dirigiendo su rostro, contra&iacute;do por aqu&eacute;l gesto peculiar, hacia el cielo, hacia el bosque y, por &uacute;ltimo, hacia la oscura extensi&oacute;n del agua, que entonces&nbsp;parece conmovida con un extra&ntilde;o temblor. 
</p>
<p>
Despu&eacute;s de tales maniobras, el hombre se quita toda la ropa. Una por una, las prendas van siendo dobladas y colocadas en una especie de peque&ntilde;a hondonada, al pie de una gran roca. Completamente desnudo, vuelve a tomar el viento de la noche y el aire, al penetrar en su nariz y garganta, deja escapar un sonido agudo y quejumbroso, modulado como un suave aullido.&nbsp; 
</p>
<p>
&nbsp;Ahora, el individuo entra decididamente en el agua, intern&aacute;ndose en la doble sombra conformada por&nbsp;el fluir&nbsp;del rio y por el cielo oscuro. Nada hacia la orilla opuesta.&nbsp;Durante un momento es posible ver su cabeza, como un&nbsp;bulto&nbsp;destacado sobre la profunda negrura, asi como el &aacute;ngulo de las ondas que produce al avanzar. Pero, de pronto, una especie de vibraci&oacute;n, borra&nbsp;cualquier detalle. La naturaleza ha dejado&nbsp;brotar de s&iacute; un gran silencio. En un instante, todo parece detenido: rio, bosque, cielo... 
</p>
<p>
Al fondo, en la otra orilla, un&nbsp;enorme lobo acaba de salir del agua y corre, veloz como una centella, a perderse entre las negras rocas, mientras, en el silencio primordial desatado por todo lo que comienza y nace, se percibe, desde la distancia, el ruido que un gran cuerpo&nbsp;produce al apartar de s&iacute;&nbsp;la vegetaci&oacute;n en su carrera. 
</p>
<hr />
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/le_gvaudan_loup_u_bete.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<font color="#0000ff">&nbsp;</font><font color="#000000">Chamanes y lic&aacute;ntropos se transforman, cada uno a su manera, para emprender un gran viaje. Una parte de la naturaleza que est&aacute; m&aacute;s pr&oacute;xima a ellos, les arropa y proteje, por asi decir, en ese cambio, y cambia tambi&eacute;n, a su vez, con ellos, de manera que asistimos a un proceso complejo cuya naturaleza dual y correspondiente ha sido descrita muchas veces en los registros milenarios de numerosas culturas y hasta ha llegado a ser reproducida en las escenas representadas en determinados petroglifos y grabados del arte prehist&oacute;rico.</font> 
</p>
<p>
Los chamanes nacieron, seg&uacute;n parece, en el paleol&iacute;tico. Entonces, las creencias hablaban&nbsp;de un mundo lineal, extendido por las estepas y a lo largo de los grandes continentes, cruzados por cadenas de monta&ntilde;as. El mundo vertical, ese formado por tres planos -cielo, tierra e infierno o mundo inferior- vendr&iacute;a m&aacute;s tarde, en el neol&iacute;tico, con la agricultura, la ganader&iacute;a, el alfabeto y el comercio. Mientras tanto, las cavernas, uteros de la Tierra Madre, im&aacute;genes y met&aacute;foras de un entorno recogido y secreto cuyo recuerdo permanec&iacute;a en cada uno de los seres humanos, desde el nacimiento hasta la muerte, eran&nbsp;lugares&nbsp;donde invocar aquellos poderes misteriosos e inquietantes, desprendidos&nbsp;del suelo, del calor y la humedad primordiales. 
</p>
<p>
Los lic&aacute;ntropos surgieron, quiz&aacute;, casi al mismo tiempo que los chamanes. Recordemos el castigo recibido por Licaon, rey de Arcadia, cuando, en un banquete, ofreci&oacute; carne humana a Zeus. Fue condenado a convertirse en lobo y as&iacute; arrastr&oacute; consigo, adem&aacute;s de la maldici&oacute;n del padre de los dioses, una parte de ese poder de transformaci&oacute;n y de cambio que el propio Zeus tambi&eacute;n pose&iacute;a. Al fin, el gran dios ol&iacute;mpico pasaba por ser asimismo un dios-lobo, Zeus-licaios, cuyo santuario m&aacute;s sagrado y prohibido se&nbsp;levantaba en las laderas de algunas monta&ntilde;as de Arcadia.&nbsp;All&iacute;, las hogueras quemando la carne de los sacrificios, humeaban siempre, dia y noche. Y nadie pod&iacute;a pisar aqu&eacute;l suelo sagrado sin perder inmediatamente la vida. Juego de cuchillos. Juego de sangre. 
</p>
<p>
Los lic&aacute;ntropos vagaron durante&nbsp;largo tiempo&nbsp;por los bosques primordiales, cazando a sus presas entre los viajeros que se atrev&iacute;an a internarse por&nbsp;aquellos territorios. Cuando no ten&iacute;an bastantes, hac&iacute;an grandes razzias en los poblados pr&oacute;ximos, cuyos habitantes cre&iacute;an entonces&nbsp;ser atacados por los muertos y pronto comenzaron a levantar defensas para combatir esta amenaza:&nbsp;empalizadas y murallas cubrieron el terreno libre y en sus postes aguzados, los pobladores&nbsp;clavaban siempre&nbsp;cabezas de lobo, para&nbsp;espantar y rechazar as&iacute; a los asaltantes. 
</p>
<p>
Chamanes y lic&aacute;ntropos tuvieron, tal vez, hace muchos, muchos, miles de a&ntilde;os, un nacimiento muy parecido y quiz&aacute; m&aacute;s&nbsp;cercano entre s&iacute; de lo que&nbsp;se piensa habitualmente. &iquest;No existen algunas cuevas en las que pueden verse, sobre las paredes m&aacute;s alejadas y sumergidas en una oscuridad perpetua, figuras&nbsp;de contornos semi-humanos, de las que&nbsp;parecen deslizarse&nbsp;cabezas con grandes colmillos y pezu&ntilde;as de&nbsp;fiera? &iquest;Se trata, tal vez, de un cham&aacute;n recubierto con su traje m&aacute;gico -la piel de uno de sus animales-esp&iacute;ritu- o de un lic&aacute;ntropo, ya casi transformado, a punto de chamanizar? 
</p>
<p>
La historia de las transformaciones, de los grandes cambios interiores, es una historia no escrita. No aparece en documentos ni en textos. No suelen hablar de ella voces brillantes de nuestro mundo. Aunque a veces es murmurada, casi susurrada al oido, por los m&aacute;s sabios y los m&aacute;s viejos. Pero se halla grabada en nuestro esp&iacute;ritu y tambi&eacute;n en lo que sale de nuestra mente. No s&oacute;lo aparece en los genes, sino, sobre todo, se muestra en el desarrollo de&nbsp;la experiencia que se hereda, en ese conocimiento y saber almacenado en lo inconsciente colectivo, tantas veces ignorado y menospreciado. 
</p>
<p>
Carl Gustav Jung sab&iacute;a algo de todo esto. Quiz&aacute; conoc&iacute;a sobre ello&nbsp;mucho m&aacute;s de lo que imaginamos. Y parece que quiso plasmarlo en los dibujos, cuidadosamente trazados, amorosamente dise&ntilde;ados durante a&ntilde;os, de su Libro Rojo. Contemplar esas l&aacute;minas produce&nbsp;estremecimientos propios de algo&nbsp;inmenso que se revuelve, de una entidad oscura y de fuerza terrible, retenida por largo tiempo y que ans&iacute;a liberarse. 
</p>
<p>
Podeis comprobarlo cuando quer&aacute;is. Contemplad los testimonios legados por Jung. Caminad por los bosques en la noche. Oid al lobo que canta a la luna, a la oscuridad y a la Gran Madre desaparecida. Y, sobre todo, escuchad el gran rumor, viejo como la tierra, antiguo como la Vieja de las Viejas,&nbsp;que se desprende de&nbsp;vuestro interior. 
</p>
<p>
Pero, aceptad un consejo bienintencionado. No os acerqueis al rio, ni querais contemplaros en el espejo que forman sus aguas en la oscuridad, especialmente cuando todo est&aacute; en silencio y puede escucharse la llamada que quiz&aacute; todos esperamos desde hace tanto tiempo, a la que tememos y al mismo tiempo deseamos, responder. 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#0000ff"><u>Bibliograf&iacute;a sucinta</u>: </font>
</p>
<p>
<font color="#0000ff">- Walter Burkert, <em>Homo necans.</em></font> 
</p>
<p>
- <font color="#0000ff">Marcel Detienne, <em>Apolo con el cuchillo en la mano.</em></font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff"><em>- </em>Mircea Eliade, <em>El chamanismo y las t&eacute;cnicas arcaicas del &eacute;xtasis.</em></font> 
</p>
<p>
<font color="#0000ff"><em>- </em>Claude Lecouteux, <em>Hadas, brujas y hombres-lobo.</em></font> 
</p>
<p>
<font color="#ff0000">Y, por favor, no dejeis de leer -o de releer, si es el caso- mi peque&ntilde;o cuento titulado &quot;<strong>Lobo</strong>&quot;, en este mismo blog, <strong><em>Historias del antrop&oacute;logo errante</em></strong>. Est&aacute; basado en un hecho real. O al menos, eso&nbsp;juraba quien me lo cont&oacute; una noche de lluvia y de miedo, all&aacute; por....</font></p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">68@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Mon, 24 Jan 2011 21:50:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>LA HERMANDAD</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=67</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=67#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<font color="#800080">- <em>Si Alguno, desde Ventana, Portal o Saledizo, viera el Discurrir de los Hermanos y no se volviese a sus asuntos, Sea enfrentado a la Primera Represalia y Pague con la Primera Sangre que Vertiere.</em></font> 
</p>
<p>
<font color="#800080"><em>- Si Alguno, desde su Curiosidad, oyera el Rumor de los Hermanos y no Cerrase sus o&iacute;dos, sea enfrentado a la Segunda Represalia y permanezca Sordo para siempre.</em></font> 
</p>
<p>
<font color="#800080"><em>- Si Alguno, desde Temeridad o Inteligencia, quisiera Perturbar o Distraer de cualquier manera el Tr&aacute;fico de los Hermanos, Sean Arrebatados &Eacute;l y los Suyos y puestos ante el Poder.</em></font> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/vasija_de_inhumacin_crneo.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
De te, Gallecia, fabula narratur.</p><p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que sois duros de mollera e incr&eacute;dulos, dad gracias al hacedor de cuentos, que no pocas botellas le ha costado y a&uacute;n afanes y peligros de tabernas y lugares donde se reunen, en las horas de oscuridad, gentes de toda condici&oacute;n. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Algunos de ellos har&iacute;an retroceder al mismo demonio, si por un casual se atreviera a juntarse all&iacute; a la tropa y beber unas tazas. No le dejar&iacute;an ni un momento de reposo. Tal era su impetuoso af&aacute;n de blecar y blecar sin ton ni son y sin reparar en esc&aacute;ndalos, barullos ni peleas. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vaya gentecilla, era un gusto quedarse por un rato en su compa&ntilde;&iacute;a y al mismo tiempo tratar de sonsacarles. Duros de cabeza y de bolsa. M&aacute;s duros a&uacute;n de coraz&oacute;n. No temblaban ni ante la mism&iacute;sima Presencia, Azai nos valga, cuando con la barahunda que armaron, les envi&oacute; la hoz que siega la Tierra. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp; Ay vosotros, los cerrados de alma, cuanto <em>requiescat in puteo nigrum nigrum</em> os aguarda. Porque si vosotros no vais a &Eacute;l, &Eacute;l vendr&aacute; a vosotros. La Sombra pide paso, eterno descontento es el que arrastra, sin echar b&aacute;lsamos all&aacute; donde se reunen y perjuran los siglos y se acumulan las infamias. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero volvamos a lo nuestro. Vereis la tierna reacci&oacute;n del demandadero cuando hubimos...&nbsp;&nbsp; &iexcl;Por los Tres Reyes! As&iacute; me gusta, grand&iacute;simo layador -<em>horridus in tenebra fugit</em>- justificado tu salario, urdido en la Cueva aquella, bien puedes decir ahora que has visto al M&aacute;s Grande, al que Es Antes de Ser Venido, malaventurado seas por tus afanes, alite&ntilde;ido en tu esencia &iexcl;Oh, Abundantissimus!, si conseguimos establecer al completo y de modo fehaciente el episodio del Legatus. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su principio aparec&iacute;a tan en&eacute;rgicamente desplegado, que no se ve&iacute;a all&iacute; maldita la cosa sobre lo que podr&iacute;a resultar: los cerdos terciados van a tanto, las <em>xubencas</em> a cuanto, los <em>xatos</em>...&nbsp; Entonces, dijo el M&aacute;s Grande: hagamos huelga y que se joda el Legatus. Para un corderillo que le pido cada equis a&ntilde;os, me viene ahora que si las <em>coturnix</em> y las palomas torcaces, que no hay quien pueda aqu&iacute; dominar ni fundar en esta tierra de locos. Pero, hombre, si yo nunca me quejo, a pesar de aquellos tiernos lechones sacrificados a la competencia y, tal vez a... 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde bien alto lo vio el demandadero, aunque estaba ocupado en la discusi&oacute;n que, sin saber como, hab&iacute;a surgido en la taberna que cae seg&uacute;n se sale por la Primera Calle, cerca de la Puerta. &iquest;Quienes, los responsables del turbio asunto de Tr&eacute;veris? &iquest;De d&oacute;nde vinieron en verdad las acusaciones, toda vez que Magnus y Rufus no se demostr&oacute; que fueran? 
</p>
<hr />
<p>
<em>- Santanna, Santanna &iquest;C&oacute;mo tu en este infierno?</em> 
</p>
<p>
<em>- &iexcl;Ay de m&iacute;! Ya lo ves. Gu&aacute;rdate de las asechanzas. Aqu&iacute; jugando con baraja marcada, apostando tizones y llemitas de laurel. A ciento la onza y a&uacute;n pierdo en el trato. &iquest;Cu&aacute;nto por &eacute;ste par?&nbsp; Bella testa coronada...</em> 
</p>
<hr />
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; V&aacute;lgame... Pero que arrastrado eres, hombre. Ni siquiera sabes sacar la sota cuando tu compinche lleva a&ntilde;os con el as. As&iacute; no hay quien se tire de largo ni una maldita mierda. Supo al fin -no por &eacute;l, sino por otro que all&iacute; estaba, menuda pieza parec&iacute;a- que el d&eacute;bito reputado al hereje era una maligna duda suya sobre la capacidad abductoria del que Se Representa Como Macho Cabr&iacute;o y figura como insignia en el pend&oacute;n de Bro Gernev (igual que el armi&ntilde;o luce en el de Bro Gwened). O sea, una figura, al fin, algo para que lo vean aquellos de enfrente entre la niebla y sepan con quienes tratan. No vuelva a ocurrir eso de las peleas entre clanes hermanos por no distinguirse la mano a medio metro de la cara, que despu&eacute;s viene el cachondeo de los juglares y nunca sabe uno cuando van a terminar con sus monsergas, arrenegados sean. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De todas maneras, daba igual, ya que s&oacute;lo pudieron encontrarse dos ejemplares -<em>Feculans Hibridae Cornucopiisimus</em>- si bien, es necesario decirlo, muy incompletos. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni todas las plegarias a los dioses ni los c&aacute;nticos de siete mundos iluminar&aacute;n el templo cuando Aquello sale de su agujero y se muestra, desprendiendo de s&iacute;&nbsp;no s&oacute;lo el horror sin nombre, sino adem&aacute;s sue&ntilde;os que se extienden a lo lejos y se introducen en las casas por las rendijas y suben por las escaleras como sombras de ojos rojos y llaman a sus compa&ntilde;eras y no se sabe que es peor, si la sombra o sus gemidos implorantes. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Uno cierra y aprieta los p&aacute;rpados y se tapa los o&iacute;dos, porque no hace mucho que escuch&oacute; los pasos en la calle y sab&iacute;a que eso iba a venir as&iacute;, como un lobo escu&aacute;lido. Pero al dia siguiente, cuando la claridad cenicienta del invierno apunte m&aacute;s all&aacute; de las murallas a la niebla que se arremolina, los lobos ser&aacute;n -otra vez- culpados de muertes en las que no tomaron parte. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No basta, para desterrar este miedo, con un barrilete rescatado del mejor trinque en las profundidades de la taberna y eso era de esperar. Quien observa una vez, observa igualmente <em>in annus </em>bisiesto o cuando fuere y ni un millar de indulgencias repartidas para el caso aliviar&aacute;n ese peso, v&aacute;lgame. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>&iexcl;Ay!&nbsp; &iexcl;Hay!&nbsp; &iexcl;Jay!</strong>&nbsp; As&iacute; enfervorizaban a sus guerreros los viejos reyes, cuando la Hansa Lucensis, Cohors Antonina, navegaba por los cuatrocientos mares de Mogor y de la Tierra Cande&aacute;tica junto a sus hordas de piratas. Aunque he jurado que no la contar&iacute;a -poco duran mis buenos prop&oacute;sitos en estas horas de aflicci&oacute;n- la historia figura en letras de oro sobre el estandarte malva de la Cohors y tuvo su parte en los acontecimientos, seg&uacute;n se ver&aacute; y ya llego a ello. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El caso es que el decuri&oacute;n, animado por sus hombres, que eran una pandilla de indeseables, buenos bebedores del tierno nectar del Albar -hasta all&aacute;, por el Adri&aacute;tico, conoc&iacute;an su turbia fama y la afici&oacute;n que ten&iacute;an de emprenderla a golpes con el primero que se les cruzaba cuando soplaban, menudos escorzadores, desplomados y bizarros aunque, eso s&iacute;, acud&iacute;an en tropel a escuchar las antiguas baladas que hablaban de guerras y saqueos por entre los Poblados Altos y sus montes pedregosos donde moran los dioses peque&ntilde;os. Entonces eran como ni&ntilde;os, quedando boquiabiertos ante los sones del juglar. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; El decuri&oacute;n, digo, le hizo la higa al Legatus al marchar en la plaza y no se le dio ni un tanto as&iacute; de reprimirse porque se estaba orinando y estaba hasta el casco de tanto desfile. El Legatus, por su parte, justamente encolerizado, le recrimin&oacute; delante de todas aquellas buenas piezas, aunque no se pudo evitar que el demandadero diese en reir y reir porque se acordaba de un caso muy parecido que ocurriera en las Marcas Lemavas. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los indisciplinados fueron condenados a vagar durante las horas nocturnas con una sola&nbsp;antorcha para todos (<em>flamans fachae abundantissima</em>). Toda la cohors de borrachos -candeal y orujo tuvieron su parte en el desencadenarse de aqu&eacute;l d&iacute;a de hachas ca&iacute;das, que el orujo era fabricado por los esclavos de Camari&ntilde;as, la Onte de pura leche y huevo- a calz&oacute;n quitado que era un gusto verlos, Azai nos guarde, se burlaron del Legatus zahiri&eacute;ndole, los muy zahones. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; Debeladores de legios, les llamaron desde entonces, achispados, narices rojas y s&oacute;lo se les ocurri&oacute; apilar las aguilares ense&ntilde;as y quemarlas ante las mismas barbas del otro con gran esc&aacute;ndalo y descomedimiento. Pero, desde aquella, tuvieron que marchar de nuevo con antorchas en tinieblas y no pudo ser fundada la Urbe, adem&aacute;s de que las <em>autorictates </em>hubieron de soportar las burlas de las Veinte Tribus, que desde los oteros pr&oacute;ximos contemplaban el evento. 
</p>
<p>
&nbsp;&nbsp;&nbsp; La pandilla celebr&oacute; el castigo con una juerga fenomenal en el fig&oacute;n que hay a la derecha, bajando de la primera torre. Un ternero dio sus &uacute;ltimas vueltas sobre la hoguera, mientras los c&aacute;nticos, entre eructos y otros ruidos espantables, resonaban y resonaban. 
</p>
<p>
Por fuera, s&oacute;lo vagaba el silencio. Y la oscuridad. Tal vez algo m&aacute;s que no necesitaba ojos para ver, ni narices o pulmones para respirar el aire frio y cortar la niebla espesa con el aliento. Los centinelas vieron ciertas sombras entre los &aacute;rboles m&aacute;s cercanos, pero prefirieron callar. 
</p>
<hr />
<p>
<em><font color="#993366">&iquest;Sabes de la caba&ntilde;a en el centro del recinto y de lo que all&iacute; ocurr&iacute;a cuando El que Grita entre las Moradas iba a lo suyo?</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#993366">Era entonces el api&ntilde;arse unos contra otros y el apagar los fuegos y el colocar trancas en las puertas. Rezar, no se pod&iacute;a. Ya no hab&iacute;a dioses. Los perros te miraban con aquellos ojos suplicantes y todos temblaban en un solo temblor. Ruidos que no se oyen, s&oacute;lo son presentidos. Pasos que se acercan en un vagar interminable. Aire fr&iacute;o que se desplaza en la inmovilidad de la noche. Rasgar de u&ntilde;as, o de qui&eacute;n sabe, en los muros. Piedrecillas que caen mientras discurre lo invisible. Flores mustias y secas a la amanecida. Huellas de ceniza y p&oacute;rfido. Hondos gru&ntilde;idos de algo salvaje y sin piedad...</font></em> 
</p>
<p>
<em><font color="#993366">Despu&eacute;s, siempre faltaba&nbsp;alguien, arrebatado, arrebatado....</font></em> 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#000000">De <em>&quot;La Hermandad&quot;</em>, J.L. Cardero.</font> 
</p>
<hr /> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">67@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Tue, 04 Jan 2011 21:58:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>MAGNA MATER</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=66</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=66#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<font color="#993366">All&iacute; mismo, en el lugar que las legiones abandonaban, se erigi&oacute; un ara. Sobre la superficie gris&aacute;cea y rugosa del granito, los art&iacute;fices inscribieron un anagrama: M. M. </font>
</p>
<p>
<font color="#993366">En un hueco de la piedra,&nbsp;fue depositada esta&nbsp;carta, bajo el chillido burl&oacute;n de los cuervos.</font> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/muse_de_cluny_pillier_des_nautes_cernunnos.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>
A Marco Lepido, en Roma. Salud 
</p>
<p>
Mi querido amigo Marco. Hace dos d&iacute;as que&nbsp;permanecemos en &eacute;ste conf&iacute;n del Orbe, desde donde escribo, con las nuevas que -espero- lleguen prontamente a t&iacute;. 
</p>
<p>
&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a expresar mis sensaciones ante estas tierras desconocidas? Tu me dir&iacute;as, ya lo se, que un c&oacute;nsul no ha de tener sensaciones, ni hacer caso de leyendas, ni de augurios que enfr&iacute;an el coraz&oacute;n m&aacute;s esforzado. 
</p>
<p>
No obstante, me pregunto si es lo mismo escuchar las viejas historias que ambos conocemos, en el campo florido bajo el sol brillante, o recordarlas aqu&iacute;, frente al misterio, rodeados de tinieblas, lluvias sin fin y nubes grises que ocultan cielo y horizonte. 
</p>
<p>
Durante el d&iacute;a -si tal se puede denominar a &eacute;sta perp&eacute;tua niebla- un silencio absoluto se extiende ante nosotros. Ni siquiera roto por fragores de asaltos y emboscadas de las tribus que combatimos al llegar. Es como si enfrente tuvi&eacute;semos el mundo de los muertos. 
</p>
<p>
Cuando anochece, por entre ruidos de agua y viento, llegan sordos murmullos que no me atrever&iacute;a a describir, porque quiz&aacute; sean llamadas de los dioses de este pa&iacute;s inc&oacute;gnito. Los soldados murmuran y observan con creciente pavor y aprensi&oacute;n -duele confesarlo- montes oscuros, h&uacute;medos, y avanzan silenciosos entre bosques inmensos cubiertos de maleza. M&aacute;s de una vez, yo lo he observado, vuelven la cabeza sobre el hombro y miran atr&aacute;s, hacia la niebla arremolinada entre la vegetaci&oacute;n. 
</p>
<p>
No hemos hallado rastro de poblamientos, ni a individuo alguno. Esta comarca parece desierta, en contraste con las tierras de Lusitania recorridas hasta ahora, cuyos habitantes semejaban demonios -tal fue la resistencia que ofrecieron a nuestro paso- aunque ello es preferible sin duda a este ominoso silencio. 
</p>
<p>
Han llegado hasta m&iacute; noticias de que varias tribus de estas tierras nos preparan una trampa. Los exploradores ind&iacute;genas enviados de avanzada no han regresado y nada sabemos de ellos, por lo cual he decidido acampar en un lugar seguro,&nbsp;al abrigo de&nbsp;las m&aacute;rgenes de un rio. Pero aqu&iacute; se originan nieblas permanentes que lo invaden todo, aunque de esa forma, tambi&eacute;n nosotros resultaremos poco visibles y cualquier enemigo tendr&aacute; que acercarse mucho para comprobar nuestra presencia. 
</p>
<p>
Pese a todo, niebla y oscuridad ponen nerviosos a los hombres, haci&eacute;ndoles ver sombras donde no hay m&aacute;s que ramas de &aacute;rboles y escuchar rumores misteriosos causados por las rocas o el agua al correr. 
</p>
<p>
Tal es la situaci&oacute;n. Veteranos a los que he visto batirse como leones contra todo tipo de adversarios y en las peores circunstancias, tiemblan con el chasquido de un tronco o ante el silbido del aire cargado de humedad que nos envuelve. En este momento temo m&aacute;s que deseo un encuentro con los habitantes de estos pagos tenebrosos, aunque si he de dar cr&eacute;dito a nuestro augur, no s&oacute;lo de hombres hemos de temer, sino de algo cuya naturaleza no puede o no quiere describir. 
</p>
<p>
Por cierto, el augur -creo que es de origen griego- insiste en que nos retiremos hacia el Sur, diciendo que no debemos profanar estas tierras, ya que en ellas moran los dioses m&aacute;s terribles y su acceso est&aacute; prohibido a los mortales. 
</p>
<p>
He ordenado sacrificar a las divinidades que conozco, incluso a los grotescos e informes dioses de piedra que se levantan en lo umbr&iacute;o del bosque o en las elevaciones del terreno, para tranquilidad de la tropa, pues ambos sabemos el valor que dichas ceremonias infunden a los esp&iacute;ritus endebles en circunstancias como la presente. A veces pienso que lo &uacute;nico inquietante es la posibilidad de una emboscada en territorio tan poco propicio. Pero siempre permanece en m&iacute; la duda. Es la primera vez que me ocurre algo semejante y no se bien qu&eacute; debo hacer. 
</p>
<p>
Ya he referido en mi carta anterior la desgracia ocurrida a Caio Pompilio, cuya desaparici&oacute;n, junto a la de sus hombres, no puedo atribuir a causa alguna conocida por mi. Este suceso desdichado ha contribuido a minar a&uacute;n m&aacute;s la moral de los soldados, no muy fuerte desde que penetramos en el territorio, seg&uacute;n queda dicho. 
</p>
<p>
Ignoro si Caio y sus compa&ntilde;eros han perecido. Pueden haber sido apresados por los ind&iacute;genas del interior. Tu conoces las feroces costumbres de estas gentes y sabes que no suelen guardar rehenes de campa&ntilde;a.&nbsp; 
</p>
<p>
Lo cierto es que no hay rastro de ellos. Y algunos hablan de ciertas presencias que vagan por la periferia del campamento en las horas de mayor oscuridad y silencio. De seguir as&iacute;, el enemigo no necesitar&aacute; realizar grandes esfuerzos para derrotarnos. 
</p>
<p>
A&ntilde;oro los grandes espacios iluminados por el sol, donde puedes ver lo que te rodea y afrontar aquello que el destino quiera depararte. Aqu&iacute;, el horizonte est&aacute; reducido a las elevadas cumbres salpicadas de rocas h&uacute;medas y grises, a vaguadas&nbsp;tendidas entre bosques impenetrables, rodeados de niebla y p&aacute;ramos &aacute;speros. 
</p>
<p>
No es dif&iacute;cil llenar estos lugares de fantasmas, pues bien cierto es que si en algunos territorios moran los esp&iacute;ritus vengativos de los muertos, &eacute;ste en que nos hallamos ahora es el m&aacute;s adecuado. 
</p>
<p>
No deseo afligirte con mis cuitas. Adem&aacute;s, hemos de partir pronto hacia aquello que para nosotros guarde el destino. Que los dioses te sean propicios. Agradecer&iacute;a que, en mi nombre, lleves ofrendas al templo que tu sabes. Votos a tu esposa y a nuestros amigos. Ojal&aacute; podamos vernos pronto y recordar estos tiempos. 
</p>
<p>
Salud. 
</p>
<p>
Decimo Junio Bruto. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/muse_de_cluny_dionisos.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<font color="#993366">Aidizarrech, honni zsal, Adizarrech om Cailleach...</font> 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#0000ff">De &quot;Magna Mater&quot;, J.L.Cardero, 1987.</font> 
</p>
<hr /> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">66@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Fri, 24 Dec 2010 19:03:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>EL OBSERVADOR</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=65</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=65#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<em><font color="#ff6600">La operaci&oacute;n es sencilla y el Material abundante. Pero, permanezca atento el Adepto, porque es entonces cuando M&aacute;s Peligro Acecha. </font></em>
</p>
<p>
<em><font color="#ff6600">No olvide ni por espacio de un breve suspiro la Protecci&oacute;n del Signo. Quiz&aacute; perder&aacute; sino Algo m&aacute;s que el Alma. </font></em>
</p>
<p>
<em><font color="#ff6600">Pues ellos Siempre est&aacute;n hambrientos. Siempre est&aacute;n buscando. </font></em>
</p>
<p>
<em><font color="#ff6600">Si quien act&uacute;a no es diligente, terminar&aacute;n por encontrarlo cuando Peor sea su Disposici&oacute;n&hellip;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </font></em>
</p>
<p>
<em><font color="#ff6600">(Arte Prima, Ludovicus Arct. Silen., 1648) </font></em>
</p>
<p>
<em></em>
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/fenster_stiftskirche_tbingen_-_copia_copy3.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">El hombre no estaba c&oacute;modo. No pod&iacute;a estarlo, desde luego, si se consideraba la situaci&oacute;n en la que se encontraba. Atado con esposas de acero a una silla met&aacute;lica, con una fina cadena alrededor del cuello y todo ello conectado a una bater&iacute;a de coche y a un reostato. Aquellos desgraciados hac&iacute;an circular la corriente y luego preguntaban. Lo peor de todo es que se pasaron casi media hora &ndash;la <em>primera</em> media hora, precisamente- d&aacute;ndole al interruptor sin hacer <em>ninguna</em> pregunta. S&oacute;lo chispas y una sensaci&oacute;n de asfixia. Por momentos pens&oacute; que la palmaba y cre&iacute;a &ndash;aunque no lo ten&iacute;a muy claro- que se hab&iacute;a desmayado tres o cuatro veces. </font></span>
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"></span>
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Sobre todo, al percibir el olor a carne quemada. Su <em>propia </em>carne, maldita sea. Malditos sean esos canallas.</font></span> 
</p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Ahora la cosa estaba en calma, aunque &eacute;l continuaba all&iacute;, sujeto. </font></span>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Posiblemente, con la corriente abrasando su cuerpo, se hab&iacute;a cagado,&nbsp; porque llegaba&nbsp; hasta su nariz un tufo apestoso de &hellip;</font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">De repente, se abri&oacute; la puerta. Pero no con una patada de los pervertidos que le torturaban, como otras veces, sino muy despacio, casi con suavidad. Intent&oacute; mirar a trav&eacute;s de sus p&aacute;rpados hinchados y pudo ver a un hombre joven, vestido con un traje blanco, inmaculado, deslumbrante, que, arrastrando otra silla, se coloc&oacute; ante &eacute;l.</font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><span><font size="3">-</font><span style="font: 7pt 'Times New Roman'">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Vaya, vaya. No tiene usted buen aspecto.</font></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">La voz son&oacute; sin sarcasmo. Lo dijo como si verdaderamente se preocupara por &eacute;l, por su cara y por su cuerpo, rotos y lacerados.</font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">-<span>&nbsp; </span>Y a su edad &ndash;movi&oacute; la cabeza con disgusto y chist&oacute; los labios &ndash; y no huele precisamente a rosas &iquest;verdad? </font></span>
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Se levant&oacute; entonces y fue hasta una mesita de patas torcidas que apenas se sosten&iacute;a pegada a la pared. De la botella &ndash;no muy limpia- que estaba sobre ella, ech&oacute; agua en un vaso y se volvi&oacute; hacia el hombre atado, aproxim&aacute;ndolo a sus labios. &Eacute;ste trag&oacute; un poco de l&iacute;quido. Sab&iacute;a a hierro y a sangre. <em>Su </em>sangre.</font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><span><font size="3">-</font><span style="font: 7pt 'Times New Roman'">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Su&eacute;lteme &ndash;dijo con voz ronca- su&eacute;lteme y hablar&eacute;.</font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">El joven lo mir&oacute; por un momento, sosteniendo el vaso. Pareci&oacute; dudar, pero, finalmente, dej&oacute; escapar una risita. Despu&eacute;s, se inclin&oacute;, acerc&aacute;ndose mucho al hombre que estaba all&iacute;, inmovil, amarrado en su silla. &Eacute;ste no pod&iacute;a menearse demasiado, pero cuando el rostro del otro se peg&oacute; casi al suyo, algo le hizo retroceder. Quiso huir de aquella cara suave. Y de aquella sonrisa. Casi enloqueci&oacute; al comprobar que no era posible alejarse y que la cadena que rodeaba su cuello se clavaba en su carne estrangul&aacute;ndolo cuando lo intentaba. La voz sali&oacute; de aquella cara juvenil como si fuera una serpiente de mil cabezas. O mil serpientes. Se le metieron por la nariz, por los ojos, por la boca&hellip;sinti&oacute; sus cuerpos viscosos y fr&iacute;os&hellip;</font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">-Querido amigo. Ese tiempo, ya pas&oacute;. Ahora, hablar&aacute; usted. Si lo que dice es la verdad y nos conviene, le soltaremos. Ya ver&aacute;. Podr&aacute; volver a su tienda. Con sus clientes y con su familia.</font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Las serpientes desaparecieron, pero se llevaron algo con ellas. El joven volvi&oacute; a sentarse en la silla, frente a &eacute;l. Y esper&oacute;. El hombre atado supo que no resistir&iacute;a mucho m&aacute;s. Su coraz&oacute;n parec&iacute;a querer escaparse del<span>&nbsp; </span><span>&nbsp;</span>pecho. Al final, les dijo todo lo que quer&iacute;an saber.</font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'">&nbsp;</span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">&nbsp;</font></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></font></span>
</p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Al cabo de varios d&iacute;as, un viejo marchaba con su asno por el camino que discurr&iacute;a paralelo al rio. Los negocios no iban bien. Pero &iquest;Alguna vez hab&iacute;a tenido suerte? &iquest;Alguna vez lo que ten&iacute;a que haber sido as&iacute;, o desarrollarse as&aacute;, lo hab&iacute;a hecho de la manera que, razonablemente, se esperaba? El burro era cuanto le quedaba de su anta&ntilde;o pr&oacute;spera hacienda. Y no pod&iacute;a culpar a la guerra, porque la guerra estaba muy lejos, all&aacute; por el norte, por las monta&ntilde;as o por el quinto infierno. No. No era la guerra. Era su mala, mal&iacute;sima, horrible suerte.</font></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></font></span>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Ahora ven&iacute;a de vender &ndash;por decir algo- una partida de corderos. La fiesta se aproximaba. Todo el mundo compraba y compraba. Como los corderos, en aquella zona, eran siempre m&aacute;s o menos los mismos en n&uacute;mero, se pod&iacute;a esperar que los precios subieran. Tal vez, hasta duplicarse. Incluso hasta triplicarse. Pero no. En medio de la feria de ganado, desembarcaron inesperadamente cientos y cientos de corderos blancos como la nieve, blancos como la mala lepra que dese&oacute; con toda su alma que atacara a aquellos malditos tratantes&hellip;Los precios, claro, se desplomaron en un momento. Casi se vio en la necesidad de implorar para que recogieran sus animales por la cuarta parte de lo que, tiempo atr&aacute;s, pagara por ellos. Un desastre. Tendr&iacute;a que pedir limosna.</font></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;</span></font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></font></span>
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">El camino atravesaba ahora unas dunas, apart&aacute;ndose del r&iacute;o. No le gustaba aqu&eacute;l sitio. En el pueblo se conoc&iacute;a como La Caldera de los Esp&iacute;ritus. Algunos dec&iacute;an que por all&iacute; se ve&iacute;an luces extra&ntilde;as. Tambi&eacute;n cre&iacute;an que en aquellos riscos se escond&iacute;a una famosa partida de ladrones. Bah. Cuentos de viajeros ociosos. Ladrones o esp&iacute;ritus. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s pod&iacute;an hacerle? &iquest;Tal vez arrebatarle el burro? &iquest;Tal vez asesinarle?&nbsp;</font></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;</span></font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></font></span>
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Esos pensamientos atravesaron fugazmente su cabeza y le hicieron apretar las piernas en torno a la cabalgadura y darle con los talones, para que se moviera m&aacute;s r&aacute;pida.&nbsp;</font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Al doblar la primera vuelta, percibi&oacute; el olor. &iquest;Un perro muerto? No. Deb&iacute;a ser algo m&aacute;s grande. Ol&iacute;a muy mal para que s&oacute;lo se tratase de un perro. &iquest;Un asno? &iquest;Un mulo? Por all&iacute; no sol&iacute;an abundar las caballer&iacute;as. Ni siquiera los camellos. As&iacute; que&hellip;</font></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></font></span>
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">De repente, lo vi&oacute;. Era un hombre. Desnudo. Con el cuerpo ennegrecido. Rodeado de serpientes. &Aacute;spides. Muy peligrosas. Sal&iacute;an por debajo del cuerpo. Por todos sus orificios. A traves de agujeros abiertos en el pecho y el vientre. Tambi&eacute;n por la boca.</font></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;&nbsp;</span></font></span> 
</p>
<p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></font></span>
</p>
<span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3">Se tap&oacute; las narices y los ojos. Espole&oacute; al burro con todas sus fuerzas. Pero, en &eacute;sta ocasi&oacute;n, el asno no necesit&oacute; de acicates. Corri&oacute; y corri&oacute; como no lo hab&iacute;a hecho nunca, hasta caer reventado junto a las primeras callejas del pueblo.</font></span> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">65@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>linkdump</category>
			<pubDate>Fri, 17 Dec 2010 21:05:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>MITRA Y LOS ESPEJOS DEL MUNDO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=64</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=64#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<em>Tengo el tesoro m&aacute;gico</em> 
</p>
<p>
<em>Tengo el poder sobrenatural</em> 
</p>
<p>
<em>Puedo cruzar el Umbral, recorrer el Laberinto y volver de nuevo a la vida.</em> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020170.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>
En las viejas cr&oacute;nicas aparecen ciertas referencias a un antiguo baile. Lo que no se sabe muy bien es si&nbsp;tales datos corresponden a testimonios sobre&nbsp;los rituales que&nbsp;se practicaban siempre al borde del agua, por la noche&nbsp;y&nbsp;protegidos forzosamente&nbsp;con el poder del Signo o, tal vez, se trataba de otras ceremonias todav&iacute;a m&aacute;s oscuras de las que no nos han quedado m&aacute;s noticias que unos cuantos rumores a los que ser&aacute; mejor no dar demasiado cr&eacute;dito. Aquellos que danzaban, tanto tiempo atr&aacute;s, siguiendo los c&oacute;digos, prefirieron sin duda no hablar. Pero algo hubo.&nbsp;Y lo que pas&oacute; entonces con la danza, tal vez pudiera ocurrir ahora de nuevo con otras cosas. 
</p>
<p>
Todo eso, aunque parezca mentira, me lo cont&oacute; con un murmullo apenas audible el mismo que dej&oacute; entre mis manos esta historia, que ahora yo dejo caer tambi&eacute;n&nbsp;en medio de la noche, mientras unos pasos furtivos se acercan entre la niebla. Ya he mirado. No he visto a nadie. Nada se ha movido. Pero eso&nbsp;me ha ocurrido antes varias veces. Lo siento. Aunque, seg&uacute;n creo,&nbsp;sentirlo sirve de muy poco en estos casos. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1020175.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<em><font color="#993300">...Porque en el camino del Arte hay constante temor y peligrar. No teme el Adepto aquello que ve, sino m&aacute;s bien lo que No puede ver, pero puede presentir y adivinar en Su serpentear y deslizarse hacia &Eacute;l.</font></em> 
</p>
<p>
<font color="#ff6600"><em><font color="#993300">Tal es el nudo del Misterio que concierne a quienes han de llegar en el curso de la Queste: la transformaci&oacute;n de Lo que viene y la transformaci&oacute;n de Lo que permanece, aguardando...</font></em> </font>
</p>
<p>
<font color="#993300">(Arte Prima. Ludovicus Arct.Silen. 1648)</font> 
</p>
<hr />
<p>
<font color="#000000">Alrededor de la torre hormigonada el mundo entero aparec&iacute;a como muerto. Aunque tal vez ser&iacute;a mejor describir aquella sensaci&oacute;n haciendo referencia a un estado de espera, de suspensi&oacute;n, de cautela, m&aacute;s que a la muerte en s&iacute; o al hecho de morir. No era posible verlo desde fuera, pero la torre oscura y maciza cubr&iacute;a un pozo profundo, excavado en la roca de aquellos montes. Desde ese punto, se extend&iacute;a en todas direcciones un valle rodeado por cumbres de formas recortadas y picos agudos, configurando un enorme recipiente natural, en forma de cuenco.</font> 
</p>
<p>
Lugar ideal para contener algo no demasiado benigno, ni tampoco demasiado clemente. No&nbsp;hab&iacute;a forma de&nbsp;saber si Eso que en su momento iba a ser llamado, podr&iacute;a ser dominado con una simple acumulaci&oacute;n de rocas y de precipicios. S&oacute;lo era seguro que los Antiguos lo tem&iacute;an y lo odiaban. Porque&nbsp;se trataba de algo&nbsp;completamente ajeno a la humanidad. Porque, en ocasiones, Eso se dedicaba a vagar por los oscuros caminos y por las llanuras cubiertas de helechos, cruzadas con extra&ntilde;os monumentos de piedra, reclamando su alimento. 
</p>
<p>
Los c&iacute;rculos, alineamientos y t&uacute;mulos concebidos y levantados en una edad remota, portadores de energ&iacute;as tambi&eacute;n ajenas, canalizadores de los murmullos desconocidos y misteriosos de la tierra, no serv&iacute;an para sujetarlo por mucho tiempo, aunque al parecer estaban dise&ntilde;ados, en parte, para ello.&nbsp;Pero tambi&eacute;n estaban hechos para otras cosas, tal como demuestran, a&uacute;n hoy,&nbsp;los rastros&nbsp;oscuros que cruzan algunas de sus piedras. 
</p>
<p>
Unicamente cuando los <em>Drouized</em>, con su poder y conocimiento, sometieron a Eso y lo confinaron en prisiones amparadas con la fuerza del Signo, pudo respirar la humanidad y sentirse a sus anchas en el mundo. Y una nueva civilizaci&oacute;n comenz&oacute; entonces a brotar entre las rocas abrasadas y fundidas por el peso y la acci&oacute;n de lo desconocido. 
</p>
<p>
El hombre, vestido con un uniforme negro, contempl&oacute; aquella extensi&oacute;n de picos hendidos y rotos. Luego, enfoc&oacute; con sus prism&aacute;ticos la torre colocada en el centro. Todo parec&iacute;a tranquilo. Pero su coraz&oacute;n lat&iacute;a apresuradamente por alguna raz&oacute;n ignorada. 
</p>
<p>
<font color="#993300"><em>Mitra, Mitra, Sol Invicto. Axeno in prescend mitosi. Aiio, Aiio...</em> </font>
</p>
<p>
Aquello, lo que yac&iacute;a en el fondo del pozo, bajo la torre, hab&iacute;a sido elaborado siguiendo las instrucciones de unos documentos hallados por los investigadores del Servicio. Proced&iacute;an, seg&uacute;n se supo luego, de una remota y escondida escuela alqu&iacute;mica de Cairo. Los conocimientos que tales pliegos encerraban ven&iacute;an de muy lejos. Algunos de sus secretos, velados en buena parte, aparec&iacute;an desperdigados aqu&iacute; y all&aacute; en las tradiciones de muchos pueblos. &Eacute;l mismo pod&iacute;a reconocer en ellos, cuando los le&iacute;a una y otra vez, los rasgos esenciales de&nbsp;importantes ciclos m&iacute;ticos, como la <em>Magische Flucht</em> o Hu&iacute;da m&aacute;gica, esos relatos y leyendas -repartidos casi por todo el mundo- en los que un h&eacute;roe intenta escapar, perseguido por Algo tan horrible y despiadado que muy pocas veces es descrito&nbsp;con detalle, como si los viejos pergaminos no quisieran entrar en comentarios sobre la naturaleza o el aspecto&nbsp;del Perseguidor. Aunque a veces, pens&oacute;,&nbsp;ciertas informaciones&nbsp;lograban&nbsp;sortear&nbsp;aquella censura. Como ocurr&iacute;a con la <em>Tlantepusilama</em>, La vieja de los Dientes de Cobre de las tradiciones mexicas, diosa canibal cuya sombra aterrorizaba todav&iacute;a en nuestro tiempo&nbsp;a los lectores y oyentes, grandes y chicos, de las cr&oacute;nicas del Ayer. 
</p>
<p>
Si lo que revelaban aquellos textos fragmentarios, siempre oscurecidos por un lenguaje misterioso, era cierto, el Especimen -como ahora se denominaba oficialmente- encerraba un poder inimaginable.&nbsp;Cuando en una ocasi&oacute;n pudo verlo de cerca, colocado sobre un recipiente met&aacute;lico, fr&iacute;o e inerte, le hizo recordar lo aprendido en&nbsp;algunas lecturas de los viejos textos alqu&iacute;micos, muchos de los cuales, parec&iacute;an referirse a Eso mediante comentarios y met&aacute;foras muy elaboradas,&nbsp;tal vez&nbsp;evocando figuras&nbsp;nebulosas en apariencia, pero demasiado expl&iacute;citas y sugerentes para el lector atento. En cualquier caso, el siempre&nbsp;consider&oacute; que los practicantes del Arte utilizaban en sus trabajos&nbsp;un lenguaje simb&oacute;lico deliberadamente oscuro, concebido para proteger ciertos secretos o para preservar de los advenedizos&nbsp;las vias de acceso que conduc&iacute;an al&nbsp;Conocimiento perdido. 
</p>
<p>
Sin embargo&nbsp;ahora, sab&iacute;a la verdad.&nbsp;Se le hab&iacute;a revelado el motivo de aqu&eacute;l cuidado extremo y minucioso de los Maestros. No era para mantener en exclusiva el procedimiento de fabricaci&oacute;n de oro o de nuevas sustancias, ni para impedir que se difundieran determinadas doctrinas reservadas a los adeptos,&nbsp;sino para proteger sus propias&nbsp;vidas de los poderes malignos&nbsp;que pod&iacute;an invocar con su ciencia. Se trataba de salvaguardar su existencia misma&nbsp;y sus almas de algo que no mostraba piedad con los intrusos y que trataba de extenderse por el mundo. 
</p>
<p>
<font color="#993300"><em>Lo que est&aacute; abajo es como lo que est&aacute; arriba y lo que est&aacute; arriba es como lo que est&aacute; abajo...El Sol es su Padre y la Luna es su Madre. El Viento lo arrastra y lo lleva consigo. La Tierra es su nodriza y su recept&aacute;culo. Su Fuerza o Poder est&aacute; completo si se convierte en Tierra. Separar&aacute;s la Tierra del Fuego, lo S&uacute;til de lo Espeso, suavemente lo envolver&aacute;s en su t&uacute;nica y lo colocar&aacute;s en la Oscuridad, esperando que llegue hasta ti su Fruto...</em> </font>
</p>
<p>
El Viaje de muchos Maestros aparec&iacute;a ahora como un relato, perdido en casi todas sus partes,&nbsp;protagonizado por&nbsp;los&nbsp;aventureros de una edad ya olvidada, que deb&iacute;an huir de alguna amenaza sin nombre. Los investigadores modernos interpretaron que aquellas antiguas leyendas&nbsp;se refer&iacute;an a la Muerte... Una hu&iacute;da de la Muerte, dec&iacute;an. Con mucho esfuerzo y paciencia lleg&oacute; a descubrir que la Muerte no ten&iacute;a nada que ver con todo aquello... 
</p>
<p>
Encontr&oacute; una f&oacute;rmula en Kunrath el cual, al parecer, describ&iacute;a&nbsp;la llegada hasta nuestro mundo de una entidad espeluznante y, especialmente, el <em>sonido</em>&nbsp;que hac&iacute;a al presentarse. Aunque ahora prefer&iacute;a no pensar demasiado sobre ello. <font color="#993300"><em>VaMaPaZap Mapaz lak Odziz...</em> </font>
</p>
<p>
Por alguna raz&oacute;n, pese a esos datos inquietantes, &eacute;l siempre estuvo mucho m&aacute;s interesado en descubrir lo que pod&iacute;a ser aqu&eacute;l Signo de los Antiguos y en llegar a saber en que se apoyaba su poder, que en curiosear en torno al Especimen guardado en su recipiente y con un aspecto tan gris y anodino, que tanto preocupaba a su jefe y a los jerarcas del Servicio. 
</p>
<p>
Ten&iacute;a que convenir -todo su conocimiento le obligaba a ello- que la fuente de fuerzas tan terribles no deb&iacute;a juzgarse s&oacute;lo por su aspecto. Desde su aparici&oacute;n o &quot;nacimiento&quot; en los laboratorios del s&oacute;tano, all&aacute; en el viejo castillo de la Orden, el Especimen se hab&iacute;a cobrado, al parecer, varias vidas. Aunque se conservaba en un recinto bien protegido, algunos incautos se acercaron demasiado, o quiz&aacute; lo hicieron en un mal momento, vaya usted a saber. Tal vez ocurri&oacute; que Eso sali&oacute; de su cubil para ver si encontraba alimento. Lo cierto es que, durante el periodo de crecimiento de aquella Cosa hubo varias desapariciones que nunca pudieron aclararse. Pasada esa fase, los problemas terminaron, de manera que nunca se examinaron los hechos demasiado a fondo. Todos ten&iacute;an miedo. Quiz&aacute;, despues de todo, la gente empez&oacute; a mostrar mas respeto por aquello...y tambi&eacute;n m&aacute;s cuidado. Pero siempre quedaba, por detr&aacute;s, una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a. Y tambi&eacute;n quedaba, como no, el Signo... 
</p>
<p>
<font color="#993300"><em>Sigue los pasos de la Danza&nbsp;mirando que tus pies no pisen en las lineas que est&aacute;n por fuera de las figuras trazadas. Camina recto hasta la pared del fondo y atravi&eacute;sala con la fuerza del Signo. Mas all&aacute; de ese l&iacute;mite, s&oacute;lo te servir&aacute; lo que hayas podido aprender. No dejes que Su aspecto te conmueva. Nada podr&aacute; hacer contra ti si has cumplido todas las reglas previstas para tu Cuidado. Muchos, antes que tu, lo han visto, sentido su fuerza y regresado con los suyos. Pero de muchos otros, nada se sabe...</em> </font>
</p>
<p>
El Signo. Hall&oacute; una referencia en Sumer y otra en los Textos de los Sarc&oacute;fagos. Tambi&eacute;n en algunas versiones poco conocidas que hablaban sobre los <em>Tuatha De Dannan</em> y sus combates contra los <em>Fomor&eacute;.</em> O sobre las peleas&nbsp;de Lug, el dios-sol, trabadas contra el gigante Balor, el del ojo de mirada mort&iacute;fera.&nbsp;Todo ello se&nbsp;describ&iacute;a en una versi&oacute;n del <em>Leabor Gabhala</em> que el Jefe&nbsp;guardaba en su biblioteca privada. Una&nbsp;relaci&oacute;n bastante gr&aacute;fica de los trabajos que hubo de pasar el viejo bardo Mihdrihn en su lucha contra un terrible <em>demonio</em>, le dio la pista. Y comprendi&oacute; entonces por qu&eacute; el Signo -la Triple Espiral encadenada, pues esa era su forma- aparec&iacute;a en muchos lugares del mundo, mostr&aacute;ndose en los petroglifos grabados sobre ciertas rocas. 
</p>
<p>
Los <em>Drouized</em> lo llevaban siempre colgado al cuello. Una Triple Espiral de oro puro, como la que se muestra en algunas piezas antiguas, fabricada con el metal sin fundir obtenido de las pepitas halladas en los rios de sus salvajes tierras, que limitaban con el gran Oc&eacute;ano. 
</p>
<p>
No tard&oacute; en&nbsp;hacerse con&nbsp;un ejemplar. Para ello, encontr&oacute; las instrucciones expresadas con bastante claridad en un texto de Geber. All&iacute; supo tambi&eacute;n que, antes de coloc&aacute;rselo, deb&iacute;a recitar un ensalmo mientras el Signo era sumergido nueve veces en las gruesas olas formadas por una tempestad atl&aacute;ntica, cerca de un primitivo santuario que se&ntilde;alaba el fin de la tierra y se asomaba hacia el mundo de los muertos. 
</p>
<p>
Todo aquello le cost&oacute; mucho tiempo y hubo de ocultar sus resultados, camufl&aacute;ndolos con otras investigaciones encomendadas por el Servicio. Era su baza secreta por si algo sal&iacute;a mal. Con ella asegurada se sent&iacute;a mucho m&aacute;s tranquilo mientras, a trav&eacute;s de sus prism&aacute;ticos, miraba hacia la torre y notaba el&nbsp;correr del tiempo&nbsp;junto al pulso acelerado de su sangre, aproximando el momento en que se activar&iacute;a lo encerrado all&aacute; abajo, en el pozo. 
</p>
<p>
Ahora que se acercaba el fin, not&oacute; una suave vibraci&oacute;n que sacud&iacute;a al Signo colgado de su cuello. Aqu&eacute;l temblor recorri&oacute; todo su cuerpo, por debajo de las prendas negras de su uniforme. 
</p>
<p>
El resultado se produjo inesperadamente, casi sin ruido. Al principio, pudo escuchar un lejano fragor, formado por la reuni&oacute;n de mil gritos discordantes. Algo as&iacute; como si se hubieran soltado todos los demonios del infierno, pens&oacute;. No era aquella una observaci&oacute;n demasiado cient&iacute;fica, pero s&iacute; bastante exacta. Porque sucedi&oacute; igual que si una horda de seres infernales y furiosos -una especie de agrupaci&oacute;n de nubes oscuras y alargadas en evoluci&oacute;n fulgurante- comenzase de repente a correr por aqu&eacute;l valle. Lo atravesaban todo. Edificios, veh&iacute;culos, rocas, &aacute;rboles, cursos de agua... Y despu&eacute;s de ser penetrado por aquello -nadie pod&iacute;a saber como llamarlo- todo empezaba a arder con un fuego que parec&iacute;a surgir del interior de las cosas afectadas y luego crec&iacute;a y crec&iacute;a hasta convertirlas en una masa ardiente que, al cabo de unos instantes, se desplomaba en montones de ceniza vitrificada. 
</p>
<p>
El fen&oacute;meno se propag&oacute; hasta &eacute;l muy r&aacute;pidamente. Al ver que llegaba, se incorpor&oacute; cavilando sobre si le dar&iacute;a tiempo a huir de aquellos demonios aullantes. Not&oacute;&nbsp;las violentas oscilaciones del&nbsp;Signo que colgaba de su cuello. Lo&nbsp;sujet&oacute; entre&nbsp;sus manos y pudo ver que refulg&iacute;a como el sol. Casi tanto, como el fuego que los demonios dejaban en su trayectoria. 
</p>
<p>
El impacto lo alcanz&oacute; de s&uacute;bito. Un millar de manos ardientes lo levantaron del suelo. Pero pronto lo soltaron. Se produjo una explosi&oacute;n y &eacute;l se hundi&oacute; hasta el mismo fondo de un abismo de oscuridad. Cuando, al cabo de un rato, recuper&oacute; la conciencia, lo primero que vio fue el Signo, amarillo y luminoso, resplandeciendo suavemente. Despu&eacute;s mir&oacute; a su alrededor. El suelo parec&iacute;a abrasado. S&oacute;lo unos cuantos girones de polvo se revolv&iacute;an igual que serpientes. Las piedras, estaban derretidas. Ni una sola brizna de hierba quedaba en toda la extensi&oacute;n que ten&iacute;a a la vista y su propia ropa se hab&iacute;a volatilizado como si nunca hubiese existido. 
</p>
<p>
<font color="#800000"><em>Un fuego de mil soles conmover&aacute; su mundo. Arder&aacute;n sus l&iacute;mites y sus costados. Todo perecer&aacute; frente al aliento del Enviado. Nada sobrevivir&aacute; ni de vuestros afanes ni de nuestras culpas. Todo ser&aacute; pagado al fin con su llegada...</em> </font>
</p>
<p>
Al otro lado del mar, dos t&eacute;cnicos dormitaban bajo el tibio sol invernal que, desde hac&iacute;a unas horas, hab&iacute;a sustitu&iacute;do a la nieve. Estaban a punto de finalizar su servicio y todo discurr&iacute;a tranquilamente. 
</p>
<p>
De pronto, a su espalda, comenzaron a chisporrotear unos aparatos de aguja que trazaban sus gr&aacute;ficos sobre rollos de papel continuo. Y ellos se vieron proyectados violentamente fuera de su pl&aacute;cido duermevela. 
</p>
<p>
-&iquest;Qu&eacute; demonios ocurre, Charlie? 
</p>
<p>
- No&nbsp;se. Parece como si algo hubiese volado por alg&uacute;n sitio. 
</p>
<p>
-&iquest;No ser&aacute;n las reparaciones? Te dije que aquellos parec&iacute;an unos aut&eacute;nticos chapuzas. 
</p>
<p>
- Nada de reparaciones. Esto es algo serio. Hay que llamar al Centro. Y a toda hostia. Vamos. Mu&eacute;vete. 
</p>
<p>
- Ya va. Ya va. &iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o crees que...? 
</p>
<p>
En ese mismo momento los aparatos parecieron bloquearse. Lanzaron un chisporroteo de despedida y se apagaron, as&iacute;, de repente, mientras los dos t&eacute;cnicos se miraban sin saber que hacer. El que hab&iacute;a cogido el tel&eacute;fono para llamar, lo levant&oacute; entonces mostr&aacute;ndolo a su compa&ntilde;ero. El cable que&nbsp;un&iacute;a el auricular a la caja y a las l&iacute;neas hab&iacute;a desaparecido. 
</p>
<p>
Sin decir nada -&iquest;Qu&eacute;&nbsp;podr&iacute;a uno decir en este caso?- volvi&oacute; a colgarlo, muy despacio, de su gancho, mientras en el horizonte un sol, ahora p&aacute;lido y deslucido, pareci&oacute; balancearse suavemente antes de hundirse en el mar.</p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">64@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Sat, 11 Dec 2010 21:25:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>CABEZAS QUE DANZAN, SWASTIKAS, LABERINTOS Y GEOMETRIAS SECRETAS</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=63</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=63#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p>
<font color="#ff0000"><strong>En el camino de un saber perdido -m&aacute;s bien olvidado, desprendido de su esencia- s&oacute;lo el iniciado pasar&aacute;.</strong></font> 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/dessin_album_de_villard_de_honnencourt.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>
<p>
Ante nosotros existe un mundo en el que los signos nos advierten sobre aquello que vendr&aacute;. Presencia en el mundo y presencia del mundo. Certeza expresada acerca de las otras presencias que nos rodean y atenazan, inseguridad respecto a como hemos de resolver la espinosa situaci&oacute;n planteada por los predominios y las posesiones en relaci&oacute;n con las cosas. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/mosaico_casa_de_baco._complutum._swasticas_4.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Todo ello -y algo m&aacute;s- viene afirmado en el Laberinto. All&iacute;&nbsp;se muestra representado, incluido, pautado, en las vueltas y revueltas de su desarrollo espacio temporal. All&iacute;&nbsp;figura condensado como informaci&oacute;n relevante en los signos&nbsp;que se manifiestan frente a una necesidad imperiosa: la&nbsp;que empuja al caminante, al aventurero o al simple mortal, para resolver el problema que surge&nbsp;cuando se muestra lo m&uacute;ltiple frente a lo que se considera uno y definitivamente establecido. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/tete-sans-corps_mythologie_lunaire._gorgona_swastiforme_copy1.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
As&iacute; ocurre con aquellos laberintos&nbsp;que ahora estudiamos. Tambien con los extra&ntilde;os seres que moran en sus caminos. Seres como la Gorgona swastiforme, cabeza sin cuerpo que danza, antigua divinidad lunar en la que se condensan propiedades apotropaicas, junto al terror&iacute;fico poder que conduce hacia la muerte o tal vez hacia algo peor que pueda tener reservado lo numinoso para los incautos y advenedizos. Es decir, para quienes, sin mas preparaci&oacute;n, se internan audazmente en las sombras de lo primigenio. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/swastika_sto._tom_de_morgade_ourense.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Un&nbsp;laberinto con forma de swastika es el Camino de los muertos, la v&iacute;a de ida y vuelta hacia el m&aacute;s all&aacute; que algunos pretendieron abrir. Las cr&oacute;nicas, no siempre bien confirmadas, aseguran que en Wewelsburg, el castillo medieval en el que Heinrich Himmler pretendi&oacute; instaurar los misterios de su Orden Negra, los blasones de los <em>Obergruppenf&uuml;hrer</em> SS fallecidos,&nbsp;se quemaban en un pozo existente en la cripta. El humo de esa cremaci&oacute;n era absorbido por cuatro respiraderos practicados entre las ramas de una <em>hakenkreuz</em> dispuesta en la b&oacute;veda, justo debajo del <em>Schwarzesonne</em>, el Sol Negro colocado en el suelo de la sala superior. A dicha disposici&oacute;n de elementos -el Fuego, el Humo ascendiendo recto, los orificios de salida, la gran swastika y el Sol Negro- se le denominaba &quot;el adoratorio, el camino y reino de los muertos&quot; (Heinz H&ouml;hne, <em>Der Orden unter dem Totenkopf. Die Geschichte der SS</em>, &quot;La Orden de la Calavera&quot;, Plaza y Jan&eacute;s). 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/wewelsburg_hakenkreuz.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Pero la asociaci&oacute;n de laberintos, caminos y swastikas parece encerrar algo m&aacute;s. Los giros anunciados o prometidos por el signo swastiforme o por sus figuras matrices -espirales, meandros, hexap&eacute;talas, estrellas de vectores y cruciformes, entre otras- suelen ser siempre como los giros que, para el iniciado,&nbsp;habr&iacute;a de emprender el mundo, incluso el universo entero. Aunque ese voltear esperado, previsto, haya de iniciarse a partir de lo que est&aacute; encerrado, contenido, en una c&aacute;psula de espacio y tiempo. Y los ejemplos de este proceso abundan, desde Hissarlik (donde Schliemann encontr&oacute; unos cuantos objetos con grabados de swastikas y laberintos), hasta Newgrange, con su Triple Espiral -el Signo de los antiguos druidas- o por las dedalescas tierras y palacios&nbsp;de Knossos, en la Creta inmemorial y legendaria. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/triple_espiral_swastiforme_cairn_newgrange_eire.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
La simbolog&iacute;a del encierro, es, tal vez, una de las m&aacute;s evidentes y de las que se ofrecen con un mayor dinamismo al observador. En efecto, no hay laberinto sin encierro, por m&aacute;s provisional y breve que esa reclusi&oacute;n pueda ser. La propia din&aacute;mica laber&iacute;ntica se apoya como sobre dos patas en dicha convicci&oacute;n y en la certeza -que desde el comienzo mismo del camino ha de brillar como una luz en la oscuridad- de que siempre existe alguna salida posible, la cual, no obstante,&nbsp;conviene encontrar con una cierta premura. 
</p>
<p>
Pero lo mismo que existe una posibilidad, fundamentada en el conocimiento, que permite salir del laberinto, tambien existe otra, en ning&uacute;n caso desde&ntilde;able, de no encontrar nunca m&aacute;s el camino correcto y de que el explorador vague, por tanto, perdido entre vueltas y revueltas hasta morir por extenuaci&oacute;n o hasta ser atrapado por los monstruos que -tambi&eacute;n casi siempre- moran en el d&eacute;dalo y all&iacute; permanecen al acecho. 
</p>
<p>
Swastikas y swastiformes han sido escogidos en numerosas ocasiones como signos adecuados para expresar, con sus propias modificaciones y mudanzas, los pasos que integran y componen el Gran Cambio. El marco apropiado de tales variaciones significantes es, ciertamente,&nbsp;el laberinto, representado por c&iacute;rculos y espirales, por&nbsp;su car&aacute;cter continente y apropiado para el encierro, quiz&aacute; tambi&eacute;n por la condici&oacute;n subterr&aacute;nea, oscura y asfixiante, que el laberinto comparte con la tumba y que viene a ser como una met&aacute;fora suprema de esa transici&oacute;n establecida entre dos mundos, acontecer inevitable, a la vez esperado y temido. 
</p>
<p>
No debemos olvidar que la tumba, el laberinto y el camino participan en las propiedades de lo inici&aacute;tico y del pasaje hacia otros niveles de la realidad. En no pocas ocasiones, la swastika viene a se&ntilde;alar con su presencia, desde hace miles de a&ntilde;os, la proximidad de un cambio o la inminencia de una transformaci&oacute;n que va a producirse. Tambi&eacute;n puede indicar la presencia de Algo que est&aacute; llegando hasta nosotros. 
</p>
<p>
Por estas razones, swastikas y laberintos pueden ir unidos a las danzas sagradas, a las hu&iacute;das del lugar de los muertos, a las geometrias secretas que casi siempre acompa&ntilde;an a las divinidades o a las entidades vinculadas&nbsp;con lo numinoso y extraordinario del Otro Mundo. 
</p>
<p>
Como ejemplo de algunas de las razones apuntadas,&nbsp;describiremos brevemente un mosaico&nbsp;que, siglos atr&aacute;s, form&oacute; parte del suelo de una de las habitaciones en una Villa romana situada muy cerca del pueblecito palentino de Quintanilla de la Cueza. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010902.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
A dicho mosaico se le denomina, precisamente, &quot;de las swastikas&quot;, toda vez que este signo es el protagonista principal y casi &uacute;nico de entre el juego de motivos gr&aacute;ficos que forman dicha pieza, tal como puede apreciarse en la fotograf&iacute;a. 
</p>
<p>
El mosaico aparece perfectamente orientado de Norte a Sur geogr&aacute;ficos y est&aacute; formado por ocho medallones circulares, dispuestos en dos grupos de cuatro y paralelos entre s&iacute;. En el interior de cada una de esas ocho figuras, puede observarse otro c&iacute;rculo inscrito&nbsp;el cual&nbsp;separa un sector conteniendo un n&uacute;mero variable de espirales y, por dentro de &eacute;l, una gran swastika cuyos brazos se prolongan por fuera del propio medall&oacute;n, uni&eacute;ndose a los vecinos y repiti&eacute;ndose en ellos los motivos descritos en forma, n&uacute;mero y disposici&oacute;n. 
</p>
<p>
La uni&oacute;n de las ocho grandes swastikas encerradas en los correspondientes medallones forma un camino laber&iacute;ntico cuyo trazado aparece indicado con toda claridad en el dibujo del mosaico. Siguiendo este camino y sus m&uacute;ltiples vueltas, llega a ser posible -como sucede en cualquier laberinto- entrar por un lado del circuito dedalesco y salir por otro, aunque, como pronto se ver&aacute;, en el mismo texto laber&iacute;ntico presente ante nosotros se muestran lo que probablemente pueden considerarse ciertas condiciones o acotamientos referidos a las circunstancias de dicho camino. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010901.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
En efecto, dentro de cada medall&oacute;n, dibujados por la parte exterior de los brazos de&nbsp;las swastikas grandes que forman el camino laber&iacute;ntico,&nbsp;figuran cuatro grupos integrados cada uno a su vez&nbsp;por tres swastikas de peque&ntilde;o tama&ntilde;o, un total de doce por medall&oacute;n, y que se muestran dispuestas en una curiosa forma, puesto que no giran todas ellas en el mismo sentido, sino que aparecen como dextrogiras o sinistrogiras, siguiendo una cierta pauta. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010898.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Si atribuimos a cada una de estas peque&ntilde;as swastikas&nbsp; -un total de treinta y dos grupos de tres, es decir, noventa y seis contadas en el mosaico- una &quot;D&quot; o una &quot;S&quot;, representando la circunstancia de su giro diestro o siniestro (Dextrorsum o Sinistrorsum), obtendremos lo que podr&iacute;an ser conjuntos de letras constituyendo alg&uacute;n tipo de mensaje o instrucci&oacute;n, que se va revelando al caminante conforme &eacute;ste completa su marcha y recorre los correspondientes tramos del sendero laber&iacute;ntico. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/p1010900.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Cualquiera que intente seguir el camino correcto de entre los se&ntilde;alados por el trazo del laberinto swastiforme, habr&aacute; de pasar desde un medall&oacute;n al vecino ejecutando una especie de danza, pautada tanto por los sentidos de giro prescritos por las espirales del contorno, como por las instrucciones transcritas a partir del c&oacute;digo significado por los grupos de tres swastikas menores, de los que existen, como decimos,&nbsp;cuatro en cada medall&oacute;n. 
</p>
<p>
&iquest;Cual ser&aacute; el mensaje que aguarda encerrado en un laberinto, en las derru&iacute;das habitaciones y en el arruinado solar de una villa romana, perdida en las llanuras palentinas? 
</p>
<p>
Una vez m&aacute;s, y no ser&aacute; la &uacute;ltima ocasi&oacute;n en que veamos algo as&iacute; en relaci&oacute;n con las swastikas,&nbsp;las danzas,&nbsp;las cabezas que vuelan sin cuerpo y&nbsp;los laberintos que&nbsp;esconden tantos secretos, lo simple suele&nbsp;ocultar&nbsp;cuestiones&nbsp;complejas y extraordinarias que&nbsp;permanecen tras el velo de lo inaparente, de&nbsp;eso en lo que casi nadie se fija. 
</p>
<p>
Pero si, en cualquier ocasi&oacute;n propicia,&nbsp;aguardamos a que anochezca y a que las sombras se apoderen de aquellos lugares, si nos asomamos luego a los muros derrumbados, a los pozos y canales vacios, a las desiertas habitaciones con suelo de mosaico que parecen&nbsp;esperar&nbsp;en medio de las tinieblas, tal vez entonces&nbsp;podamos&nbsp;sorprender el vuelo de&nbsp;una suave luz azulada,&nbsp;desplaz&aacute;ndose lentamente sobre las ruinas, saltando de un recinto a otro como si buscara algo que no encuentra&nbsp;y, cuando al fin se coloca sobre el dibujo laber&iacute;ntico de las swastikas, quiz&aacute; veamos como empieza&nbsp;a&nbsp;imprimir a sus movimientos&nbsp;un suave balanceo, describiendo c&iacute;rculos y l&iacute;neas en el aire, dibujando -pobre esp&iacute;ritu perdido-&nbsp;las cadencias de alguna danza olvidada. 
</p>
<p>
Con esa danza, se acompa&ntilde;a un secreto. &iquest;Desear&iacute;an, tal vez, conocerlo?&nbsp;Es posible que,&nbsp;si se empe&ntilde;an,&nbsp;pudieran conseguirlo. Pero&nbsp;han de saber que no conviene&nbsp;detenerse mucho en&nbsp;compa&ntilde;&iacute;as de seres ya muertos, de los que tan solo queda una peque&ntilde;a y mortecina luz azulada. 
</p>
<p>
Recuerdo una&nbsp;antigua canci&oacute;n de los <em>Kwakiutls </em>de la Columbia Brit&aacute;nica, recogida por Sir James George Frazer en su <em>Rama dorada</em>: 
</p>
<p>
<em>Tengo el tesoro m&aacute;gico.</em> 
</p>
<p>
<em>Tengo el poder sobrenatural.</em> 
</p>
<p>
<em>Puedo cruzar el Umbral, recorrer el Laberinto y volver de nuevo a la vida.</em> 
</p>
<p>
Delante de esos misterios, y el aut&eacute;ntico iniciado bien debe saberlo, mejor ser&aacute; seguir el consejo de los viejos maestros: SCIRE, POTERE, AVDERE, TACERE. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/scire_potere_avdere_tacere.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<hr />
<p>
<font color="#3366ff">UNA BREVE BIBLIOGRAFIA:</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- GARCIA GUINEA, M.A., 1977. <em>Los mosaicos tardo-romanos de Quintanilla de la Cueza</em>, en &quot;Segovia y la arqueolog&iacute;a romana&quot;, Barcelona.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- GARCIA GUINEA, M.A., 2000. <em>La villa romana de Quintanilla de la Cueza (Palencia). Memoria de las excavaciones 1970-1981. </em>Diputaci&oacute;n de Palencia. Junta de Castilla y Le&oacute;n. Palencia.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- WILSON, T., 1894. <em>The swastika. </em>Departament of Prehistoric Anthropology. U.S. National Museum, Washington.</font> 
</p>
<p>
- <font color="#3366ff">SCHLIEMANN, H., 1881. <em>Ilios. The City and Country of the Trojans. The Results of Researches and Discoveries on the site of Troy and throughout the Troad in the years 1871 a 1879</em>. Harper</font> <font color="#3366ff">and Brothers, New York.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- SAINT-HILAIRE, PIERRE DE, 2006. <em>L'univers secret du labyrinthe. </em>Editions Alph&eacute;e, Monaco.</font> 
</p>
<p>
<font color="#3366ff">- CARDERO LOPEZ, JOSE LUIS, <em>Hakenkreuz, Gammadion, Swastika: Estrellas, laberintos y caminos de los muertos</em>. (En preparaci&oacute;n, pr&oacute;xima edici&oacute;n).</font> 
</p>
<hr /> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">63@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 13:05:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>EN MEMORIA DE JOSE SARAMAGO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=61</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=61#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/josesaramago.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
<font color="#ff0000">Dicen&nbsp;que la voz de&nbsp;algunos poetas&nbsp;viene a ser como un aroma, llegado&nbsp;desde las flores del Profundo </font>
</p>
<p>
<font color="#ff0000">y como las peque&ntilde;as gotas de agua que, en los viejos montes, forma la niebla...</font></p><p>
Donde est&aacute;s, paseante de Lisboa, 
</p>
<p>
cuando del Tejo suben&nbsp;perfumes en la noche&nbsp; 
</p>
<p>
y las aguas se cubren de estrellas fugitivas. 
</p>
<p>
Donde est&aacute;s, huidiza sombra de las sombras, 
</p>
<p>
mirada inquieta, rel&aacute;mpago encantado, 
</p>
<p>
que no encuentro tu ser, aunque te escucho 
</p>
<p>
en la risa de las ondas y en los peque&ntilde;os corredores 
</p>
<p>
de esa Acr&oacute;polis de sue&ntilde;os 
</p>
<p>
que es Alfama. 
</p>
<p>
Tal vez ahora te escondes y misterioso querr&aacute;s aparecer 
</p>
<p>
en&nbsp;los nocturnos&nbsp;silencios del rio, 
</p>
<p>
all&iacute; donde surgen viejas notas, 
</p>
<p>
anunciando con sus aires verdaderos el lugar 
</p>
<p>
en el que anidan cumbres de esperanza, 
</p>
<p>
y donde la vida vuelve a florecer, 
</p>
<p>
mientras&nbsp;los alientos del sol juegan, dorados,&nbsp;con el rayo.</p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">61@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Mon, 21 Jun 2010 17:35:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
		<item>
			<title>NORMANDIA, 66 ANIVERSARIO</title>
			<link>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=60</link>
			<comments>http://www.joseluiscardero.com/pivot/entry.php?id=60#comm</comments>
                        <description><![CDATA[ <p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/omaha_beach_3.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
En estos escenarios, testigos de tantas muertes, hemos de aprender a contar de nuevo el mito de nuestras vidas.</p><p>
Una larga y nerviosa espera en la oscuridad. Espera y angustia de no saber qu&eacute;, ni cuando. Aunque s&iacute; tal vez imaginar c&oacute;mo. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/utah_beach_mort_03.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Pasan horas en compa&ntilde;&iacute;a de lo negro y siniestro. Vienen&nbsp;gritos extra&ntilde;os&nbsp;con las gaviotas,&nbsp;junto a&nbsp;los p&aacute;jaros de las tormentas, quiz&aacute; desde este mundo, tal vez desde el otro. 
</p>
<p>
Llaman algunas voces para avisar, para prevenir de algo que est&aacute; llegando, algo que es necesario superar, en lo que es necesario creer. Para culminar y hacer desaparecer con ello el miedo asomado entre nubes y aguas que cabalgan por el horizonte. Para marchar definitivamente hasta cualquier parte al lado de esas sombras vac&iacute;as y, seguramente, no regresar. 
</p>
<p>
Al cabo de todo ello, el vuelo, la&nbsp;ruta&nbsp;a trav&eacute;s del mar desencadenado. Vibraciones y desasosiego. Golpes del paraca&iacute;das, salpicaduras de olas que no conocen ni reservan porvenir alguno. Fr&iacute;o de un agua negra. Resbalones y silbidos de la muerte que pasa tan pr&oacute;xima. Llamas. Truenos. Impulsos. Mareo. Miedo. 
</p>
<p>
Nuestra tejedora ha detenido por un instante su labor. La Gran Artesana nos mira para elegir entre nosotros. Nada nos espera ya, sino una mullida pradera, al otro lado del Destino. 
</p>
<p style="text-align:center;"><img src="http://www.joseluiscardero.com/images/omaha_desde_w60.jpg" style="border:0px solid" title="" alt="" class="pivot-image" /></p>

<p>
Las olas golpean en la playa, duras y firmes.&nbsp;Muy cerca, en el borde&nbsp;cortante de la tierra endurecida y quemada, comienza, ahora mismo,&nbsp;el gemir solitario de una ma&ntilde;ana de hierro. 
</p>
<p>
Normandie. Vierville-sur-mer. Omaha Beach, Sector Dog Green. 6 de junio de 2010. 06.00 horas.</p> ]]></description>
			<guid isPermaLink="false">60@http://joseluiscardero.com/pivot/</guid>
			<category>default</category>
			<pubDate>Sun, 06 Jun 2010 15:35:00 +0200</pubDate>
		</item>
		
		
		
	</channel>
</rss>

